Los franceses se las ingeniaron para ir a trabajar

El gobierno procura una vía de negociación.

RECURSO. El sistema parisino de alquiler de bicicletas funcionó a pleno. REUTERS
RECURSO. El sistema parisino de alquiler de bicicletas funcionó a pleno. REUTERS
15 Noviembre 2007
PARIS.- Seis meses después de asumir el gobierno, el presidente Nicolas Sarkozy enfrenta una huelga del transporte, por tiempo indefinido, contra la planeada reforma previsional para los trabajadores del Estado. A la medida de fuerza se sumaron los empleados de las empresas estatales de energía, que redujeron los suministros de gas y electricidad a la población.
Cientos de miles de trabajadores de todo el país debieron improvisar ayer la forma de llegar a destino en medio de un caos vehicular, especialmente en las arterias que conducen a París.
Desde la noche del martes, sólo circularon 90 de los 700 trenes de alta velocidad y uno de cada 10 trenes en la región parisina. Según sondeos, casi el 60% de los franceses considera injustificada la protesta contra la reforma, que apunta a desterrar las jubilaciones de privilegio.
Sarkozy encargó a su ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, que inicie conversaciones con los sindicatos, que ayer dieron los primeros indicios de estar dispuestos a negociar. A pesar de los tanteos entre las partes para allanar el camino hacia una negociación, la cúpula sindical decidió mantener la protesta hoy en la red de ferrocarriles y en el transporte público de París y de los suburbios.
En toda Francia, y en particular en las afueras de la capital, se produjeron gigantescos atascos en el tránsito. Los embotellamientos se extendían por más de 200 kilómetros por las calles de la capital.

De tiempos de Luis XIV
Los regímenes especiales de jubilación nacieron en el siglo XVII con el rey Luis XIV, que otorgó derechos extraordinarios a marineros y pescadores. Napoléon Bonaparte agregó en 1806 al Banco Central y en 1812 a la Comedia Francesa. Después de la II Guerra Mundial, el sistema fue modificado para incluir a mineros, policías y soldados, trabajadores del ferrocarril y entidades públicas como correos, electricidad y gas. Todos los intentos oficiales por reformar este régimen de privilegio fracasaron por la resistencia de los sindicatos, la última vez en 1995. (DPA)

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