Un éxito entre tantos fracasos

Cita en Annapolis. Un análisis de Gonzalo Espariz de la agencia DPA.

28 Noviembre 2007
WASHINGTON.- El presidente estadounidense apostó a un solo número todas las fichas que le quedan hasta el fin de su mandato: la paz entre palestinos e israelíes. El compromiso de las partes de llegar a un acuerdo es ya el mayor éxito en política exterior de George W. Bush en sus casi siete años de gestión.
Con la espada de la guerra de Irak sobre su cabeza, la deuda pública disparada casi al infinito, sin una política medioambiental y con el fracaso de su reforma migratoria, entre otras muchas malas, Bush quiere dejar algún buen sabor en boca. Hace tiempo que las encuestas lo mantienen en los niveles más bajos de aprobación presidencial jamás registrados.
Bush espera ahora su gran momento: la firma del acuerdo de paz para uno de los conflictos más enquistados del planeta, con 60 años de historia y un cúmulo de fracasos. Hacia ese fin, y en su condición de relanzador de las conversaciones, se ocupó de obtener toda la influencia posible. La fecha límite para que el acuerdo -fines de 2008-, le permitirá ser de nuevo el maestro de ceremonias entre Olmert y Abbas, puesto que el 20 de enero de 2009 dejará el cargo. Además, el final de la declaración deja en la práctica a EEUU como único juez y mediador de las negociaciones, relegando a Rusia, a la Unión Europea y a la ONU, con los que conforma el Cuarteto para Cercano Oriente. El cuarteto llevó las riendas desde 2003, cuando definió en la "hoja de ruta" el camino a seguir hacia la paz. La "hoja de ruta" se mantiene, pero ahora, por acuerdo de palestinos e israelíes, es Washington el único supervisor de su cumplimiento.

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