11 Noviembre 2007 Seguir en 
ISLAMABAD.- El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, confirmó que las elecciones parlamentarias se realizarán "antes del 9 de enero", mientras que enmendó una ley que permitirá que los civiles puedan ser juzgados por tribunales militares en casos de terrorismo.
"Pediremos a la Comisión Electoral que celebre elecciones lo antes posible", dijo el mandatario en conferencia de prensa, con lo que despejó los temores de que la convocatoria a las urnas sea pospuesta.
Las mismas deben efectuarse "antes del 9 de enero", para lo cual "la Asamblea Nacional será disuelta cuando cumpla su mandato, el 15 de noviembre, y las Asambleas Provinciales lo serán el 20 de noviembre", explicó.
La Comisión Electoral debe aún confirmar la fecha de los comicios, dijo Musharraf, quien descartó de plano poner fin al estado de emergencia decretado hace ocho días, decisión a la que calificó como "la más difícil de su vida".
Esta medida es "necesaria para asegurar la paz y el ambiente apropiado para las elecciones en Pakistán", argumentó, profundizando su doble estrategia de concesiones y amenazas con las que mantiene un férreo control de esta potencia nuclear del sur de Asia, alida estratégica de Estados Unidos en su "combate contra el terrorismo". (Télam)
"Pediremos a la Comisión Electoral que celebre elecciones lo antes posible", dijo el mandatario en conferencia de prensa, con lo que despejó los temores de que la convocatoria a las urnas sea pospuesta.
Las mismas deben efectuarse "antes del 9 de enero", para lo cual "la Asamblea Nacional será disuelta cuando cumpla su mandato, el 15 de noviembre, y las Asambleas Provinciales lo serán el 20 de noviembre", explicó.
La Comisión Electoral debe aún confirmar la fecha de los comicios, dijo Musharraf, quien descartó de plano poner fin al estado de emergencia decretado hace ocho días, decisión a la que calificó como "la más difícil de su vida".
Esta medida es "necesaria para asegurar la paz y el ambiente apropiado para las elecciones en Pakistán", argumentó, profundizando su doble estrategia de concesiones y amenazas con las que mantiene un férreo control de esta potencia nuclear del sur de Asia, alida estratégica de Estados Unidos en su "combate contra el terrorismo". (Télam)







