Daniel Barenboim está convencido de que la música es la llave para entender el mundo

El pianista y conductor argentino-israelí fundó una orquesta integrada por jóvenes israelíes y de países árabes. Mañana cumplirá 65 años y mantiene un ritmo de trabajo impresionante.

CIUDADANO DEL MUNDO. El director sostiene que una persona moderna se identifica por la posibilidad de tener más de una identidad.
CIUDADANO DEL MUNDO. El director sostiene que una persona moderna se identifica por la posibilidad de tener más de una identidad.
14 Noviembre 2007
Berlín.- Mañana cumplirá 65 años pero sigue rebosando energía, y no planea bajar su ritmo de trabajo. ¿Cuál es el secreto del argentino-israelí Daniel Barenboim? Es pianista, fundó una orquesta árabe-israelí, y es el director musical de la Opera Estatal Alemana Unter den Linden de Berlín. En la reciente actuación de este organismo en Japón, por ejemplo, Barenboim trabajó con una intensidad y velocidad difíciles de superar. Allí, el maestro ensayó con su orquesta una media de tres horas por la mañana, por la tarde dirigió "Tristán e Isolda" durante otras cinco y, entre ambas actividades, preparó a músicos jóvenes para un concierto en Alemania.
"Para mí, la música siempre ha tenido un papel más importante que el resto de mis experiencias", dijo. A los siete años, Barenboim era ya un niño prodigio y tocaba sonatas de Beethoven sobre el escenario. "No conocía prácticamente a nadie que no tocara el piano", recordó el director musical de la Opera Estatal Alemana Unter den Linden. "En la concepción que tenía yo entonces, todo el mundo tocaba ese instrumento", agregó. La música se convirtió para él en la llave para entender el mundo. "El sonido es vida; el silencio, la muerte", tituló el semanario alemán "Die Zeit" una reciente entrevista con Barenboim. Su filosofía se basa en que las personas deben actuar como en una orquesta, en la que cada músico ha de sacar todo lo posible de sí mismo, pero a la vez ha de escuchar a los demás. El aprendizaje de las percepciones y los puntos de vista de los demás lo llevaron a fundar, junto al escritor estadounidense de origen palestino Edward Said (1932-2003) la orquesta West-East Divan en la que tocan jóvenes israelíes y de países árabes. "Lucho contra la ignorancia de los israelíes y los palestinos", explicó en una ocasión el músico, que insistentemente exige que ambas partes traten de buscar comprensión para entender así otro punto de vista de la historia. Su propia condición de inmigrante lo hizo adquirir esa forma de entender el mundo y la vida.
De abuelos rusos, Barenboim nació en 1942 en Buenos Aires y en 1952 emigró con su familia a Israel, y después estudió en Italia y en París. "Tengo varias identidades. No soy sólo judío, argentino o residente en Alemania. Una persona moderna se identifica por la posibilidad de tener más de una identidad", explicó. Y eso se aplica también a la música: "cuando dirijo una sinfonía de Bruckner soy, consciente o inconscientemente, centroeuropeo, mientras que cuando toco un tango, soy argentino", dijo.
En 1964, Barenboim tocó su primer concierto de piano en Berlín, en un gran recital por el décimo aniversario de la muerte de su gran ídolo, el director de orquesta Wilhelm Furtwängler, y en la Filarmónica de la capital alemana. En los años 50 y 60 viajó por todo el mundo como pianista. Desde 1967 actuó cada vez con más frecuencia al frente de las grandes orquestas de Berlín, París y Nueva York. En julio de 1987 se convirtió en el nuevo director artístico de la Opera de la Bastilla de París, aunque su trabajo terminó poco tiempo después en medio de un escándalo. En ese mismo año tuvo que superar la muerte por esclerosis múltiple de su esposa, la violoncelista británica Jacqueline du Pré. Más tarde se casó con la pianista Elena Bashkirova, con la que tuvo dos hijos. En 1991 pasó a ser el sucesor de Georg Solti en la dirección de la Orquesta Sinfónica de Chicago y un año después se puso al frente de la Staatsoper de Berlín. Barenboim es actualmente director vitalicio honorífico de esa orquesta.
Mañana celebrará su cumpleaños con un concierto benéfico en la Filarmónica de Berlín, en el que junto con su amigo Zubin Mehta y la orquesta de la Opera Estatal Alemana Unter den Linden interpretará al piano obras de Brahms, Beethoven y Liszt. Los fondos que se recauden serán destinados a la guardería musical que su fundación creó en 2005. (DPA)

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