09 Noviembre 2007 Seguir en 
NUEVA DELHI, India.- El desafío era inmenso y los riesgos amedrentaban al equipo médico: debían operar a una niña que había nacido con cuatro brazos y cuatro piernas, ya que su cuerpo estaba unido al de una hermana gemela que no terminó de desarrollarse. Pese al riesgo (la pequeña tenía entre un 20 % y un 30 % de probabilidades de morir), los expertos aceptaron el reto y lo llevaron a cabo exitosamente. Hoy, el diario “Clarín” cuenta cómo lo hicieron.
En primer lugar, los doctores reforzaron la dieta alimentaria de Lakshmi Tatma, la niña de dos años y ocho extremidades. Desnutrida como estaba, no hubiese podido soportar una intervención que finalmente duró 27 horas. Una vez en el quirófano -la operación comenzó el martes- los 35 profesionales que integraban el equipo se turnaron para tratar a la pequeña.
En primer lugar, un grupo de pediatras separó el tejido fino de la gemela parásita. Los cirujanos, por su parte, desprendieron la espina dorsal: esta fue una de las etapas más peligrosas, ya que un error en ella podría dejar paralizada a Lakshmi. Luego, se cerraron los huesos pélvicos de la paciente, ya que estaban muy distantes entre sí.
Además, los médicos le dejaron el único riñón sano de la gemela parásita (cada una tenía sólo uno en funcionamiento) y le trasladaron el sistema urogenital desde el lado izquierdo hacia el centro del cuerpo. Según “Clarín”, más adelante tal vez se necesiten más operaciones, aunque ahora todo salió como se esperaba.
Evoluciona bien
La niña, que será controlada por los médicos hasta que esté fuera de peligro, movió los dedos de los pies y de las manos, y abrió brevemente sus ojos por primera vez después de la cirugía, informaron hoy voceros del hospital Sparsh, en la ciudad de Bangalore. Una vez que esté estabilizada, será sometida a un tratamiento fisioterapéutico durante dos semanas.
Sharan Patil, quien lideró la intervención, informó que tras la cirugía, el hospital recibió consultas de diferentes partes del mundo para hacer otras similares. “Pero ahora nuestra prioridad es Lakshmi. Pese al éxito de la operación, estamos un poco lejos de la victoria. Debemos esperar y observar el final de esta historia antes de empezar otras”, indicó. (Télam-Especial)
En primer lugar, los doctores reforzaron la dieta alimentaria de Lakshmi Tatma, la niña de dos años y ocho extremidades. Desnutrida como estaba, no hubiese podido soportar una intervención que finalmente duró 27 horas. Una vez en el quirófano -la operación comenzó el martes- los 35 profesionales que integraban el equipo se turnaron para tratar a la pequeña.
En primer lugar, un grupo de pediatras separó el tejido fino de la gemela parásita. Los cirujanos, por su parte, desprendieron la espina dorsal: esta fue una de las etapas más peligrosas, ya que un error en ella podría dejar paralizada a Lakshmi. Luego, se cerraron los huesos pélvicos de la paciente, ya que estaban muy distantes entre sí.
Además, los médicos le dejaron el único riñón sano de la gemela parásita (cada una tenía sólo uno en funcionamiento) y le trasladaron el sistema urogenital desde el lado izquierdo hacia el centro del cuerpo. Según “Clarín”, más adelante tal vez se necesiten más operaciones, aunque ahora todo salió como se esperaba.
Evoluciona bien
La niña, que será controlada por los médicos hasta que esté fuera de peligro, movió los dedos de los pies y de las manos, y abrió brevemente sus ojos por primera vez después de la cirugía, informaron hoy voceros del hospital Sparsh, en la ciudad de Bangalore. Una vez que esté estabilizada, será sometida a un tratamiento fisioterapéutico durante dos semanas.
Sharan Patil, quien lideró la intervención, informó que tras la cirugía, el hospital recibió consultas de diferentes partes del mundo para hacer otras similares. “Pero ahora nuestra prioridad es Lakshmi. Pese al éxito de la operación, estamos un poco lejos de la victoria. Debemos esperar y observar el final de esta historia antes de empezar otras”, indicó. (Télam-Especial)







