Manzur sepulta la era de Juri

El vicegobernador desistió de una demanda heredada en contra de Alperovich. Se profundiza el corte con el pasado. Vitar llegará al gabinete y mejorará las relaciones con la Rosada en este nuevo ciclo. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.

16 Diciembre 2007
El ciclo de Juan Luis Manzur al frente de la Legislatura profundiza su diferenciación con la etapa de Fernando Arturo Juri. La remoción de Silvio Manservigi, Juan Garrido y Roque Cativa -las primeras espadas de la línea administrativa del cuerpo- prenunciaron que se venía una vuelta de página en las relaciones interpoderes. El vicegobernador satisfizo así un anhelo del gobernador José Alperovich, que quería deshacer el andamiaje preexistente. La fijación de la dieta legislativa en $ 5.000 -sujeta a reajuste en corto plazo- y la reducción del presupuesto del poder a $ 100 millones -que Alperovich anticipó en plena campaña, desjerarquizando la división de poderes- son hitos de la misma política.
El mismo Manzur canaliza mediante proyectos de ley la voluntad política del gobernador, que de manera primordial se traducía antes en decretos de necesidad y urgencia (DNU). Juri era el escollo que se pretendía superar con los DNU. La mayoría abrumadora del oficialismo -43 sobre 49 legisladores- torna innecesario el uso de los decretos de esa categoría. Hoy, con ese número, se pueden sancionar todas las leyes que proyecte la Casa de Gobierno.
El jefe del bloque oficialista, Roque Alvarez, concilia criterios con Alperovich, antes de avanzar en temas delicados como la enésima prórroga de la emergencia económica y la supresión de los tickets canasta a partir del 1 de enero de 2008. Viene armónica la relación entre la Legislatura y el Poder Ejecutivo, pero la permanente iniciativa de Alperovich le pone límites políticos cada vez más estrechos a aquella.
El mayor gesto de corte con el pasado jurista lo ha consumado Manzur, al desistir de un juicio que acometió la Legislatura contra el Gobierno, en marzo pasado. Por esa época Juri y Alperovich pugnaban por el dominio del PJ. El actual vicegobernador se apoyó en el cambio de época que advino a partir del 26 de agosto pasado, para justificar el paso procesal que dio.
Juri había cuestionado la constitucionalidad de los decretos del Ejecutivo que devolvían a la Cámara las leyes referidas al 82% móvil de los jubilados transferidos a la Nación, a la autarquía financiera de los Poderes Judicial y Legislativo y al régimen electoral, entre otras materias. Los jubilados están que trinan con el vicegobernador porque temen que se les esfume una herramienta de actualización de los haberes.
Manzur optó por la vía política y clausuró la discusión jurídica de fondo, que gira en torno de la capacidad de la Legislatura para sancionar leyes. Visto desde otro ángulo, está en entredicho el margen que tiene el Ejecutivo para interferir y reducir esa aptitud de decisión de los legisladores.
Rodolfo Danesi (Ciudadanos Independientes) y Ernesto Padilla (Recrear), dos ex legisladores del período anterior, no renunciarán a sus acciones en la Justicia, porque suponen que Alperovich violó la Constitución. Para ellos, Manzur incurrió en el pecado de sumisión. El vicegobernador cree, en cambio, que obró a conciencia; es un hombre del Ejecutivo y punto. La pelea política se mantiene viva en Tribunales. Lo que está en juego es el equilibrio de los poderes, porque el Ejecutivo desbalancea siempre a su favor.

Tendiendo puentes
Pero el pulso de más de un funcionario se aceleró con el inminente ingreso del ex diputado nacional José Vitar al gabinete provincial. Formalmente desempeñará funciones en la Secretaría de Relaciones Internacionales, desde donde procurará acercar Tucumán al mundo. Es una materia en la que la provincia está en mora desde hace tiempo. La experiencia acumulada por el ex funcionario del PAMI en la Comisión Permanente de Representantes en el Mercosur le será útil en esta nueva tarea pública.
Alperovich tuvo en cuenta, además, que Vitar es un político con llegada a la Casa Rosada, en momentos en que despega el proyecto cristinista. De estrecha vinculación con el ex frepasista Carlos "Chacho" Alvarez, Vitar aportará sus contactos con las ministras de Salud, Graciela Ocaña -sucesora de Ginés González García-, y de Defensa, Nilda Garré. Con ambas, el Gobierno de Alperovich necesita tender puentes. Llegó, entonces, la hora de los reacomodamientos, y Alperovich lo sabe. Ya no alcanza con Julio de Vido, y González García no está más, al igual que Daniel Filmus.
El valor agregado del futuro funcionario incluye también al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, de consulta permanente de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
Más de un colaborador del gobernador se sorprendió por la aproximación de Vitar, porque en un pasado lejano discreparon sobre el curso de la política económica. Uno era diputado nacional por la Alianza y el otro, ministro de Economía del gobernador Julio Miranda. Los avatares institucionales del país mezclaron las cartas y produjeron inusuales fenómenos de hibridación política.

El segundo puesto
La ausencia de Miranda de la sesión del Senado en la que se frustró la sanción definitiva de la ley de emergencia económica, en las postrimerías del gobierno kirchnerista, canceló la expectativa reeleccionista que albergaba el ex gobernador. La furia presidencial no dejó lugar a dudas respecto del porvenir de Miranda. El matrimonio Alperovich lo abandonó con presteza a su suerte.
Aquella certeza activó las conjeturas sobre quién será el segundo candidato del oficialismo a esa cámara del Congreso. Dan por seguro que la diputada Beatriz Rojkés de Alperovich ocupará el primer puesto. Dentro de dos años, en efecto, vencerá su mandato, como también el de los tres senadores (Miranda, Delia Pinchetti de Sierra Morales y Carlos Salazar). Es posible que dentro del gabinete alperovichista más de uno de sus jerarcas sueñe con esa preciada posición. Subyace también en estos razonamientos la seguridad de que el oficialismo seguirá mandando en el electorado de la provincia. La Casa de Gobierno no procederá entonces con la indolencia y el amarretismo que terminó encumbrando a Fuerza Republicana en la cima del electorado en octubre de 2003, cuando unos meses antes había terminado tercera en los comicios provinciales.
Las obsesiones por el mediano plazo no alejan, sin embargo, la mirada de los movimientos cotidianos de la política. Los arreglos con los sindicalistas más rebeldes (la CGT de Jesús Pellasio) espantaron los fantasmas de la agitación social, en el tramo terminal de 2007. Los ciudadanos sacudidos por los impuestazos de diversa denominación -sobresale el Inmobiliario entre ellos- están indignados, pero no afectan la tranquilidad pública. El Gobierno desea acabar 2007 con el erario repleto de dinero captado por el cobro de impuestos. La pulseada más dura, en realidad, la libra con las municipalidades que quieren seguir recaudando por cuenta propia. Ceder esto, equivaldría a la sumisión al Ejecutivo.

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