Cristina y la primera encrucijada para 2008

El Gobierno buscó unificar el tema de la valija con dinero con el del rescate de rehenes en Colombia. Por Hugo E. Grimaldi, columnista de DyN.

30 Diciembre 2007
BUENOS AIRES.- Aquella frase de la militancia peronista de los años 70, “Liberación o dependencia”, se ha instalado en la Argentina, para sumar incógnitas al cierre de este vigoroso y movido 2007, de la mano de una serie de acciones casi surrealistas que se han venido entrecruzando durante las últimas semanas con los mismos protagonistas: Venezuela, Estados Unidos y el matrimonio Kirchner.
Espías que llegan y se van, dólares envenenados y nunca retirados, declaraciones forzadas, mentiras cruzadas y hasta un juicio con jurados, por el lado del venezolano Guido Antonini Wilson.
Selvas tropicales, helicópteros en vuelo filmados por el mismísimo Oliver Stone, acciones de riesgo ante una guerrilla impredecible y la omnipresencia del narcotráfico, en el caso del rescate humanitario de al menos tres rehenes de las FARC colombianas.
Peligros y traiciones, en un juego de segundas intenciones por parte de casi todos los protagonistas, que tendría sin dudas ribetes cinematográficos, sin en él no estuviese en juego parte del futuro inmediato de la Argentina. El Gobierno aprovechó para enlazar ambas situaciones como cuentas de un solo collar, en una trama en la que probablemente no le falta razón en los fundamentos, tras su acusación de que todo es parte de una “operación de inteligencia asombrosa” del gobierno de EE.UU. Sin embargo, para poner todo en contexto, en relación a los tiempos, habría que separar algo los tantos: cuando llegaron al Aeroparque los pasajeros-funcionarios de aquel avión de Enarsa que transportó la famosa valija de los U$S 800.000, nada aún se sabía de una eventual entrega de prisioneros y del rol que le sería asignado a la Argentina, a través de Néstor Kirchner.
Es público y notorio que algunas dudas había en la Casa Rosada en cuanto al transporte del dinero, ya que el titular del ente de los peajes, Claudio Uberti fue separado de su cargo. En tanto, su secretaria, Victoria Bereziuk, la única que declaró hasta ahora, le dijo a la Justicia que había visto a Antonini en la Casa Rosada un par de días después de la llegada nocturna y conjunta al Aeroparque, algo que no consta en los registros de ingreso y que ha sido desmentido oficialmente.
Dos hipótesis: O el gobierno argentino es verdaderamente inocente en este tramo de la novela o se siente muy seguro de que el venezolano-estadounidense no dirá nunca jamás a quien debía entregar aquí la valija y por eso redobla la apuesta contra los EE.UU. O, por último, la tercera posibilidad: ¿No se estará montando el escenario para acusar también de “mentiroso” al probable doble agente, una vez que éste pronuncie públicamente el nombre y el apellido del receptor?
Inteligencia y contrainteligencia, también típico de los best sellers, luego llevados al cine.
Lo concreto para el análisis político es que el liderazgo de Hugo Chávez resulta intragable para la administración Bush, ya que lo observan como un nuevo Fidel Castro, aunque le sigan comprando petróleo, y ahora más que se ha metido en la realidad de Colombia, país al que le gustaría sumar a los alineamientos que ha conseguido en la región a fuerza de esos petrodólares (Cuba, Bolivia y Ecuador) y al que paralelamente EE.UU. ha surtido de millones de su moneda, para financiar la lucha contra los narcos.
Sin embargo, expertos en diplomacia aseguran que tanto recelo hacia el venezolano no significa linealmente que se busque desestabilizar al gobierno argentino, aunque lo cierto es que la situación ha desembocado en un conflicto que día a día se ahonda por las interpretaciones de los funcionarios de ambos lados y que probablemente haya obligado (un recurrente error de EE.UU., que habitualmente arroja a los países a los brazos de sus propios enemigos) a sobreactuaciones internas por parte de la Argentina de las que va a ser complicado volver.
Esas mismas fuentes aseguran que fue Chávez quien le pidió al presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, (un insospechado para Washington) que convocara al entonces Presidente argentino para que fuese el garante central del proceso que debería llevar a la liberación de la franco-colombiana Ingrid Betancour, cosa que aquel hizo por carta antes del traspaso del mando, cuando el venezolano todavía parecía estar en línea con el gobierno de Colombia.
Hoy, Kirchner está casi al frente de esa misión humanitaria, no exenta de riesgos para su vida, aunque su figura aparece en segundo plano, oscurecida por el protagonismo del bolivariano.
Aquellos días de reunión de presidentes y diplomáticos en Buenos Aires, con motivo de la asunción presidencial, fueron de gran actividad para Cristina Fernández, quien se metió de lleno en la cuestión: recibió a la madre y al esposo de Betancour y hasta habló al respecto con Alvaro Uribe, presidente colombiano.

Enojos cruzados
Funcionarios argentinos consultados han señalado que están seguros que ese involucramiento que se le atribuye al protagonismo de Chávez, fue lo que provocó que el gobierno de EE.UU. ni siquiera avisara de la acusación que se haría en Miami contra los venezolanos que habrían presionado a Antonini para que éste no revelara ni el origen ni el destino de los fondos transportados a la Argentina.
Cuando el fiscal Thomas Mulvihill dijo que el dinero estaba destinado a la campaña de Cristina, todo se descontroló. Las consecuencias de este alejamiento de EE.UU. será probablemente de mayores costos para la Argentina, sobre todo en la etapa de búsqueda de inversiones que se avecina y que es prioritaria para encarar 2008. Sin su guiño, será muy difícil de vulnerar la ortodoxia del Club de París o eludir el monitoreo del FMI y habrá que volver a recurrir a la billetera de Chávez, lo que paradójicamente llevará a la Argentina a un mayor alineamiento. Para seguir la consigna setentista, al día de hoy la probable “liberación” de uno de los actores significaría la inmediata “dependencia” del otro, aunque no habría que descartar, señalan los expertos, un mayor protagonismo de Brasil para equilibrar la balanza de la pretendida hegemonía venezolana en parte de la región.
La actuación en conjunto en la Triple Frontera, un lugar sindicado como de financiamiento de terroristas y de lavado de dinero de fondos de venta de armas y de drogas, fue algo que los EE.UU. siempre ponderaron de la Argentina y bien podría ser éste un punto para generar cierto acercamiento, dicen en Itamaraty. Además, ya se ha visto cómo Brasil ha tomado protagonismo en el armado del Banco del Sur, también para bajarle peso a Chávez, situación que durante la última semana se ha tratado en el Palacio de Hacienda, entre Martín Lousteau y su par brasileño Guido Mantega. Ya en el orden local, Lousteau ha ganado también esta semana un combate singular contra el mismísimo Guillermo Moreno, un funcionario que depende de él en los papeles, pero que reporta a la Casa Rosada de modo directo. Pese a que desde Economía se intentó no hacer leña del árbol caído, lo cierto es que el caso de la leche fue perdido en toda la línea por el secretario de Comercio.
Los asistentes a la reunión donde se arregló la relación entre productores e industriales para los próximos seis meses, comandada esta vez por el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, dijeron que había qué verle la cara desencajada a Moreno, cuando tuvo que firmar el acta sin sus burocráticos inventos (precios máximos en tres bandas de compleja aplicación) y cuando se fue rumiando broncas, con la promesa de controlar desde ahora los precios de salida de las industrias.
Otra de las batallas que se han librado en las internas del Gobierno tuvo que ver con los coletazos del Plan de racionalización energética, que se aprobó durante la semana en el Congreso, con manifestaciones de amplio triunfalismo por parte de la bancada oficial, que trabajó a destajo, aunque con discrepancias dentro de la propia tropa, en medio de las fiestas, para aprobar el cambio del huso horario.
Mientras el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, dijo lo más pimpante por radio que una vez adelantada la hora y hecho el cambio de lamparitas comunes por otras de bajo consumo, el ahorro de energía podía estimarse en 15 % y voces más equilibradas de la industria estimaban a lo sumo la mejora en el orden de 5 %, sorprendieron las declaraciones del ministro de Planificación, Julio de Vido quien habló de apenas 1 % menos de demanda eléctrica en las horas-pico.
Memoriosos del sector, atribuyeron tan baja ponderación por parte de la más alta autoridad en el rubro, a que ese ministerio siempre consideró que presentar un plan como el actual era admitir una crisis que ellos suponen improbable, pese al peligro de la demanda veraniega, y dicen también que esta movida ha sido una orden directa de Cristina de Kirchner.
Igualmente, todo el plan sigue teniendo lunares difíciles de desentrañar, ya que una vez más la prensa no ha podido preguntar y sacarse las dudas, como por ejemplo quien instrumentará el cambio de las 25 millones de lamparitas, a partir de cuándo se hará o cuánto costarán las del tramo con descuentos y a quién habrá que pagárselas. Ahora, que se ha hecho saber que Cuba ya instrumentó algo similar con cierto éxito, hay quienes afirman, si de surrealismo se habla, que una parte de las bombitas serían parte de una compra de rezagos de ese canje. Todo tiene que ver con todo. (DyN)

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios