La muerte de Bhutto desató la violencia, que se cobró 33 vidas

Según el Gobierno, la líder opositora no murió por los disparos sino por un golpe en la cabeza. Hubo protestas en el país contra Musharraf. La Inteligencia pakistaní informó que Al Qaeda está detrás del ataque suicida.

DOLOR. El esposo de Benazir Bhutto arroja pétalos de rosa sobre la tumba. REUTERS
DOLOR. El esposo de Benazir Bhutto arroja pétalos de rosa sobre la tumba. REUTERS
29 Diciembre 2007
GARHI KHUDA BAKHSH, Pakistán.- La líder opositora Benazir Bhutto fue enterrada ayer en un mausoleo familiar junto a su padre, mientras Pakistán se sumía en la ola de violencia desatada en distintos distritos por el asesinato de la ex primera ministra a manos de un atacante suicida. Según el balance oficial, al menos 33 personas murieron desde el crimen.
Bhutto volvió a Pakistán en octubre, tras ocho años de autoexilio, con la esperanza de convertirse en primera ministra por tercera vez. El jueves, tras un mitin electoral, un atacante suicida le disparó -en la cabeza y en el cuello- antes de inmolarse, según la Policía y testigos. Sin embargo, el Ministerio del Interior sostuvo que Bhutto no había sido baleada, ni alcanzada por esquirlas, sino que la fuerza de la explosión hizo que se golpeara la cabeza contra una barra del auto en el que viajaba, al terminar la reunión política.

Temores
Miles de personas lloraban ayer mientras el cuerpo de la líder opositora era transportado desde su hogar natal, en la provincia de Sindh, hasta la tumba. El marido de la ex ministra, Asif Ali Zardari, acompañó el ataúd envuelto con la bandera verde, roja y negra de su Partido del Pueblo de Pakistán en la procesión fúnebre que llegó hasta el mausoleo, en el pueblo de Garhi Khuda Bakhsh.
Bhutto fue enterrada junto a su padre, el ex primer ministro Zulfikar Alí Bhutto, que fue ahorcado en 1979 tras ser derrocado por un golpe militar.
La muerte de Bhutto generó temores de un retraso en las elecciones convocadas para el 8 de enero, que se espera devuelvan a Pakistán a una democracia civil, en medio de un caos que amenaza con sobrepasar al presidente Pervez Musharraf.
El gobierno de Pakistán señaló ayer que, según información de Inteligencia, había indicios de que Al Qaeda era responsable del ataque suicida, y que el líder del grupo terrorista, Baitullah Mehsud, está detrás de su asesinato. Mehsud es una de las personas más buscadas en Pakistán; se sospecha que se esconde en la región de Waziristán del Sur, en la frontera afgana.
En Sindh, donde Bhutto tenía un gran apoyo popular, fueron convocadas tropas para reprimir las protestas desatadas tras la muerte de la líder. Allí murieron 31 personas de las 33 registradas en el país, incluidos cuatro policías, según el parte policial.
En esa ciudad, las autoridades emitieron la orden de disparar contra los manifestantes violentos. Cientos de autos, camiones y ómnibus fueron quemados y grupos de centenares de manifestantes  bloquearon varias rutas.
Muchos desataron su ira contra Musharraf y EEUU, que apoya desde hace tiempo al ex jefe del Ejército, con la esperanza de que logre mantener la estabilidad en el país con poderío nuclear.
Musharraf, que tomó el poder en un golpe militar en 1999 y quiere mantenerse en la presidencia, instó a la calma y culpó a militantes islámicos de haber cometido el asesinato. Pero muchos lo acusaron de no haber protegido a Bhutto, que murió en la ciudad de Rawalpindi, donde tiene su sede el Ejército. (Reuter-DPA)

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