17 Agosto 2007 Seguir en 
Pisco.- Los bomberos del puerto peruano de Pisco cumplían una carrera contra el tiempo para intentar rescatar a un número indeterminado de personas que permanecen bajo los escombros de la iglesia de San Clemente, que se derrumbó el miércoles mientras cientos de personas asistían a la misa de los Difuntos. Muchos intentaron salir del templo pero pocos lo lograron.
Luego de varias horas de trabajo, los socorristas dieron una primera satisfacción con el rescate de una mujer y luego de otras cinco personas, que de inmediato fueron evacuadas a un hospital de esta ciudad, 240 km al sur de Lima. Pero antes de ello, los bomberos tuvieron que pasar horas de frustración e incluso enfrentar la cólera de los ciudadanos iqueños, que no sólo les pedían celeridad en la tarea sino que intentaron realizar el rescate por su propia cuenta.
Los pobladores, que decían que escuchaban lamentos debajo de los escombros, intentaron ingresar y a hacer el rescate por su cuenta en la iglesia, de la cual sólo quedaban en pie el frontis y las cúpulas laterales, pero al fin fueron disuadidos por los rescatistas quienes les señalaron que hacer un salvamento por su cuenta sólo aumentaba el peligro. "No queremos más muertos", gritaban. El terremoto sorprendió a los fieles en plena misa. La iglesia de San Clemente, una construcción del siglo XVIII, estaba bastante colmada, y en el momento del sismo intentaron salir, pero no todos lo lograron. No se conoce el número de cadáveres recuperados de ese lugar. Pero frente al templo, en plena plaza mayor de Pisco, unos 50 cadáveres tirados en el suelo esperan ser identificados, o por lo menos llevados a una morgue.
Algunos de esos cuerpos corresponden a personas que estaban en la iglesia. Frente a los restos de la iglesia, que parece que fuera a caerse por completo, Roberto Dávalos, un hombre que pasa los 50 años, dijo: "espero que mi madre y mi hermana, que estaban adentro, salgan con vida". Dos hechos interrumpieron por un momento la actividad frenética de los rescatistas: la primera vez fue cuando se sintió una de las más de 100 réplicas que siguieron al sismo. En ese lugar, a unos 5 kilómetros del mar, se empezaron a escuchar los gritos de "tsunami, tsunami", lo que fue una falsa alarma. (AFP-NA)
Luego de varias horas de trabajo, los socorristas dieron una primera satisfacción con el rescate de una mujer y luego de otras cinco personas, que de inmediato fueron evacuadas a un hospital de esta ciudad, 240 km al sur de Lima. Pero antes de ello, los bomberos tuvieron que pasar horas de frustración e incluso enfrentar la cólera de los ciudadanos iqueños, que no sólo les pedían celeridad en la tarea sino que intentaron realizar el rescate por su propia cuenta.
Los pobladores, que decían que escuchaban lamentos debajo de los escombros, intentaron ingresar y a hacer el rescate por su cuenta en la iglesia, de la cual sólo quedaban en pie el frontis y las cúpulas laterales, pero al fin fueron disuadidos por los rescatistas quienes les señalaron que hacer un salvamento por su cuenta sólo aumentaba el peligro. "No queremos más muertos", gritaban. El terremoto sorprendió a los fieles en plena misa. La iglesia de San Clemente, una construcción del siglo XVIII, estaba bastante colmada, y en el momento del sismo intentaron salir, pero no todos lo lograron. No se conoce el número de cadáveres recuperados de ese lugar. Pero frente al templo, en plena plaza mayor de Pisco, unos 50 cadáveres tirados en el suelo esperan ser identificados, o por lo menos llevados a una morgue.
Algunos de esos cuerpos corresponden a personas que estaban en la iglesia. Frente a los restos de la iglesia, que parece que fuera a caerse por completo, Roberto Dávalos, un hombre que pasa los 50 años, dijo: "espero que mi madre y mi hermana, que estaban adentro, salgan con vida". Dos hechos interrumpieron por un momento la actividad frenética de los rescatistas: la primera vez fue cuando se sintió una de las más de 100 réplicas que siguieron al sismo. En ese lugar, a unos 5 kilómetros del mar, se empezaron a escuchar los gritos de "tsunami, tsunami", lo que fue una falsa alarma. (AFP-NA)












