Todas las actividades del ser humano contaminan, lo que se trata de hacer es que sea la mínima posible. Las actividades espaciales también lo hacen. La producción y construcción de las naves, los trajes y todo el instrumental que transportan son contaminantes.
Los viajes también contaminan. Cuando se lanzan los cohetes queman una gran cantidad de combustible que deja residuos en la atmósfera, pero no es lo único. Hay contaminación sonora. Los lugares de lanzamiento están bastante aislados, sin embargo, últimamente hubo reclamos por los ruidos de los lanzamientos de los grandes cohetes que, en algunos casos, hacen vibrar las ventanas de las casas.
Cuando los cohetes son lanzados van desprendiendo algunas partes y, en general, caen en los océanos. Ellos también reciben parte de la basura espacial que entra en la atmósfera y alguna cae en la Tierra. El punto Nemo, que es el lugar en el océano Pacífico en donde se trata que caigan las naves en desuso, como Skylab, es un punto muy contaminado por metales y otro tipo de materiales, incluso con restos de combustible. Se eligió ese lugar porque tiene mucha profundidad y está lejos de zona habitadas.
La basura espacial es lo más conocido, quizás, porque es peligrosa para los satélites y los astronautas. Cuando se habla de basura espacial se refiere a satélites en desuso, partes de ellos y hasta herramientas perdidas por los astronautas en caminatas espaciales. Hay que recordar que una tuerca puede romper el traje de un astronauta o dejar fuera de servicio una nave, porque se mueven a velocidades muy altas. También pueden causar daños en la Tierra si caen de manera descontrolada en lugares habitados.
Los lanzamientos producen hollín y otros componentes que contamina la atmósfera superior. A diferencia de lo que se produce desde la Tierra, no son arrastrados por la lluvia porque se encuentra por encima de las nubes. Estos compuestos permanecen en la atmósfera absorbiendo parte de la radiación que viene del espacio exterior, especialmente la luz del Sol. Algunos absorben más radiación que los que se producen en la Tierra. Los satélites liberan algunos elementos químicos que destruyen la capa de ozono. Por el momento su efecto sobre la Tierra es pequeño, pero irá en aumento por la gran cantidad de cohetes y satélites que se proyectan para el futuro. Se están probando combustibles que dejen menos residuos pero todavía no hay resultados muy buenos.
Los satélites reflejan la luz del Sol por eso los vemos de noche. Ellos aparecen en las imágenes que se hacen con los telescopios. Hay estudios que han mostrado que, sobre algunos de los grandes observatorios astronómicos, pasan más de 2000 satélites cada noche. Muchos no son visibles a simple vista, pero pueden arruinar una observación. Actualmente se están probando materiales que no reflejen la luz solar para construir satélites.
Aunque la contaminación producida por las actividades espaciales aún no es grave, es necesario tenerlo en cuenta antes de que sea un problema irreversible.









