14 Noviembre 2007 Seguir en 
PARIS.- Los franceses afrontan desde anoche un paro de transporte que podría prolongarse indefinidamente, para protestar contra la reforma de los regímenes especiales de jubilación que está implementando el gobierno. El presidente, Nicolas Sarkozy, anticipó que nada lo desviará de su objetivo de aplicar las reformas económicas y sociales. "Me votaron para que ponga fin al privilegio del que gozan un millón y medio de franceses, y eso es lo que haré", afirmó.
Los trabajadores de la empresa nacional de ferrocarriles, respondiendo al llamado de siete sindicatos, iniciaron una huelga prorrogable, según dirigentes. A la protesta se unirán hoy los trabajadores del transporte público de metro, ómnibus, tranvías y trenes suburbanos de la región parisina, además de los empleados de las también estatales empresas de electricidad (EDF) y de gas (GDF).
Con la experiencia de la huelga del 18 de octubre, que tuvo un apoyo récord y que prácticamente paralizó el país durante un día, los franceses habían comenzado desde hace una semana a organizar los medios de transporte en que podrán ir a trabajar en los próximos días. Para aquellos que viven en la periferia de las grandes ciudades, dos soluciones parecían ser las más solicitadas: el alojamiento en casa de amigos o parientes, incluso el hotel, o bien el automóvil compartido.En Roissy, donde se halla el gran aeropuerto internacional de París, al que se accede mediante tren suburbano u ómnibus, todos los hoteles están completos, con reservaciones hechas la semana pasada para anoche, hoy y mañana. Por otra parte, numerosos hoteles de París recibieron, además de las reservas de particulares, las de algunas cadenas comerciales o de grandes empresas para que sus asalariados pernocten en la ciudad y puedan ir a trabajar.
En las ciudades, la bicicleta, ampliamente utilizada en la huelga de 1995 y hace un mes, será sin duda uno de los recursos más utilizados. Una de las grandes cadenas comerciales de artículos deportivos aseguró que en la región parisina se vendió dos veces más bicicletas que de costumbre. Respecto del taxi, otra de las soluciones posibles, la reservas están agotadas.
Poco antes del inicio de la huelga, Sarkozy mantuvo una reunión en el Elíseo con los líderes sindicales. Al encuentro asistieron el primer ministro, François Fillon; el titular de Trabajo, Xavier Bertrand, y del Secretario de Transportes, Dominique Bussereau. Sarkozy apuesta a que los ferroviarios rompan la unidad sindical, como sucedió en octubre, cuando pactaron condiciones especiales de jubilación. Los sindicatos son conscientes de los riesgos que entraña este nuevo desafío. (AFP-NA-Reuter)
Los trabajadores de la empresa nacional de ferrocarriles, respondiendo al llamado de siete sindicatos, iniciaron una huelga prorrogable, según dirigentes. A la protesta se unirán hoy los trabajadores del transporte público de metro, ómnibus, tranvías y trenes suburbanos de la región parisina, además de los empleados de las también estatales empresas de electricidad (EDF) y de gas (GDF).
Con la experiencia de la huelga del 18 de octubre, que tuvo un apoyo récord y que prácticamente paralizó el país durante un día, los franceses habían comenzado desde hace una semana a organizar los medios de transporte en que podrán ir a trabajar en los próximos días. Para aquellos que viven en la periferia de las grandes ciudades, dos soluciones parecían ser las más solicitadas: el alojamiento en casa de amigos o parientes, incluso el hotel, o bien el automóvil compartido.En Roissy, donde se halla el gran aeropuerto internacional de París, al que se accede mediante tren suburbano u ómnibus, todos los hoteles están completos, con reservaciones hechas la semana pasada para anoche, hoy y mañana. Por otra parte, numerosos hoteles de París recibieron, además de las reservas de particulares, las de algunas cadenas comerciales o de grandes empresas para que sus asalariados pernocten en la ciudad y puedan ir a trabajar.
En las ciudades, la bicicleta, ampliamente utilizada en la huelga de 1995 y hace un mes, será sin duda uno de los recursos más utilizados. Una de las grandes cadenas comerciales de artículos deportivos aseguró que en la región parisina se vendió dos veces más bicicletas que de costumbre. Respecto del taxi, otra de las soluciones posibles, la reservas están agotadas.
Poco antes del inicio de la huelga, Sarkozy mantuvo una reunión en el Elíseo con los líderes sindicales. Al encuentro asistieron el primer ministro, François Fillon; el titular de Trabajo, Xavier Bertrand, y del Secretario de Transportes, Dominique Bussereau. Sarkozy apuesta a que los ferroviarios rompan la unidad sindical, como sucedió en octubre, cuando pactaron condiciones especiales de jubilación. Los sindicatos son conscientes de los riesgos que entraña este nuevo desafío. (AFP-NA-Reuter)







