La natación tucumana necesita mayor impulso

11 Diciembre 2007
Particular situación es la que vive la natación como deporte en Tucumán. Pese a que transita una etapa de cambios, está lejos aún de ser considerada una actividad de práctica masiva. La realidad indica que mucho influye en este aspecto la falta de interesados en asumir un compromiso de trabajo, la necesidad de un mayor entendimiento entre las partes y de un apoyo que vaya más allá de lo estructural o eventual -sólo en el verano- para otorgarle a la disciplina continuidad a lo largo del año. Se trata de subsanar una parte de esas carencias en estos días a partir de un apéndice del programa oficial “Viva mi club”, mediante el cual se comenzó a brindar clases a niños en distintas entidades de la provincia.
Las cifras que maneja la disciplina en lo deportivo son muy bajas, y no se condicen con el número de piletas de natación que hay en Tucumán -son más de 70 las de grandes dimensiones- ni del enorme semillero que representan los colegios que la han incorporado dentro de la materia Educación Física. Según cifras estimativas, no son más de 20 los nadadores federados con que cuenta la provincia, habilitados por sus marcas para competir en los niveles nacionales. A ellos se agregan alrededor de 150 que revisten carácter de promocionales, más una cantidad no determinada en lo que se denomina natación escuela. En este último caso, son al menos 400 los niños, de 18 clubes, los que aprenden a nadar en el marco del referido plan apéndice del programa “Viva mi Club”. En cuanto a los clubes afiliados a la Federación, son sólo seis los que envían representantes a las competencias regulares, y algunos más que lo hacen en carácter de invitados. Y en lo referido a piletas climatizadas, algo fundamental para seguir la práctica en invierno, sólo hay dos piscinas y con limitaciones en su uso.
La realidad es clara: se está ante la presencia de un deporte que podría convertirse en referente, pero que no logra despegar. Conocidos los beneficios en salud que otorga su práctica -además de ser clave en los fundamentos formativos de cualquier ser humano ante situaciones de emergencia-, la natación espera por tiempos mejores.
Los clubes que la tienen incorporada en su oferta le dan su apoyo, pero sin una coordinación con las partes interesadas para sacar mejor provecho de quienes se dedican a la práctica. Además, al tratarse de una actividad esencialmente amateur que cuenta únicamente con apoyo familiar, resulta ciertamente una odisea lograr el fogueo necesario para saber en qué lugar se está parado en su aprendizaje y desarrollo. En este sentido, es lógico suponer que sólo con competencias dentro de la provincia no se puede mejorar.
Por todo ello es que se hacen necesarias distintas medidas. Una de ellas, formar un grupo de personas que se encargue de trabajar por el bien común de la disciplina y no sólo por lo particular. Otro aspecto importante sería cambiar las críticas desde afuera por trabajo desde adentro, tarea que necesariamente deberá ser guiada por una figura de consenso y referencial del deporte. Un tercer punto que asoma como importante es lograr una buena promoción, no sólo en resultados, sino también en los beneficios que aporta la práctica. Y en ese aspecto se podría aspirar a que, antes que nada, se debe lograr un fortalecimiento de la natación en lo educativo y formativo.
Detrás de cualquier deporte existen historias de sacrificios, esfuerzos, lágrimas y alegrías. De padres que se preocupan por sus hijos, de entrenadores que moldean talentos, de dirigentes que llegado el caso logran fortalecer una actividad con trabajo e ideas. La natación tiene mucho por hacer en nuestra provincia. Tiene por delante, quizás, la posta más ambiciosa de su historia, que es crecer.

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