03 Enero 2008 Seguir en 
Un clásico cuento de hadas animado de Disney se asocia a la moderna comedia romántica de acción en vivo en "Encantada", uno de los tanques de Hollywood para este verano que se estrenará hoy en Tucumán, en coincidencia con el resto del país.
Con la presencia de un elenco estelar, el filme narra cómo la bella princesa Giselle (Amy Adams) es exiliada por una reina malvada (Susan Sarandon) de su mágica y musical tierra animada y se encuentra en la áspera realidad de las calles de la moderna Manhattan. Impactada por este extraño y nuevo entorno que no sigue la regla del "y fueron felices...", Giselle se siente perdida en un mundo caótico, sin ningún tipo de encanto.
Pero cuando comienza a enamorarse de un seductor abogado divorciado (Patrick Dempsey) que ha ido en su ayuda (aún cuando la princesa está comprometida en su tierra con un perfecto príncipe de cuentos interpretado por James Marsden) debe hacerse la siguiente pregunta: ¿la visión de un libro de cuentos puede sobrevivir en el mundo real?
La idea de "Encantada" se materializó cuando entre el director Kevin Lima y el productor Bill Kelly surgió una química que hizo posible una versión absolutamente perfecta de la historia. Una de las aportaciones clave de Kevin fue la idea de que los dos mundos del guión -el animado y el real- podrían combinarse para llegar aún más lejos de forma que la iconografía de una vida de cuento de hadas se inscribiera en una ciudad como Nueva York, un lugar en el que la gente no suele ponerse a cantar ni suele ser feliz para siempre. Chris Chase, productor ejecutivo, añade: "creo sinceramente que sólo alguien con la experiencia en artes visuales de Kevin, al que hay que añadir su profundo conocimiento de la herencia de Disney, hubiera podido fundir estos dos mundos con tantísima naturalidad".
Así, la princesa de esta película es una amalgama de personajes como Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente, Bella y la Sirenita. Y, al igual que todas estas princesas, se pone a cantar cuando le faltan las palabras. Al principio de la película, Giselle intenta crear la imagen de su añorado príncipe, el hombre destinado a ofrecerle el regalo más valioso que una joven doncella puede recibir: el beso del verdadero amor. De esta forma, cuando Giselle les está hablando a sus amigos del bosque de su héroe y de ese ansiado beso, rompe a cantar, y es esa canción lo que atrae al príncipe Edward.
Con la presencia de un elenco estelar, el filme narra cómo la bella princesa Giselle (Amy Adams) es exiliada por una reina malvada (Susan Sarandon) de su mágica y musical tierra animada y se encuentra en la áspera realidad de las calles de la moderna Manhattan. Impactada por este extraño y nuevo entorno que no sigue la regla del "y fueron felices...", Giselle se siente perdida en un mundo caótico, sin ningún tipo de encanto.
Pero cuando comienza a enamorarse de un seductor abogado divorciado (Patrick Dempsey) que ha ido en su ayuda (aún cuando la princesa está comprometida en su tierra con un perfecto príncipe de cuentos interpretado por James Marsden) debe hacerse la siguiente pregunta: ¿la visión de un libro de cuentos puede sobrevivir en el mundo real?
La idea de "Encantada" se materializó cuando entre el director Kevin Lima y el productor Bill Kelly surgió una química que hizo posible una versión absolutamente perfecta de la historia. Una de las aportaciones clave de Kevin fue la idea de que los dos mundos del guión -el animado y el real- podrían combinarse para llegar aún más lejos de forma que la iconografía de una vida de cuento de hadas se inscribiera en una ciudad como Nueva York, un lugar en el que la gente no suele ponerse a cantar ni suele ser feliz para siempre. Chris Chase, productor ejecutivo, añade: "creo sinceramente que sólo alguien con la experiencia en artes visuales de Kevin, al que hay que añadir su profundo conocimiento de la herencia de Disney, hubiera podido fundir estos dos mundos con tantísima naturalidad".
Así, la princesa de esta película es una amalgama de personajes como Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente, Bella y la Sirenita. Y, al igual que todas estas princesas, se pone a cantar cuando le faltan las palabras. Al principio de la película, Giselle intenta crear la imagen de su añorado príncipe, el hombre destinado a ofrecerle el regalo más valioso que una joven doncella puede recibir: el beso del verdadero amor. De esta forma, cuando Giselle les está hablando a sus amigos del bosque de su héroe y de ese ansiado beso, rompe a cantar, y es esa canción lo que atrae al príncipe Edward.







