26 Diciembre 2007 Seguir en 
ROTHLEY/LONDRES, Inglaterra.- Luego del conmovedor mensaje navideño difundido por Kate y Gerry McCann, en el que imploran ayuda para encontrar a Madeleine a todos aquellos que conozcan su paradero, el matrimonio recibió hasta 347 llamadas con nuevas pistas para continuar la búsqueda, informó hoy el diario español “El Mundo”. Los datos serán chequeados e investigados por la agencia de detectives privados Método 3.
La avalancha de información comenzó inmediatamente después de la emisión del video, el 22 de diciembre, en el que la pareja le habla directamente a la pequeña. “Maddie: somos mamá y papá”, empieza Kate. “Hacemos todo lo que podemos para encontrarte. Muchas personas buenas y amables nos ayudan. Sé valiente, cariño”, añade Gerry.
“Desde que se la llevaron, alguien sabe lo que le pasó y podría saber también dónde está. Esa persona tiene el poder de reunir compasión y acabar con esta terrible tortura”, dicen.
En el video se observan también imágenes de la última Navidad que la pequeña pasó con sus padres. El mensaje fue puesto a disposición de las televisiones de todo el mundo. Con ello la familia sigue adelante en su campaña internacional, iniciada poco después de la desaparición.
Primera Navidad sin “Maddie”
El árbol de Navidad de los McCann fue decorado con cintas amarillas, el mismo color con que ornamentaron la puerta de entrada de su casa, en el poblado de Rothley. Es el color de la esperanza para el retorno al hogar de un ser querido.
Padres, abuelos, tíos y tías de la pequeña ausente no estuvieron de ánimos para celebrar. “Todos desearían que no fuera Navidad, pero ninguno pierde la esperanza”, admitió Brian Healy, abuelo materno de Madeleine.
A aproximadamente ocho meses de la misteriosa desaparición de la niña, no se ha tocado nada de su habitación. Sus muñecas y todos sus juguetes están dispuestos como los dejó ella. Sus vestidos cuelgan del armario en el mismo orden de siempre. “Todo está preparado para su regreso”, señaló un amigo de la familia.
Pero, a la vez, la habitación se convirtió en una especie de santuario. Los recuerdos de la niña se hacen especialmente presentes. Kate se retira allí todas las noches, para rezar antes de la hora de acostarse de Madeleine. Los familiares contaron que lo hace entre lágrimas.
En público mantiene siempre el dominio sobre sí misma, incluso ante las autoridades policiales portuguesas, que la siguen considerando sospechosa del caso. Algunos observadores la han calificado por ello de fría y carente de sentimientos.
Sin embargo, no siempre logra mantener la calma. La filmación del mensaje navideño tuvo que ser interrumpida una y otra vez, porque a Kate se le caían las lágrimas y le fallaba la voz, informaron integrantes del equipo de camarógrafos. (DPA-Especial)
La avalancha de información comenzó inmediatamente después de la emisión del video, el 22 de diciembre, en el que la pareja le habla directamente a la pequeña. “Maddie: somos mamá y papá”, empieza Kate. “Hacemos todo lo que podemos para encontrarte. Muchas personas buenas y amables nos ayudan. Sé valiente, cariño”, añade Gerry.
“Desde que se la llevaron, alguien sabe lo que le pasó y podría saber también dónde está. Esa persona tiene el poder de reunir compasión y acabar con esta terrible tortura”, dicen.
En el video se observan también imágenes de la última Navidad que la pequeña pasó con sus padres. El mensaje fue puesto a disposición de las televisiones de todo el mundo. Con ello la familia sigue adelante en su campaña internacional, iniciada poco después de la desaparición.
Primera Navidad sin “Maddie”
El árbol de Navidad de los McCann fue decorado con cintas amarillas, el mismo color con que ornamentaron la puerta de entrada de su casa, en el poblado de Rothley. Es el color de la esperanza para el retorno al hogar de un ser querido.
Padres, abuelos, tíos y tías de la pequeña ausente no estuvieron de ánimos para celebrar. “Todos desearían que no fuera Navidad, pero ninguno pierde la esperanza”, admitió Brian Healy, abuelo materno de Madeleine.
A aproximadamente ocho meses de la misteriosa desaparición de la niña, no se ha tocado nada de su habitación. Sus muñecas y todos sus juguetes están dispuestos como los dejó ella. Sus vestidos cuelgan del armario en el mismo orden de siempre. “Todo está preparado para su regreso”, señaló un amigo de la familia.
Pero, a la vez, la habitación se convirtió en una especie de santuario. Los recuerdos de la niña se hacen especialmente presentes. Kate se retira allí todas las noches, para rezar antes de la hora de acostarse de Madeleine. Los familiares contaron que lo hace entre lágrimas.
En público mantiene siempre el dominio sobre sí misma, incluso ante las autoridades policiales portuguesas, que la siguen considerando sospechosa del caso. Algunos observadores la han calificado por ello de fría y carente de sentimientos.
Sin embargo, no siempre logra mantener la calma. La filmación del mensaje navideño tuvo que ser interrumpida una y otra vez, porque a Kate se le caían las lágrimas y le fallaba la voz, informaron integrantes del equipo de camarógrafos. (DPA-Especial)







