El caso más duro de la historia K

El escándalo de la valija con dólares que se le descubrió a Antonini Wilson enfrentó al nuevo gobierno argentino con el de Bush. Cristina usó un discurso muy maquillado. Por Angel Anaya, columnista LA GACETA.

15 Diciembre 2007
Buenos Aires.- Seguramente los nervios han sido culpables de la dispar reacción argentina ante Washington ante el segundo acto del escándalo de la valija con dólares. Mientras la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) imputaba una operación basura apuntando a la Casa Blanca, la Justicia nacional consideró que debía hacerse a sus pares estadounidenses, sumándose a ello la Oficina Anticorrupción.
Lo mismo precisamente que señaló el Departamento de Estado al precisar que las relaciones con Buenos Aires siguen siendo normales, mientras el polémico embrollo transcurre por el Departamento de Justicia. Esa disparidad de criterios con que la autoridad política y la judicial tratan de digerir el conflicto es usual cuando se practica un discurso para consumo interno y se atiende con otro un dilema externo. Pero en esta ocasión, esa regla es inútil pues, como dijo un vocero del Departamento de Estado, ni la Casa Blanca puede modificar el rumbo de la justicia.
El caso Antonini Wilson -con el del argentino misterioso que la Corte de Florida esconde bajo siete llaves y sería el dueño de la verdad escandalosa- es el hecho más peligroso políticamente que el kirchnerismo ha enfrentado en su gestión hiperpresidencialista de cuatro años y medio. Como primera manifestación, está demostrando que el discurso internacionalista que inauguró el periodo de CFK fue más un toque de maquillaje que de realismo, pues a su réplica por el "basural" apuntando a Washington, siguió el florilegio a Chávez, aplaudido por su auditorio del Salón Blanco.

El gendarme empresarial
Ingenuo y precipitado, el jefe del Gabinete, un abogado de calidad, llegó a politizar el hecho sosteniendo la línea conspirativa de la Presidenta. La extrañeza de Alberto Fernández porque no se concediera la extradición de Antonini Wilson, con nacionalidad estadounidense, perdió de vista que el imputado debía pasar previamente por los jueces de su residencia estadounidense, a quienes corresponde calificar el caso. CFK también es abogada y lo sabe, pero su presión interna requería ese discurso. La necesidad política es muchas veces acuciante en la Casa Rosada, y por ello también el discurso de investidura fue otro modelo de maquillaje. "No seré gendarme de la rentabilidad empresaria", manifestó en esa ocasión, pero tres días después el Boletín Oficial registraba el nombramiento de Guillermo Moreno, el secretario de esa gendarmería, tras la sanción de la prórroga de la emergencia económica.
El sector tambero y los industriales lecheros llegaron a un acuerdo de precios por propia cuenta, mas ahora habrá que ver si Moreno, fiel escucha de la timbrera presidencial, vuelve a las andadas. En el acuerdo lechero ha intervenido el flamante gobernador socialista Hermes Binner, tratando de amenguar las reacciones de esa gendarmería ad hoc que, como decía Antonio Machado, hace camino al andar. (De nuestra Sucursal)

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios