El drama se centra en tres populosas ciudades

Dos minutos de terror. Murieron más de 500 personas y hay miles de heridos, pero las cifras podrían aumentar cuando termine la tarea de remoción de escombros. Ica, Chincha y Pisco, al sur de Lima, que se hallan cerca del epicentro del sismo, son las más afectadas. Más de 100 réplicas. Los peruanos saben que siempre ocurrirá algo así.

PENOSA REALIDAD. Algunas casas soportaron la potencia del terremoto en la ciudad de Ica (izquierda). En cambio, Pisco (derecha) quedó casi totalmente destruida. Un bombero y un hombre tratan de conseguir comunicación.AFP/REUTERS
PENOSA REALIDAD. Algunas casas soportaron la potencia del terremoto en la ciudad de Ica (izquierda). En cambio, Pisco (derecha) quedó casi totalmente destruida. Un bombero y un hombre tratan de conseguir comunicación.AFP/REUTERS
17 Agosto 2007
LIMA- El triángulo que forman las ciudades de Ica, Chincha y Pisco, en el departamento de Ica, está asociado con recuerdos positivos para los peruanos, no sólo por el hecho de que en las inmediaciones se encuentran dos de las joyas turísticas de que presume el país: las Líneas de Nazca y las islas Ballestas. Chincha es la capital del alegre folclore afroperuano; en Pisco se originó la bebida de fama internacional. El triángulo mismo es cuna de buenos futbolistas.
Pero la furia de la naturaleza no respetó antecedentes. Las tres localidades son una gran morgue y la alegría habitual fue desplazada por el más profundo dolor. Todo cambió a las 18.31 del miércoles, cuando la tierra se estremeció. Fue un terremoto de 8 grados Richter. Luego vino otro, de 7,5º. Fueron dos minutos de fuertes sacudones, a los que les siguieron más de 100 réplicas hasta ahora. Socorristas buscaban ayer entre los escombros de construcciones derrumbadas más víctimas y algunos sobrevivientes de uno de los peores desastres naturales en la historia moderna del país. El terremoto causó más de 500 muertos y miles de heridos. Son cifras provisorias. Se cree que la cifra de víctimas fatales aumentará en forma dramática cuando termine la remoción de escombros y cuando se restablezcan totalmente las comunicaciones.
Ica, con sus cerca de 320.000 habitantes en áreas urbanas y rurales, está destruida. Pisco, con sus 140.000, también. Chincha, con unos 200.000 pobladores, no luce mejor. El sismo más potente, que tuvo epicentro en la región de Ica, 145 kilómetros al sudeste de Lima, provocó derrumbes de miles de viviendas, cortes de energía eléctrica y de comunicaciones. Muchos duermen en las calles. "Hemos confirmado la presencia de gente viva y estamos concentrando nuestros esfuerzos para rescatarla", dijo ayer un bombero en Pisco, la ciudad más afectada, mientras trabajaba entre los escombros.
Un sismólogo declaró en Lima que se podían temer réplicas de 5 a 6 grados Richter, aunque cada vez menos. "Lo peor ya pasó", afirmó. La cifra de víctimas muy probablemente será menor que el desastre de 1970, cuando un terremoto provocó una avalancha de hielo y barro que sepultó al poblado de Yungay, al norte de Lima. Murieron entonces 50.000 personas.
Desde 1620, cuando la ya para entonces importante ciudad de Arequipa fue destruida por un terremoto, los peruanos se acostumbraron a convivir con el riesgo sísmico. Pero eso no disminuye el dolor y el país llora hoy la muerte de cientos de peruanos, como en el pasado se lloró a miles de víctimas más y como seguramente habrá otros más para llorar en el futuro. Es que Perú "flota" sobre la llamada placa Sudamericana, una de las grandes formaciones de la corteza terrestre. Junto con las otras se mueven constantemente, se chocan, se rozan, se traban, hasta que se sueltan y producen terremotos como el que azotó en Perú. La placa Sudamericana interactúa en el Pacífico con la placa de Nazca, una formación oceánica cuyo borde oriental se desplaza por debajo de la placa continental. Es un movimiento permanente -eterno, dicen algunos científicos- que, alguna vez, produjo la formación de la Cordillera de los Andes. A la vez, estas dos placas interactúan con otras existentes en el planeta.
El terremoto en Perú encendió una alerta de tsunami en la región del Pacífico. La ola gigante no llegó a las costas, por lo que la alerta se levantó. No obstante, Ecuador, Colombia y Perú mantienen en observación el mar y tomaron precauciones.

Reacciones ante el desastre
Unos 700 presos escaparon del penal de Tambo de Mora, en Chincha, que colapsó tras el terremoto. El Tambo de Mora es una antigua cárcel situada cerca del mar. Los internos huyeron cuando empezaron a caer los muros. El número de policías en Chincha es insuficiente para enfrentar la fuga. Además, la prioridad es atender a las víctimas. De todos modos, se enviaron refuerzos policiales desde Lima y Arequipa para recapturar a los evadidos.

Varios edificios de la zona empresarial de Lima experimentaron serios daños en su infraestructura, por lo que fueron evacuados hasta nuevo aviso. Algunas casas coloniales, de la zona antigua de la capital peruana, directamente se derrumbaron. La televisión mostró imágenes del desprendimiento de rocas de un acantilado que cayeron sobre una transitada vía capitalina, y viviendas con vidrios rotos en el acomodado distrito de Miraflores. El sismo también se sintió en los departamentos de Huancavélica, vecino a Ica, Huaral, Huanuco, Abancay, Chachapoyas, Arequipa y Chiclayo.

El gobierno investigará si el colapso de las comunicaciones fue responsabilidad de las empresas operadoras. Después del sismo, miles de peruanos, incluidos el presidente Alan García y funcionarios, no pudieron comunicarse con sus teléfonos celulares ni con los fijos. Telefónica del Perú, Movistar, la española Telefónica, y la mexicana Telmex, entre otras firmas, operan en Perú.

Los Angeles tembló ayer con un sismo de 3,5 grados Richter, en el mismo lugar donde hace una semana otro de 4,5 grados causó pánico en la población. La segunda ciudad más grande de EEUU, situada en California, se halla sobre la falla tectónica de San Andrés, una de las más activas del mundo. La gente teme al "Big One", como le llaman al terremoto devastador que, según los cálculos, se producirá en algún momento por efecto de la falla. Horas después, un sismo de magnitud 4,7 Richter sacudió la zona central de Chile, sin dejar víctimas ni daños. Según expertos chilenos, este sismo no tiene relación con el terremoto de Perú.

La comunidad internacional expresó su pésame y solidaridad al pueblo peruano y comprometió su ayuda. Colombia, Argentina, México, Estados Unidos y España, entre otros, anunciaron el envío inmediato de personal sanitario, alimentos y medicinas para atender a las víctimas. Por su parte, el papa Benedicto XVI envió sus condolencias a las familias de las víctimas y pidió ayuda inmediata para los damnificados. (Reuter-AFP-NA-DPA-Telam)