La noticia esperada: se reducen los impuestos

Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.

28 Diciembre 2007
Hay medidas que bien podrían constituir un paquete económico, pero el Gobierno prefiere enmarcarlas dentro de la conmemoración del Día de los Inocentes.

El Gobierno anunció que reducirá el gasto fiscal en un 30% para achicar la deuda pública. En la sede del Poder Ejecutivo se evalúa la posibilidad de crear un fondo especial, donde -proponen- se volcará todo el superávit producido durante los últimos cuatro años. Desde el gobernador hasta el último funcionario político presentarán declaraciones juradas de bienes y, además, revelarán públicamente si se aumentaron el sueldo después de que José Alperovich reasumió el pasado 29 de octubre. El Estado presentará, mensualmente, un detalle de ejecución presupuestaria para que los tucumanos sepan en qué se gasta el dinero que tributan. Rentas reducirá las alícuotas de los impuestos, sobre todo Ingresos Brutos y Sellos, para que no se distorsione la economía local. En Tucumán, las promesas electorales se cumplen a rajatabla.
Esta batería de acciones bien podría servir para iniciar el año nuevo, pero en la Casa de Gobierno prefieren imaginarla en el terreno de las bromas del Día de los Santos Inocentes. Tienen buen maestro: esta conmemoración del calendario católico se revive cada vez que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difunde -todos los meses- los datos sobre la inflación. Sólo así puede explicarse que alguien diga que en Tucumán hubo deflación en noviembre y que $ 1.393 (salario de bolsillo promedio en el sector privado) le alcanzan a alguna familia tucumana para llegar a fines de mes. Más difícil les resultará a los miembros de esa familia cubrir los gastos mensuales si trabajan en el sector agropecuario -el salario de bolsillo es de $ 839, o sea, se ubica por debajo de la línea de pobreza- o en restaurantes ($ 1.113 de sueldo neto) o en la educación privada ($ 1.113, según el Indec). Más holgada es la situación de aquellos trabajadores que desempeñan sus actividades en empresas de servicios privatizados ($ 3.487 es el promedio del salario neto, de acuerdo con el Indec) o en el sector de intermediación financiera (bancos, agencias de seguros o servicios financieros), cuyo sueldo de bolsillo promedió los $ 3.201 en el tercer trimestre del año.
Sin dudas, la discusión que se avecina en 2008 girará en torno del reajuste salarial en todas las ramas de la economía. Ese escenario fue alimentado por el propio Gobierno, en su afán por encubrir la evolución real del Indice de Precios al Consumidor (IPC), la materia que -por acción- la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y -por omisión- el gobernador, José Alperovich, se llevan a marzo, cuando se activarán las paritarias.
En el ámbito nacional, las autoridades prefieren no ponerle techo al posible aumento de sueldos. Sin embargo, los gremios ya piden hasta un 30%, tres veces más de lo que marca la evolución oficial del IPC. En Tucumán, si bien el Gobierno ha previsto una suba del 13% en las remuneraciones de 2008, también ha efectuado anuncios de reajustes impositivos y de tarifas que restarán el poder adquisitivo del salario. Lo correcto hubiera sido que el Gobierno hubiera avanzado en la reducción de las alícuotas de los tributos, para que su peso no dañara tanto al bolsillo de los tucumanos. Pero, a juzgar por la voracidad fiscal del PE, eso quedará en el terreno de lo ideal. Al menos, en el período fiscal que se iniciará dentro de cuatro días no habrá rebaja tributaria en una provincia que, según su conductor institucional, pretende ser la mejor de Latinoamérica. ¡Que la inocencia les valga!

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