Una acusada decidió romper el pacto de silencio
L., de 16 años, les dijo a sus padres que quiere declarar para contar que Carla se cayó accidentalmente al precipicio en el cerro San Javier. La joven, que permanece internada en el Goretti, le relató a su abogado que ella, y J., la otra acusada, decidieron ocultar la verdad. Irá a Tribunales la próxima semana.
10 Noviembre 2007 Seguir en 
L. y J. estaban con Carla Romina Ortega cuando la adolescente cayó a un precipicio ubicado a la vera de la ruta 338, en San Javier, el 25 de agosto. La primera de las adolescentes, de 16 años, estaría dispuesta a contar detalles de todo lo que sucedió aquel día, ya que no soporta más el encierro, desde hace más de dos meses, en el Instituto Goretti. Según trascendió, la joven le dirá al fiscal Pedro Gallo que Carla cayó en forma accidental y que ellas callaron por temor.
El cuerpo de Carla fue encontrado en la tarde del domingo 26 de agosto. La joven había salido de su casa, en Villa Luján, el viernes anterior, y hasta el momento no se sabe dónde durmió aquella noche.
La declaración de L. se concretaría entre lunes y martes. Según dijeron sus allegados, declarará que las tres viajaron a San Javier por pedido de Carla, que les habría pedido que la dejaran allí porque no habría querido regresar a su hogar.
La acusada, de acuerdo con la versión que se maneja en Tribunales, indicará que ella permaneció todo el tiempo en la moto, que estaba detenida en la zona de la gruta de la Virgen, y que J., la otra menor implicada, estaba a la vera del camino tratando de convencer a Carla para que regresara a su hogar. "Ella tropezó y se cayó; mi amiga intentó salvarla, pero no pudo. Carla la tomó de los pelos, pero igual terminó cayéndose", le habría dicho L a sus padres después de haber sufrido una crisis de nervios en el Goretti. De acuerdo con la versión que aportaron los profesionales que la asisten, las dos amigas habrían intentado asistir a la víctima. "L. dijo que intentó acercarse, pero como casi se cae, desistió", comentó un familiar que habló con LA GACETA a cambio de que no se diera a conocer su identidad. Un hermano de la joven afirmó que ella en todo momento les dijo que había sido un accidente. "Ella tiene miedo de algún tipo de represalia por parte de los familiares de J. Realmente está muy atemorizada y, además, angustiada por el tiempo que lleva detenida", agregó el joven. Sus padres también apoyaron su decisión.
"No se trató de un crimen"
La menor acusada le explicaría además a Gallo que, después del accidente, las dos se dirigieron a la casa de J. A través de la autopsia, se confirmó que Ortega falleció varias horas después de haber caído al vacío. Los investigadores sostienen que si hubieran avisado, Carla podría haber sido salvada. El presunto pacto de silencio se mantuvo a rajatabla durante más de dos meses. "Ella va a decir toda la verdad. No puedo adelantar mucho, pero sí afirmo que no se trató de un crimen", aseguró Pablo Rivera, nuevo defensor de L.. Rivera, que ayer mantuvo una reunión con Gallo para ponerlo al tanto de la situación, y adelantó que solicitará que se realicen medidas para confirmar los dichos de su defendida. "Vamos a pedir la reconstrucción del hecho. Esto es fundamental para comprobar que fue un accidente", aseguró.
La decisión de L. se produjo horas después de que J. le hizo saber a Gallo a través de sus abogados que pretendía ampliar su declaración. La menor de 15 salió en libertad el 25 de octubre, ya que a causa de su edad es inimputable. Dos días después, a partir de una pericia comparativa, se supo que uno de los pelos que tenía Carla sobre el cuerpo eran de J.. "Ella sólo hablará ante el fiscal y le contará varias cosas", aseguraron Carlos Picón y Leonardo Coria, defensores de J.
Desde el primer momento, Gallo y los policías al mando del comisario Miguel Gómez de la División Homicidios y Delitos Complejos investigaron la posibilidad de un accidente, ya que en la autopsia no se detectaron otras lesiones además de las que le produjo la caída. Pero chocaban contra un cerrado círculo de silencio que ahora parece haberse roto.
Varios testigos dijeron haber visto a L. y a J. en una moto con Carla, en la avenida Presidente Perón circulando hacia el oeste, pero nadie las había ubicado en San Javier.
El cuerpo de Carla fue encontrado en la tarde del domingo 26 de agosto. La joven había salido de su casa, en Villa Luján, el viernes anterior, y hasta el momento no se sabe dónde durmió aquella noche.
La declaración de L. se concretaría entre lunes y martes. Según dijeron sus allegados, declarará que las tres viajaron a San Javier por pedido de Carla, que les habría pedido que la dejaran allí porque no habría querido regresar a su hogar.
La acusada, de acuerdo con la versión que se maneja en Tribunales, indicará que ella permaneció todo el tiempo en la moto, que estaba detenida en la zona de la gruta de la Virgen, y que J., la otra menor implicada, estaba a la vera del camino tratando de convencer a Carla para que regresara a su hogar. "Ella tropezó y se cayó; mi amiga intentó salvarla, pero no pudo. Carla la tomó de los pelos, pero igual terminó cayéndose", le habría dicho L a sus padres después de haber sufrido una crisis de nervios en el Goretti. De acuerdo con la versión que aportaron los profesionales que la asisten, las dos amigas habrían intentado asistir a la víctima. "L. dijo que intentó acercarse, pero como casi se cae, desistió", comentó un familiar que habló con LA GACETA a cambio de que no se diera a conocer su identidad. Un hermano de la joven afirmó que ella en todo momento les dijo que había sido un accidente. "Ella tiene miedo de algún tipo de represalia por parte de los familiares de J. Realmente está muy atemorizada y, además, angustiada por el tiempo que lleva detenida", agregó el joven. Sus padres también apoyaron su decisión.
"No se trató de un crimen"
La menor acusada le explicaría además a Gallo que, después del accidente, las dos se dirigieron a la casa de J. A través de la autopsia, se confirmó que Ortega falleció varias horas después de haber caído al vacío. Los investigadores sostienen que si hubieran avisado, Carla podría haber sido salvada. El presunto pacto de silencio se mantuvo a rajatabla durante más de dos meses. "Ella va a decir toda la verdad. No puedo adelantar mucho, pero sí afirmo que no se trató de un crimen", aseguró Pablo Rivera, nuevo defensor de L.. Rivera, que ayer mantuvo una reunión con Gallo para ponerlo al tanto de la situación, y adelantó que solicitará que se realicen medidas para confirmar los dichos de su defendida. "Vamos a pedir la reconstrucción del hecho. Esto es fundamental para comprobar que fue un accidente", aseguró.
La decisión de L. se produjo horas después de que J. le hizo saber a Gallo a través de sus abogados que pretendía ampliar su declaración. La menor de 15 salió en libertad el 25 de octubre, ya que a causa de su edad es inimputable. Dos días después, a partir de una pericia comparativa, se supo que uno de los pelos que tenía Carla sobre el cuerpo eran de J.. "Ella sólo hablará ante el fiscal y le contará varias cosas", aseguraron Carlos Picón y Leonardo Coria, defensores de J.
Desde el primer momento, Gallo y los policías al mando del comisario Miguel Gómez de la División Homicidios y Delitos Complejos investigaron la posibilidad de un accidente, ya que en la autopsia no se detectaron otras lesiones además de las que le produjo la caída. Pero chocaban contra un cerrado círculo de silencio que ahora parece haberse roto.
Varios testigos dijeron haber visto a L. y a J. en una moto con Carla, en la avenida Presidente Perón circulando hacia el oeste, pero nadie las había ubicado en San Javier.
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