Remarcaciones sin control en el comercio
Los consumidores deberán pagar un 30% o más los productos que compren durante este mes. Mientras, los mercantiles negocian para que este año se cumplan los acuerdos. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.
10 Diciembre 2007 Seguir en 
A medida que avanza diciembre, pierden cada vez más protagonismo las actividades productivas y toma vigor uno de los sectores más fuertes de la economía provincial: el comercio. Este se prepara para afrontar la época de mayor consumo del año, con incrementos de precios que superan el 30% respecto de los valores de 2006, a los que deberán hacer frente los consumidores. Los comerciantes tucumanos se preparan para ganar mucho dinero en los próximos días, porque los mayores costos que afrontan son trasladados de inmediato a los precios, lo que les permite sostener sus márgenes de rentabilidad. En esto se diferencian de otros sectores, que deben ser extremadamente cuidadosos con los precios de sus productos para no entrar en colisión con la lucha contra la inflación que lleva adelante el Gobierno nacional. La actividad comercial reajusta sus precios en forma permanente y sin ningún tipo de controles del Estado, con la ventaja de que la euforia consumista de fin de año otorga prerrogativas del tipo “zona liberada” para ejecutar remarcaciones -en muchos casos abusivas, desde donde se las mire- y sin que corra riesgo el delicado equilibrio entre la oferta y la demanda. Dicho en buen criollo, la consigna en estos últimos años de expansión económica parece ser “se puede vender más caro, porque igual se venderá todo”.
A diferencia de lo que ocurría en los períodos previos a 2002, cuando la economía argentina crecía poco o decrecía por efecto de un agotado modelo de convertibilidad, la etapa expansiva actual, que ya lleva cinco años, impulsó el consumo, modelo que favorece ampliamente al sector comercial. Hoy el comercio está absolutamente pujante; avanza, se renueva y apuesta al futuro. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) anticipó que diciembre será el mes “más dinámico de los últimos cinco años”. Esta organización dejó en claro que las ventas minoristas llevan transitados 30 meses de aumentos consecutivos, y en lo que va del año acumulan una suba promedio mensual interanual del 8,3%. Buenos datos para una actividad en alza.
El sector comercial es el que más se expandió durante el último lustro en Tucumán. Según la Dirección de Estadísticas, el comercio representa alrededor de un 15% del Producto Bruto Geográfico (PBG) provincial, lo que representa alrededor de $ 1.800 millones anuales ($ 1.300 millones genera en total la actividad azucarera tucumana). Agrega que el sector crece a razón de un 7% y que en todo Tucumán hay alrededor de 30.000 locales comerciales.
La actividad tiene gran impacto sobre el mercado laboral. El Sindicato de Empleados y Obreros del Comercio (SEOC) computa 28.000 trabajadores mercantiles en la provincia, cifra que crece a razón de 2.000 empleados por año. Lamentablemente, la informalidad ocupa un espacio importante en el sector comercial, según se desprende de un reciente operativo de la Dirección General de Rentas (DGR) que detectó que 48 de cada 100 empleados mercantiles trabajan en negro en Tucumán.
Y hablando de empleados, SEOC pretende que los empleados no trabajen los domingos 23 y 30 próximos, días habitualmente no laborables. El argumento de la dirigencia sindical mercantil para sostener esta exigencia es que el año pasado cayeron domingo el 24 y el 31 de diciembre. En esa oportunidad, el sindicato y los comerciantes habían acordado que esos domingos haya actividad normal, pero -según SEOC- el 90% de los comercios no cumplió con lo que había prometido en la Casa de Gobierno: el pago doble de la jornada.
Mañana continuarán las negociaciones entre los empresarios y los empleados del comercio a fin de determinar la modalidad de trabajo -o no- durante los domingos previos a las Fiestas. Seguramente, esta vez la dirigencia de SEOC no permitirá que los trabajadores vuelvan a ser abusados por empresarios inescrupulosos, y más teniendo en cuenta que todas las expectativas apuntan a que los comercios ganarán el dinero suficiente como para pagar sin problemas lo que corresponda.







