18 Agosto 2007 Seguir en 
LIMA.- Los socorristas prosiguieron la búsqueda de sobrevivientes tras el terremoto que asoló a Perú dejando a más 500 muertos y miles de damnificados, mientras el hambre, la sed y el desamparo provocan saqueos y amenazas de motines. Desesperados por la escasez y por las demoras en la ayuda, pobladores de Pisco, Chincha e Ica -los lugares más afectados- perdieron la paciencia y reclamaron en un tono cada vez más hostil. El gobierno luce impotente para afrontar la emergencia que golpea a estas poblaciones del sur de la capital. La escasez de alimentos y agua, sobre todo, agravó el drama. Miles de damnificados durmieron por segundo día al aire libre, cerca de los escombros de sus casas. Ayer, los habitantes de Pisco y de pueblos vecinos se angustiaron otra vez porque se sintió una fuerte réplica del sismo, que alcanzó los 5,5 grados en la escala de Richter. (AFP-NA)








