Un show en el que Diego Torres sacó al actor que lleva adentro
Nostalgia, pasión, optimismo y reflexión. Por estos carriles transcurrió el show que brindó el sábado el destacado cantautor Diego Torres en el club Villa Luján.
Ante cerca de 3.000 fans, el cantante ratificó una vez más su posicionamiento como uno de los intérpretes más convocantes de los últimos años y presentó a los tucumanos los temas de su último disco "Andando".
Ni siquiera el mal tiempo pudo aguar el espectáculo que los fans vivieron como una fiesta de los sentidos. "Diego siempre trae unos shows impecables. Es uno de los pocos artistas serios que nos quedan", señaló Romina Tejeda, de 26 años, que hizo cola desde temprano para conseguir un mejor lugar en el estadio.
Afuera del club todo era algarabía. Tres inmensos camiones que transportaron el enorme escenario, las luces y el material técnico ocupaban toda la calle Don Bosco, mientras los vendedores preparaban los sándwiches y bebidas. "Nosotros sabíamos que, aunque lloviera, esto se iba a llenar de gente", señaló Francisco Suárez, uno de los vendedores ambulantes que ofrecían los ya clásicos choripanes.
"Este show es el mismo que se realizó en Buenos Aires y que está dando vuelta por todo el país. Es de primer nivel, no sólo por la tecnología, sino también por la puesta en escena. De hecho no se pudieron instalar todas las luces robóticas que se trajeron", señaló Julio Robin, uno de los productores del show.
El concierto comenzó las 21.50, justamente con el tema "Andando". El público, mayoritariamente femenino, estalló en un solo grito al inicio del espectáculo y no decayó en el ánimo hasta el cierre del show.
Recientemente nombrado Embajador de Buena Voluntad de la Unicef, Torres afrontó esta vez el desafío de cantar en un estadio más chico, lo que le permitió interactuar con el público. Mientras caminaba por una cinta que lo acercaba hacia la platea, el artista demostró, a través de distintas situaciones, su faceta actoral.
Vestido con camisa negra de mangas cortas y con corbata roja, Torres fue histriónico sobre el escenario, donde se destacaron las luces robóticas y las pantallas gigantes en las que se proyectaban imágenes del videoclip de "Andando".
Luego del segundo tema, Torres aflojó los nervios y pudo por fin hablar con el público para darle la bienvenida. "Estoy feliz de estar en esta provincia que me ha acompañado desde los inicios de mi carrera. Siempre me siento bienvenido", señaló. También tuvo tiempo para bromear: agradeció "a los que se bañaron y perfumaron" para ir a verlo e, inmediatamente, interpretó "Cantar hasta morir", que la gente coreó a viva voz. "Este es un tema que habla de la alegría y del dolor de la vida, que cada uno trata de llevar como puede. Pero gracias a las letras de las canciones y a la música, la vida se hace más llevadera", dijo ante de entonar la primera estrofa.
Con una capacidad vocal sin fisuras, en una noche algo fría pero matizada con el calor del público, Torres se lució con cada interpretación y dio muestras de estar a la altura de los mejores showmen del mercado latino, tanto desde la puesta en escena y las luces, como en la forma de presentar el recital.
Por supuesto que en el show no faltaron los clásicos. Los temas "Por la escalera", con letra de Joaquín Sabina, más los hits "Sueños" y una remozada versión de "Color esperanza", fueron el preludio para un cierre al mejor estilo Torres. El cantante no realizó conferencia de prensa. Llegó el sábado a la mañana procedente de Salta y descansó en el hotel hasta la hora del show. En la mañana de ayer dejó la provincia para regresar a Buenos Aires.
Varias generaciones reunidas por el artista
La persistente llovizna que azotó ayer la provincia no pudo opacar el fervor que Diego Torres desató entre los fans tucumanos.
"Es uno de los pocos cantantes por los que yo dejo todo para ir a verlo. No me importó la lluvia ni el frío, lo único que me importa es verlo a él", señaló María Rosaura Medina, de 23 años, estudiante universitaria. La joven, que llegó al estadio a las 19.30, fue acompañada por su novio, Rolando, que también se ha vuelto fanático de Torres. "Es un tipo íntegro. Sus canciones transmiten un mensaje de esperanza y nos alientan a seguir adelante", señaló.
Ana Lucía Moreno, de 63 años, asistió al espectáculo junto a sus nietas Romina y Alejandra (16 y 18 años), quienes se mostraron fascinadas con el show. "Yo era una fiel seguidora de Lolita Torres. Pero debo reconocer que su hijo no le va en zaga. Tiene el mismo carisma y don de gente", señaló la mujer. A su lado, las dos adolescentes asentían con respeto. "Es un cantante muy particular. Distinto del resto. No sólo es romántico, sino que también está comprometido con la vida", señaló Alejandra.
El público que colmó el club Villa Luján fue bastante heterogéneo. Grupos de adolescentes, padres con sus hijos, gente mayor con sus nietos y hasta grupos de mujeres maduras ocuparon los distintos lugares del estadio y cantaron junto a su ídolo los temas más conocidos de su extenso repertorio.
"Yo vine con mi esposa. Ambos somos seguidores de Diego Torres desde los años de ?La banda del Golden Rocket?. Me parece bien que haya dejado la actuación y se dedique a la música. Es mucho mejor cantante y autor que actor", aseguró entre risas Roberto Marino, de 43 años.







