31 Diciembre 2007 Seguir en 
Villavicencio, Colombia.- Al anochecer, Villavicencio estaba colmada de turistas locales que miraban con indiferencia a los 15.000 militares y a otros tantos policías que, junto con la comisión de garantes, se aprestaban a poner en marcha ayer la Operación Emmanuel de rescate de tres rehenes en poder de las FARC.
Los turistas, en su mayoría provenientes de Bogotá, llegaron para pasar el fin de semana largo que se extenderá hasta el 2 de enero. En este marco de extrema seguridad pero al mismo tiempo de indiferencia por parte de los turistas, los protagonistas de esta historia miraban sus relojes, que parecían tener horas más largas, mientras en la capital colombiana la Cruz Roja Internacional ultimaba los detalles con el gobierno de Alvaro Uribe para contar con todas las garantías para el éxito de la operación.
Muchos son los factores que pueden hacer fracasar el operativo. Desde aquellos que involucran a todos los actores; un mal movimiento que pueda ser interpretado como una agresión; la presencia de patrullas paramilitares que abandonaron hace tiempo la disputa ideológica para transformarse en bandas de delincuentes, pero con claras diferencias con las FARC. Y si faltaba algo, se sumó en los últimos dos días el factor climático.
A pesar del dramatismo que tiene la entrega que se está por producir de un momento a otro, en Villavicencio la noche del sábado y la madrugada de ayer se vivía como cualquier otra: la gente deambulaba por el centro de la ciudad, de 300.000 habitantes, sin siquiera tomar en cuenta la fuerte presencia militar.
En la radio no se escuchaban informes sobre lo que acontecía y sólo interrumpía la música bailable un aviso estatal que recuerda el número telefónico gratuito que se habilitó para denunciar secuestros extorsivos, una verdadera plaga en la sociedad colombiana. (Télam)
Los turistas, en su mayoría provenientes de Bogotá, llegaron para pasar el fin de semana largo que se extenderá hasta el 2 de enero. En este marco de extrema seguridad pero al mismo tiempo de indiferencia por parte de los turistas, los protagonistas de esta historia miraban sus relojes, que parecían tener horas más largas, mientras en la capital colombiana la Cruz Roja Internacional ultimaba los detalles con el gobierno de Alvaro Uribe para contar con todas las garantías para el éxito de la operación.
Muchos son los factores que pueden hacer fracasar el operativo. Desde aquellos que involucran a todos los actores; un mal movimiento que pueda ser interpretado como una agresión; la presencia de patrullas paramilitares que abandonaron hace tiempo la disputa ideológica para transformarse en bandas de delincuentes, pero con claras diferencias con las FARC. Y si faltaba algo, se sumó en los últimos dos días el factor climático.
A pesar del dramatismo que tiene la entrega que se está por producir de un momento a otro, en Villavicencio la noche del sábado y la madrugada de ayer se vivía como cualquier otra: la gente deambulaba por el centro de la ciudad, de 300.000 habitantes, sin siquiera tomar en cuenta la fuerte presencia militar.
En la radio no se escuchaban informes sobre lo que acontecía y sólo interrumpía la música bailable un aviso estatal que recuerda el número telefónico gratuito que se habilitó para denunciar secuestros extorsivos, una verdadera plaga en la sociedad colombiana. (Télam)








