Un escenario político con señales femeninas
Tanto el discurso presidencial de Cristina Fernández como algunas de sus reacciones tienen huellas "de género". El caso de la ministra Silvia Rojkés de Temkin, en Tucumán. Por Nora Lía Jabif - Redacción LA GACETA.
15 Diciembre 2007 Seguir en 
La Argentina de este primer tramo del siglo XXI acompaña al resto del mundo en la tendencia a cierta "feminización" de la política. Ya en su discurso inaugural del lunes, al asumir la presidencia, Cristina Fernández de Kirchner dejó sentada su opinión de que sabe que a ella se le exigirá el doble que a un hombre, por su condición de mujer. También cabalgó sobre el mismo tema a raíz de su chisporroteo con los Estados Unidos, por el caso del venezolano Wilson y su valija con U$S 800.000. Pero la huella de género no sólo apareció en esa aseveración, sino que apareció de modo más sutil en otros tramos de su pieza oratoria, y en particular en los párrafos que le dedicó a la educación pública. Cristina no habló entonces de cifras ni de estadísticas, datos todos ellos que pertenecen al ámbito de lo administrativo, al ámbito de lo público. Por el contrario, para mostrar cuál es su modelo de la educación pública, recordó su mundo íntimo y familiar de adolescente: mirando hacia su madre, señaló: "pregúntenle a mi madre cómo nos la pasábamos estudiando en nuestras épocas, cómo nos esforzábamos para estudiar".
Pero la Presidenta no sólo mostró las huellas de género en su discurso, sino que también las exhibe en su agenda pública, con apuestas tales como la incorporación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología, un área que no pertenece al núcleo duro y conceptual de lo que hasta ahora se ha entendido por "política", o en su aceptación a involucrarse en la negociación por la liberación de la colombiana Ingrid Betancourt.
Problemas nuevos
Cierto también que los tiempos que corren han inventado o provocado problemas nuevos, que han repercutido en la modernización de las agendas públicas: a Cristina le toca lidiar con el tema ambiental, por Botnia, y también deberá enfrentar la crisis energética.
El tiempo dirá si sus abordajes a todos estos temas se convierten -o no- en acciones exitosas. De vuelta al discurso presidencial, hasta el párrafo implacable que le dedicó la Presidenta a Tabaré Vázquez por el conflicto con las papeleras mostró dos tiempos: el momento de la crítica dura (la intransigencia de la Argentina en su reclamo) y el de la conciliación ("somos pueblos hermanos") En otras palabras, un cierre con registro emocional que intenta neutralizar el primer regaño, propio del discurso femenino.
El caso local
En Tucumán también esta semana se registraron señales de esa feminización de la política en la agenda pública. La protagonista fue esta vez la flamante ministra de Educación, Silvia Rojkés de Temkin. La pedagoga -que tiene trayectoria académica universitaria y en la dirigencia social- salió con los tapones de punta a reclamar su derecho a que se la evalúe políticamente por su gestión y no por sus vínculos familiares con su cuñado, el gobernador José Alperovich. "Cuándo van a decir si está bien o no lo que hace -no la hermana de Betty o la cuñada de José- sino Silvia Rojkés de Temkin? ¡soy yo! ¡tengo entidad propia!", remarcó, en un diálogo con LA GACETA, en un giro propio de estos tiempos en los que las mujeres han decidido no callarse.
Rojkés de Temkin sabe que tendrá que lidiar con cierto "lombrosianismo" político (el psiquiatra italiano Cessare Lombroso postulaba que existen señales anatómicas que delatan a los delincuentes). Es cierto que esa oposición que ya quiere interpelarla en la Legislatura antes de que ella haya comenzado a gestionar (la invitaron al recinto el radical José Cano y los hermanos Bussi) la torea más por sus vínculos familiares que por su condición de género. Pero en este caso todas las "debilidades" (vínculo familiar y condición de mujer) suman para exacerbar la visibilidad pública de la ministra de Educación.
Por lo pronto, como ya se ha señalado con respecto a la Presidenta, se verá cómo timonea la ex interventora del Ipacym el complejo entramado de Educación, que hoy pivotea sobre dos ejes que ella conoce bien: el pedagógico y el social. El tiempo dirá.







