09 Noviembre 2007 Seguir en 
ISLAMABAD, Pakistán.- La líder opositora de Pakistán, Benazir Bhutto, fue puesta hoy bajo arresto domiciliario por la Policía, que rodeó con alambres de púas su casa de Islamabad y detuvo a decenas de sus seguidores, para evitar una marcha contra la imposición del estado de sitio.
Tras varias horas de arresto, Bhutto intentó salir de su casa e ir a la protesta en la vecina ciudad de Rawalpindi, pero los uniformados reprimieron a un grupo que quiso remover los alambres para ayudarla a escapar, y bloquearon su vehículo.
“Soy una hermana de ustedes que quiere pelear por la democracia”, les gritó la ex primera ministra cuando trataba de salir. “No tengo miedo a estas tácticas. Mi lucha es por el pueblo de Pakistán, por sus derechos y por el fin de la dictadura”, agregó, y señaló que 5.000 miembros de su partido fueron detenidos en los últimos tres días.
Intensa presión
Los acontecimientos de la jornada elevaron aún más la tensión en el país musulmán, donde Musharraf enfrenta el mayor desafío desde que llegó al poder con un golpe de Estado, en 1999.
El general y presidente se encuentra bajo intensa presión internacional -sobre todo de Gran Bretaña y de Estados Unidos- desde que el sábado decretó el estado de sitio, suspendió las garantías constitucionales, disolvió la Corte Suprema y dio poderes especiales a la Policía. También pospuso las elecciones legislativas, previstas para enero, hasta febrero.
El ministro de Ferrocarriles, Sheikh Rashid, un hombre muy cercano a Musharraf, dijo sobre Bhutto: “ella está impedida de dejar su casa. La decisión le fue comunicada por la muy seria y creíble amenaza de un ataque contra ella”.
Las fuerzas del orden advirtieron ayer que varios suicidas se infiltraron en Rawalpindi para repetir el atentado que mató a 140 personas durante la caravana de bienvenida a Bhutto, en su regreso al país tras ocho años del exilio, el mes pasado. (Télam)
Tras varias horas de arresto, Bhutto intentó salir de su casa e ir a la protesta en la vecina ciudad de Rawalpindi, pero los uniformados reprimieron a un grupo que quiso remover los alambres para ayudarla a escapar, y bloquearon su vehículo.
“Soy una hermana de ustedes que quiere pelear por la democracia”, les gritó la ex primera ministra cuando trataba de salir. “No tengo miedo a estas tácticas. Mi lucha es por el pueblo de Pakistán, por sus derechos y por el fin de la dictadura”, agregó, y señaló que 5.000 miembros de su partido fueron detenidos en los últimos tres días.
Intensa presión
Los acontecimientos de la jornada elevaron aún más la tensión en el país musulmán, donde Musharraf enfrenta el mayor desafío desde que llegó al poder con un golpe de Estado, en 1999.
El general y presidente se encuentra bajo intensa presión internacional -sobre todo de Gran Bretaña y de Estados Unidos- desde que el sábado decretó el estado de sitio, suspendió las garantías constitucionales, disolvió la Corte Suprema y dio poderes especiales a la Policía. También pospuso las elecciones legislativas, previstas para enero, hasta febrero.
El ministro de Ferrocarriles, Sheikh Rashid, un hombre muy cercano a Musharraf, dijo sobre Bhutto: “ella está impedida de dejar su casa. La decisión le fue comunicada por la muy seria y creíble amenaza de un ataque contra ella”.
Las fuerzas del orden advirtieron ayer que varios suicidas se infiltraron en Rawalpindi para repetir el atentado que mató a 140 personas durante la caravana de bienvenida a Bhutto, en su regreso al país tras ocho años del exilio, el mes pasado. (Télam)







