L. espera que la liberen luego de su confesión

10 Noviembre 2007
“¡No aguanto más! ¡Quiero irme de aquí! ¡Quiero contar todo para poder irme!”. Presa de una crisis de nervios, L. rompió en llanto en el Instituto Goretti. Por eso, los asistentes sociales que la tratan se comunicaron con los padres, quienes fueron a verla. A ellos ya les dijo que Carla se había caído accidentalmente, dijeron fuentes de la institución. Pero, cuando se lo plantearon al defensor Roberto Flores, este no estuvo de acuerdo en que la joven confesara, e incluso les advirtió que, a pesar de esto, no había seguridad de que la joven fuera restituida al hogar familiar. Como L. insistió, Flores renunció y los padres contrataron a Pablo Rivera.
El hecho de que L. confiese, tal como lo advirtió Flores, no significa que vaya a obtener rápidamente su libertad. Eso dependerá de la jueza de Menores Nora Wexler. Por su edad, L. es imputable y el delito por el cual se la acusa no prevé la excarcelación. La causa está calificada como abandono de persona seguido de muerte, que tiene penas de entre cinco y 15 años de prisión.

Las posibilidades
La jueza sí puede disponer que la adolescente sea entregada a sus padres o a otra familia para que cumpla medidas tutelares. Pero cuando cumpla los 18 deberá ser juzgada por un tribunal que resolverá si es o no penalmente responsable por lo sucedido. En caso de que lo sea, la jueza de Menores será la que aplicará la pena.
El caso de J. es diferente. Como tiene 15 años es inimputable, es decir, nunca será enjuiciada. Por decisión de la Wexler, la adolescente fue entregada a un hogar sustituto.