31 Diciembre 2007 Seguir en 
Años de experiencia se leen en las manos de Rosa Elvira Pedraza. Artesana de oficio, se ha dedicado al arte de la randa desde su adolescencia. Durante el mes de diciembre, participó de una importante feria internacional de artesanías en Buenos Aires, en La Rural, y se hizo merecedora del primer premio por su labor en el ancestral arte."El oficio de la randa tiene muchísimos años", explicó Pedraza. "Es un tejido introducido por las damas castellanas que llegaron cuando se fundó San Miguel de Tucumán en Ibatín. Es el único lugar en el país donde se realiza este tipo de encaje de red labrada a la aguja", agregó.
En los años que duró su carrera, la artista aprendió a dominar este arte con una precisión y una paciencia dignas de los más laboriosos artesanos. En 2005 fue nombrada vecina distinguida por el intendente de Monteros, de donde es oriunda. Ha viajado por el país incontables veces, y fue invitada a numerosos festivales y ferias artesanales a nivel nacional. Para 2008, espera poder instalar su stand en Cosquín, la capital del folclore.
"Ganar en Buenos Aires ha sido una experiencia realmente enriquecedora para mí. El arte de la randa ha estado en mi familia por años; yo soy de Villa Quinteros: lo llevo en la sangre. Mis hijos también me ayudan, porque la randa es una labor complicada y, sobre todo, lenta", contó Rosa.
"La randa forma parte de nuestra cultura, de nuestra identidad. Más que nada porque Tucumán es la única provincia donde todavía prevalece. Me causa mucha satisfacción que en algunos lugares se le dé el lugar y la importancia que merece", concluyó.
En los años que duró su carrera, la artista aprendió a dominar este arte con una precisión y una paciencia dignas de los más laboriosos artesanos. En 2005 fue nombrada vecina distinguida por el intendente de Monteros, de donde es oriunda. Ha viajado por el país incontables veces, y fue invitada a numerosos festivales y ferias artesanales a nivel nacional. Para 2008, espera poder instalar su stand en Cosquín, la capital del folclore.
"Ganar en Buenos Aires ha sido una experiencia realmente enriquecedora para mí. El arte de la randa ha estado en mi familia por años; yo soy de Villa Quinteros: lo llevo en la sangre. Mis hijos también me ayudan, porque la randa es una labor complicada y, sobre todo, lenta", contó Rosa.
"La randa forma parte de nuestra cultura, de nuestra identidad. Más que nada porque Tucumán es la única provincia donde todavía prevalece. Me causa mucha satisfacción que en algunos lugares se le dé el lugar y la importancia que merece", concluyó.







