Reponen la segunda crónica de la hormiga argentina

30 Diciembre 2007
La hormiga argentina sigue dando qué hablar. El viernes y el sábado, a las 22 y el domingo, a las 21, en el teatro "El Pulmón" (Córdoba 86), subirá nuevamente a escena la obra de Carlos Alsina "Segunda crónica de la hormiga argentina o con la soja al cuello". "Reponemos la obra en esta época del año a pedido de mucha gente que no la vió ya que tuvo una muy buena repercusión en las personas y en las entidades preocupadas por la calidad de vida y por el cuidado del medio ambiente", señaló Alsina. La pieza, que se estrenó en Tandil el 5 de octubre pasado, está protagonizada por Gabriela Pérez Cubas y dirigida por el mismo Alsina. La asistencia de dirección es de Juan Urraco y la asistencia técnica, de Manuela Posse. Según explicó Alsina, la segunda crónica continúa a la primera, denominada "Crónica de la errante e invencible hormiga argentina". Se estrenó en 2004 en Tucumán, en el teatro "El Pulmón" y luego se actualizó y se estrenó en Italia (en Roma, en el Teatro del Orologio) en el 2005, con la actuación de Marcela Serli. La obra se sigue representado en distintas ciudades de Italia. "La hormiga argentina es un personaje creado a partir de un dato del reino animal. Existe una hormiga de origen argentino, la linephitema humile, que posee una característica asombrosa: las colonias de estos insectos se exterminan cuando están en el territorio de origen pero, en el extranjero, se unen para acabar con todas las especies de hormigas de esos lugares. Es asi que la hormiga argentina ha conquistado toda América del Norte, Europa y, últimamente, Oceanía", señaló Alsina. Este dato científico le sirvió al dramaturgo tucumano para construir una metáfora sobre los proyectos de los argentinos, sus sueños, sus mitos y sus frustraciones. En la primera hormiga se daba una visión sobre problemas generales de nuestra comunidad. Pero, en esta segunda parte, se aborda una temática más específica: los tremendos daños que está provocando el cultivo por siembra directa de soja transgénica y de las substancias químicas con la que se fumigan las plantaciones. "Es una denuncia sobre el lucro que no tiene en cuenta ni la salud de las personas ni de la naturaleza", dijo Alsina.

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