30 Noviembre 2007 Seguir en 
LOS ANGELES, Estados Unidos.- Otra de Britney Spears. La cantante está empeñada en terminar el año tal como lo inició, es decir, de papelón en papelón. Ahora, sorprendió a todos mostrando sus partes pudendas en público, mientras hacía compras en un sex shop.
La decadente diva del pop entró a la tienda y vio un culotte blanco con volados rosas y una leyenda en la parte trasera con la que quizá se sintió identificada: "apenas legal". Loca con la prenda, Spears la agarró y encaró para los vestidores, donde pretendía ver cómo le quedaba.
Sin embargo, los empleados la detuvieron y le dijeron que no podía probarse la ropa interior en la cabina. La cantante no entendió que la imposibilidad era por razones de higiene y reaccionó desnudándose frente a todos, para ponerse la bombacha. "¡No se cambie aquí afuera!", la atajaron los encargados. "Bueno, es que no me dejan entrar con ella a los probadores", se justificó.
El bochorno no terminó ahí. Britney decidió llevar la prenda y eso es justamente lo que hizo: se estaba yendo sin pagarla. Los empleados le recordaron que el culotte se vendía y ella entornó los ojos, en señal de fastidio. De todas maneras, se salió con la suya: mientras se retiraba, se acercó a un maniquí, le arrancó la peluca y salió corriendo con ella. (Especial)
La decadente diva del pop entró a la tienda y vio un culotte blanco con volados rosas y una leyenda en la parte trasera con la que quizá se sintió identificada: "apenas legal". Loca con la prenda, Spears la agarró y encaró para los vestidores, donde pretendía ver cómo le quedaba.
Sin embargo, los empleados la detuvieron y le dijeron que no podía probarse la ropa interior en la cabina. La cantante no entendió que la imposibilidad era por razones de higiene y reaccionó desnudándose frente a todos, para ponerse la bombacha. "¡No se cambie aquí afuera!", la atajaron los encargados. "Bueno, es que no me dejan entrar con ella a los probadores", se justificó.
El bochorno no terminó ahí. Britney decidió llevar la prenda y eso es justamente lo que hizo: se estaba yendo sin pagarla. Los empleados le recordaron que el culotte se vendía y ella entornó los ojos, en señal de fastidio. De todas maneras, se salió con la suya: mientras se retiraba, se acercó a un maniquí, le arrancó la peluca y salió corriendo con ella. (Especial)







