18 Agosto 2007 Seguir en 
Lima.- Deseperados damnificados por el terremoto en el departamento de Ica, Perú, protagonizaron ayer una serie de robos y saqueos a camiones con alimentos y en comercios de la ciudad de Pisco, por lo que se pidió la presencia de la Policía.
Uno de los saqueos se registró en el kilómetro 230 de la carretera panamericana sur, en la localidad de San Miguel, según informaron las distintas agencias de noticias.
“Estamos desesperados. No tenemos comida ni agua”, gritaban algunos de pobladores, que afirmaron que pasaron las dos últimas noches sin techo, durmiendo a la intemperie y sin haber probado un bocado de alimiento.
En tanto, el alcalde del distrito limeño San Martín de Porres, Freddy Ternero, que iba en un camión con ayuda, dijo a la televisión que en las afueras de la ciudad de Ica, ese transporte y otros más fueron atacados por unas 300 personas para quedarse con la carga.
Según Ternero, que reclamó presencia policial en el lugar, los pobladores no pudieron concretar el robo y atacaron pedradas a los vehículos. En tanto, en Pisco, la ciudad más afectada por el sismo, se registraron saqueos en una farmacia y en pequeños supermercados.
De acuerdo con testimonios de vecinos, los asaltos también proliferaran en otros puntos de Pisco, ciudad que ya antes de la tragedia tenía altos índices de delincuencia.
También en puntos rurales en los que aún no se presentan los cuerpos de rescate hay asedio de ladrones. En este sentido, la mayoría de las ciudades más afectadas (Ica, Chincha y Pisco), parecen tierra de nadie, por la falta de vigilancia policial o del Ejército. Muchos consideran que los 600 presos que se fugaron del penal Tambo de Mora de Chincha (condenados por homicidio, violación y robo), pupulan por la región y no reparan en asaltar o asesinar para conseguir comida u objetos de valor. (AFP-Télam)
Uno de los saqueos se registró en el kilómetro 230 de la carretera panamericana sur, en la localidad de San Miguel, según informaron las distintas agencias de noticias.
“Estamos desesperados. No tenemos comida ni agua”, gritaban algunos de pobladores, que afirmaron que pasaron las dos últimas noches sin techo, durmiendo a la intemperie y sin haber probado un bocado de alimiento.
En tanto, el alcalde del distrito limeño San Martín de Porres, Freddy Ternero, que iba en un camión con ayuda, dijo a la televisión que en las afueras de la ciudad de Ica, ese transporte y otros más fueron atacados por unas 300 personas para quedarse con la carga.
Según Ternero, que reclamó presencia policial en el lugar, los pobladores no pudieron concretar el robo y atacaron pedradas a los vehículos. En tanto, en Pisco, la ciudad más afectada por el sismo, se registraron saqueos en una farmacia y en pequeños supermercados.
De acuerdo con testimonios de vecinos, los asaltos también proliferaran en otros puntos de Pisco, ciudad que ya antes de la tragedia tenía altos índices de delincuencia.
También en puntos rurales en los que aún no se presentan los cuerpos de rescate hay asedio de ladrones. En este sentido, la mayoría de las ciudades más afectadas (Ica, Chincha y Pisco), parecen tierra de nadie, por la falta de vigilancia policial o del Ejército. Muchos consideran que los 600 presos que se fugaron del penal Tambo de Mora de Chincha (condenados por homicidio, violación y robo), pupulan por la región y no reparan en asaltar o asesinar para conseguir comida u objetos de valor. (AFP-Télam)









