30 Diciembre 2007 Seguir en 
LOS ANGELES.- Lejos quedan los fastos promocionales de la saga “El padrino” y los elogios casi unánimes de críticos y expertos en cine. Francis Ford Coppola se ha querido reinventar a sí mismo en Rumania y el resultado no parece ser demasiado brillante. “Youth without youth”, estrenada en el pasado festival de Roma, llegó con absoluta discreción y sin apoyo periodístico a unas pocas salas de Los Angeles y Nueva York.
Ante el desinterés de los grandes estudios en apoyar su multimillonario proyecto “Megalopolis” Coppola decidió probar suerte con producciones más modestas en países donde filmar sale bastante más barato que en el suyo propio, como Rumania en este filme o Argentina en el siguiente, “Tetro”.
“Youth without youth” era sin duda un proyecto arriesgado, pero el cineasta italoamericano quiso hacer de él un filme personal que -haciendo gala del título- le devolviera a sus más independientes y arriesgados inicios.
Se trata de la adaptación de una novela filosófica de uno de los más conocidos y respetados escritores rumanos, Mircea Eliade. La obra es una reflexión sobre las realizaciones de la vida, el amor y la huella que en el mundo podemos dejar, a través de la historia de un linguista anciano que ve próxima la muerte sin haber terminado su obra, pero tiene una segunda oportunidad tras ser fulminado por un rayo en plena tormenta y rejuvenecer más de 30 años.
Coppola ha dicho que se planteó hacer la película como si volviera a ser estudiante de cine. Se buscó socios en Europa e invirtió su propio dinero, fruto de sus negocios vinícolas en California y hoteleros e inmobiliarios en diversos países. Así pudo hacer de “Youth without youth”, cuyo presupuesto no quiere comentar, aunque bien podría rondar los 20 millones de dólares.
La recepción de la película no parece vaya a ser demasiado buena. De momento Sony Classics sólo lo estrenó en Estados Unidos. Las ventas internacionales tampoco están resultando espectaculares y la crítica mayoritariamente lo considera fallido. (Especial)
Ante el desinterés de los grandes estudios en apoyar su multimillonario proyecto “Megalopolis” Coppola decidió probar suerte con producciones más modestas en países donde filmar sale bastante más barato que en el suyo propio, como Rumania en este filme o Argentina en el siguiente, “Tetro”.
“Youth without youth” era sin duda un proyecto arriesgado, pero el cineasta italoamericano quiso hacer de él un filme personal que -haciendo gala del título- le devolviera a sus más independientes y arriesgados inicios.
Se trata de la adaptación de una novela filosófica de uno de los más conocidos y respetados escritores rumanos, Mircea Eliade. La obra es una reflexión sobre las realizaciones de la vida, el amor y la huella que en el mundo podemos dejar, a través de la historia de un linguista anciano que ve próxima la muerte sin haber terminado su obra, pero tiene una segunda oportunidad tras ser fulminado por un rayo en plena tormenta y rejuvenecer más de 30 años.
Coppola ha dicho que se planteó hacer la película como si volviera a ser estudiante de cine. Se buscó socios en Europa e invirtió su propio dinero, fruto de sus negocios vinícolas en California y hoteleros e inmobiliarios en diversos países. Así pudo hacer de “Youth without youth”, cuyo presupuesto no quiere comentar, aunque bien podría rondar los 20 millones de dólares.
La recepción de la película no parece vaya a ser demasiado buena. De momento Sony Classics sólo lo estrenó en Estados Unidos. Las ventas internacionales tampoco están resultando espectaculares y la crítica mayoritariamente lo considera fallido. (Especial)







