Desesperado rescate de la enfermera argentina en Somalia

"No sabemos qué es lo que piden". La Policía negocia la liberación de la asistente de Médicos sin Fronteras y de una doctora española raptadas. Video.

SU PRIMERA MISION. Pilar Bauzá es licenciada en Enfermería. NA
SU PRIMERA MISION. Pilar Bauzá es licenciada en Enfermería. NA
27 Diciembre 2007
MOGADISCIO, Somalía/MADRID, España.- Las autoridades somalíes siguen negociando con los secuestradores de la enfermera argentina Pilar Bauzá y de la doctora española Mercedes García su puesta en libertad, según indicaron a la agencia de noticias Europa Press fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores español. Al parecer, el dinero sería el móvil principal del rapto.

También la Organización de las Naciones Unidas se sumó al operativo de retorno de las galenas, a través de su representante especial para Somalia, Ahmedou Ould-Abdallah, quien pidió esta mañana la liberación incondicional de las integrantes de Médicos Sin Fronteras. Al respecto, el diplomático manifestó que el secuestro de cooperantes de organizaciones humanitarias no sirve a la causa de la paz.

Según las fuentes, los secuestradores están rodeados y las dos mujeres no resultaron heridas. Bauzá -de la localidad bonaerense de Bella Vista- y García -de la ciudad de León- fueron sacadas a punta de pistola del vehículo en el que se dirigían a un centro para refugiados de la ciudad de Bossaso, en el nordeste del país africano.

En un rápido operativo, la Policía localizó a captores y rehenes y comenzó a negociar. Organizaciones humanitarias de Bosaso están intentando convencer a las autoridades para que les permitan acercarse al lugar donde se encuentran, en la jurisdicción de Giriso, una zona montañosa.



El subjefe policial Abdulahi Said Game indicó anoche que él se encuentra personalmente al frente de las operaciones y advirtió de que si los secuestradores no se rinden hoy, se usará la fuerza.

Bauzá tiene 26 años y es licenciada en Enfermería de la Universidad Austral. Llegó en agosto a Somalia, país de la inestable región conocida como Cuerno de Africa para cumplir junto con otros siete cooperantes su primera misión humanitaria: un proyecto de nutrición para desplazados.

Dos de los secuestradores se entregaron al comenzar el cerco policial, pero al menos otros cuatro permanecían en la casa y amenazaban con matar a las licenciadas si no se les permitía salir libres. (Especial- Télam)

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