15 Noviembre 2007 Seguir en 
"Paul, ¿por qué estás aquí hoy?", le preguntó la actriz británica Amanda Holden a Paul Potts, 37 años, un humilde y tímido trabajador que se ganaba la vida vendiendo celulares. "Para cantar opera", respondió con gran seguridad. Pero el jurado de Britain´s Got Talent (la versión inglesa de "Tienes talento"), integrado por la actriz inglesa, el ejecutivo de Sony y productor de TV, Simón Cowell, y el editor de diarios Piers Morgan, lo miró con cara de incredulidad.
Dice el refrán popular que las apariencias engañan. Y con Potts todos se equivocaron, porque su interpretación de "Nessum Dorma", de Puccini, fue simplemente brillante. El público que fue a presenciar el programa lo aplaudió de pie a rabiar.
Holden y Morgan se emocionaron hasta las lágrimas, mientras que Cowell, el más duro de los tres, sólo pudo decirle: "¿Trabajas en el almacén Carphone e hiciste esto?". Sencillamente, no lo podía creer. Desde ese momento se transformó en el mimado del jurado y el público. Superó ocho presentaciones y compitió contra otros participantes que también se destacaron por su gran talento artístico.
Pero Paul terminó ganando el concurso con el apoyo masivo del público y se llevó el premio mayor de U$S 200.000 y la oportunidad de cantar ante la reina de Inglaterra. Además, Cowell le anunció que grabaría su primer álbum de opera. Muchas emociones para una sola noche.
A pesar de haber conseguido tanto, nunca dejó de lado su aire ingenuo y bonachón que lo caracterizó; el hombre, hijo de un chofer de micros y una cajera de supermercado, había alcanzado la fama y comenzaba un camino de éxitos. Sin embargo, lo primero que compró con el dinero ganado fue unos buenos smokins, hacerse un tratamiento de ortodoncia y llevar a su esposa de safari por Africa.
Infancia triste
Para este joven nacido en Bristol las vida no siempre fue color de rosa. No vivió una infancia feliz y soportó el despreció de sus compañeros de colegio. "Mi voz siempre ha sido mi mejor amigo", confiesa. "Si sufría maltratos de mis compañeros en la escuela, siempre tenía mi voz para animarme", recuerda el ahora exitoso tenor. "Realmente nose por qué la gente me maltrata", pregunta buscando una respuesta a tantos años de ostracismo. Para su alegría, esos días negros han terminado y han quedado en el pasado.
Fenómeno en internet
En YouTube, el portal que le permitió hacerse conocido en todo el mundo, hay casi 1.000 videos relacionados con su nombre. Mientras que suman más de 20 millones de visitas en tan sólo un par de meses y el número no para de crecer.
A través de internet cosecha y difunde su éxito y fue también la web la que le permitió llegar hasta el concurso. Potts cuenta que llenó el formulario de inscripción en el sitio de Britain´s Got Talent, pero se tomó varios minutos pensando si lo mandaba o no. Frente a la pantalla miraba el botón de "enviar" o "cancelar".
Pero, se dijo que no podía rendirse en ese momento y, entonces, decidió apretar el botón de "enviar". Ese click con el mouse de su computadora fue la decisión más acertada de su vida.
Disco y gira
La discrográfica EMI ya lanzó el primer disco del tenor bajo el nombre "Chance one" (Una oportunidad) que lleva vendido más de un millón de CD. Por supuesto, incluye la versión "Nessum Dorma" con la que conquistó al mundo y temas en español como "A mi manera".
Además, inició una gira mundial por Europa, Estados Unidos, Asia y Latinoamérica. Potts recuerda que antes sólo caminaba 25 cuadras hasta su trabajo de ida y 25 de vuelta, y que ahora todo le parece increíble, porque recorre miles de kilómetros alrededor del mundo para cantar. Dice que la fama no es sofocante y que sigue pensando que es un privilegiado porque todos los días puede ver cosas hermosas y conocer a personas especiales.
"Siempre he sido un poco diferente. Pienso que por eso algunas veces no confío en mí", cuenta Potts, tratando de explicar por qué no explotó su talento mucho antes.
"Cuando canto no tengo ese problema, porque estoy en el lugar que debo estar", asegura. Sin embargo, no se olvida que toda su vida se sintió "insignificante", pero que luego de la primera audición para participar del programa de TV sintió que era alguien, que tenía identidad propia y un lugar en el mundo."Soy Paul Potts", dice ahora con gran seguridad y una sonrisa que ilumina su rostro. LA GACETA ©
Dice el refrán popular que las apariencias engañan. Y con Potts todos se equivocaron, porque su interpretación de "Nessum Dorma", de Puccini, fue simplemente brillante. El público que fue a presenciar el programa lo aplaudió de pie a rabiar.
Holden y Morgan se emocionaron hasta las lágrimas, mientras que Cowell, el más duro de los tres, sólo pudo decirle: "¿Trabajas en el almacén Carphone e hiciste esto?". Sencillamente, no lo podía creer. Desde ese momento se transformó en el mimado del jurado y el público. Superó ocho presentaciones y compitió contra otros participantes que también se destacaron por su gran talento artístico.
Pero Paul terminó ganando el concurso con el apoyo masivo del público y se llevó el premio mayor de U$S 200.000 y la oportunidad de cantar ante la reina de Inglaterra. Además, Cowell le anunció que grabaría su primer álbum de opera. Muchas emociones para una sola noche.
A pesar de haber conseguido tanto, nunca dejó de lado su aire ingenuo y bonachón que lo caracterizó; el hombre, hijo de un chofer de micros y una cajera de supermercado, había alcanzado la fama y comenzaba un camino de éxitos. Sin embargo, lo primero que compró con el dinero ganado fue unos buenos smokins, hacerse un tratamiento de ortodoncia y llevar a su esposa de safari por Africa.
Infancia triste
Para este joven nacido en Bristol las vida no siempre fue color de rosa. No vivió una infancia feliz y soportó el despreció de sus compañeros de colegio. "Mi voz siempre ha sido mi mejor amigo", confiesa. "Si sufría maltratos de mis compañeros en la escuela, siempre tenía mi voz para animarme", recuerda el ahora exitoso tenor. "Realmente nose por qué la gente me maltrata", pregunta buscando una respuesta a tantos años de ostracismo. Para su alegría, esos días negros han terminado y han quedado en el pasado.
Fenómeno en internet
En YouTube, el portal que le permitió hacerse conocido en todo el mundo, hay casi 1.000 videos relacionados con su nombre. Mientras que suman más de 20 millones de visitas en tan sólo un par de meses y el número no para de crecer.
A través de internet cosecha y difunde su éxito y fue también la web la que le permitió llegar hasta el concurso. Potts cuenta que llenó el formulario de inscripción en el sitio de Britain´s Got Talent, pero se tomó varios minutos pensando si lo mandaba o no. Frente a la pantalla miraba el botón de "enviar" o "cancelar".
Pero, se dijo que no podía rendirse en ese momento y, entonces, decidió apretar el botón de "enviar". Ese click con el mouse de su computadora fue la decisión más acertada de su vida.
Disco y gira
La discrográfica EMI ya lanzó el primer disco del tenor bajo el nombre "Chance one" (Una oportunidad) que lleva vendido más de un millón de CD. Por supuesto, incluye la versión "Nessum Dorma" con la que conquistó al mundo y temas en español como "A mi manera".
Además, inició una gira mundial por Europa, Estados Unidos, Asia y Latinoamérica. Potts recuerda que antes sólo caminaba 25 cuadras hasta su trabajo de ida y 25 de vuelta, y que ahora todo le parece increíble, porque recorre miles de kilómetros alrededor del mundo para cantar. Dice que la fama no es sofocante y que sigue pensando que es un privilegiado porque todos los días puede ver cosas hermosas y conocer a personas especiales.
"Siempre he sido un poco diferente. Pienso que por eso algunas veces no confío en mí", cuenta Potts, tratando de explicar por qué no explotó su talento mucho antes.
"Cuando canto no tengo ese problema, porque estoy en el lugar que debo estar", asegura. Sin embargo, no se olvida que toda su vida se sintió "insignificante", pero que luego de la primera audición para participar del programa de TV sintió que era alguien, que tenía identidad propia y un lugar en el mundo."Soy Paul Potts", dice ahora con gran seguridad y una sonrisa que ilumina su rostro. LA GACETA ©







