17 Diciembre 2007 Seguir en 
Resulta gratificante encontrar que diversos deportistas tucumanos, en actividades individuales y otras en equipo, lograron en las últimas semanas mantenerse en la pelea por los primeros lugares en competencias nacionales. Incluso, varios lograron erigirse entre los mejores. Esto permite, sin dudas, mejorar el perfil de nuestro deporte fronteras afuera de la provincia y permite afirmar que, pese a las dificultades de todo tipo con las que cada atleta se enfrenta, de todas formas se puede, con voluntad y esmero, sacar adelante cualquier proyecto.
Hay muchos ejemplos sobre logros de gran valor. El más reciente de ellos lo aportó el piloto Víctor Hugo Sánchez, coronado campeón argentino de rally en la clase N-4 light, luego de una campaña caracterizada por la regularidad y la constancia, aun en momentos en que parecía lejos de llegar a la meta. Su primo, Roberto Sánchez, también supo enarbolar las banderas del automovilismo tucumano y conquistó un doble campeonato Sudamericano, con lo que no sólo reafirmó su vigencia, sino también sus condiciones.
En el fútbol, que la temporada haya terminado con los dos equipos más populares, San Martín y Atlético, en la vanguardia de los torneos Nacional B y Argentino A, es motivador, tanto como lo es ver estadios llenos ante cada presentación. Se sabe lo complicada que es la misión de mantener una campaña regular y convertirse en el mejor en una disciplina cada día más pareja y competitiva. Los "santos" hallaron la fórmula para no perder la marcha; los "decanos les imprimieron solidez a sus pasos y alcanzaron la punta con buenas producciones. A ellos se sumaron Famaillá y Concepción FC, con convincentes tareas en el Argentino B.
Sobre el final de la temporada, el rugby tucumano aportó a dos de los cuatro semifinalistas el Torneo Nacional de Clubes. Universitario se quedó en esa instancia, mientras que Tucumán Rugby alcanzó a llegar a la final. Ambas campañas confirmaron la valía del deporte de la ovalada en la provincia, que transita por una etapa de mejoras continuas.
Del mismo modo fue interesante ver en acción a una buena cantidad de golfistas profesionales tucumanos en los últimos torneos grandes, como los jugados en San Luis, en Rosario y en Buenos Aires. A ello se suma la excelente tarea del joven Armando Zarlenga (h), que integró el equipo argentino que participó del torneo internacional Cruz del Sur por equipos, en el que fue uno de los puntales para obtener la primera victoria en la historia. Los varios enduristas campeones argentinos; los bochófilos, patinadores, nadadores, parapentistas, bikers y atletas; los jugadores de voley, básquet y hockey; los practicantes de artes marciales que alcanzaron a ganar en distintos certámenes nacionales y regionales, dan también una muestra cabal del enorme potencial que existe en nuestros deportistas. Todos cuentan historias de esfuerzo, de pasión, de entrega, de dificultades, de triunfos y de fracasos. Todos saben cuánto les costó medirse con representantes de otras provincias para saber dónde estaban parados. Pero todos también entendieron que no hay éxito sin sacrificio, sin el motor de la fe en sí mismos, que los impulsa y los hace cumplir sus sueños.
Es por todos ellos que tanto la dirigencia como los funcionarios deben trabajar cada día con mayor ahínco, porque conforman el insustituible eslabón en la cadena que une al deportista con el cumplimiento de las metas. Así como los éxitos generan satisfacción, también exigen esfuerzo y sacrificio. Y la única forma de pensar el futuro es con actitud de compromiso.
Hay muchos ejemplos sobre logros de gran valor. El más reciente de ellos lo aportó el piloto Víctor Hugo Sánchez, coronado campeón argentino de rally en la clase N-4 light, luego de una campaña caracterizada por la regularidad y la constancia, aun en momentos en que parecía lejos de llegar a la meta. Su primo, Roberto Sánchez, también supo enarbolar las banderas del automovilismo tucumano y conquistó un doble campeonato Sudamericano, con lo que no sólo reafirmó su vigencia, sino también sus condiciones.
En el fútbol, que la temporada haya terminado con los dos equipos más populares, San Martín y Atlético, en la vanguardia de los torneos Nacional B y Argentino A, es motivador, tanto como lo es ver estadios llenos ante cada presentación. Se sabe lo complicada que es la misión de mantener una campaña regular y convertirse en el mejor en una disciplina cada día más pareja y competitiva. Los "santos" hallaron la fórmula para no perder la marcha; los "decanos les imprimieron solidez a sus pasos y alcanzaron la punta con buenas producciones. A ellos se sumaron Famaillá y Concepción FC, con convincentes tareas en el Argentino B.
Sobre el final de la temporada, el rugby tucumano aportó a dos de los cuatro semifinalistas el Torneo Nacional de Clubes. Universitario se quedó en esa instancia, mientras que Tucumán Rugby alcanzó a llegar a la final. Ambas campañas confirmaron la valía del deporte de la ovalada en la provincia, que transita por una etapa de mejoras continuas.
Del mismo modo fue interesante ver en acción a una buena cantidad de golfistas profesionales tucumanos en los últimos torneos grandes, como los jugados en San Luis, en Rosario y en Buenos Aires. A ello se suma la excelente tarea del joven Armando Zarlenga (h), que integró el equipo argentino que participó del torneo internacional Cruz del Sur por equipos, en el que fue uno de los puntales para obtener la primera victoria en la historia. Los varios enduristas campeones argentinos; los bochófilos, patinadores, nadadores, parapentistas, bikers y atletas; los jugadores de voley, básquet y hockey; los practicantes de artes marciales que alcanzaron a ganar en distintos certámenes nacionales y regionales, dan también una muestra cabal del enorme potencial que existe en nuestros deportistas. Todos cuentan historias de esfuerzo, de pasión, de entrega, de dificultades, de triunfos y de fracasos. Todos saben cuánto les costó medirse con representantes de otras provincias para saber dónde estaban parados. Pero todos también entendieron que no hay éxito sin sacrificio, sin el motor de la fe en sí mismos, que los impulsa y los hace cumplir sus sueños.
Es por todos ellos que tanto la dirigencia como los funcionarios deben trabajar cada día con mayor ahínco, porque conforman el insustituible eslabón en la cadena que une al deportista con el cumplimiento de las metas. Así como los éxitos generan satisfacción, también exigen esfuerzo y sacrificio. Y la única forma de pensar el futuro es con actitud de compromiso.







