"Me dijo que quería que su marido se muriera"

Investigación. Pichinetti declaró durante siete horas, se desvinculó del homicidio y aseguró que mantenía un fogoso romance con la esposa de la víctima. El profesor de gimnasia dijo que el asesinato pudo haber sido obra de la mafia. Pero también dijo que quisieron engarronarlo (sic) en el caso.

ESPOSADO. Pichinetti sale de Tribunales. Se cubría el rostro con una polera y llevaba puesta una boina. Lo llevaron en una combi a Tafí Viejo.LA GACETA / ANTONIO FERRONI
ESPOSADO. Pichinetti sale de Tribunales. Se cubría el rostro con una polera y llevaba puesta una boina. Lo llevaron en una combi a Tafí Viejo.LA GACETA / ANTONIO FERRONI
27 Julio 2007
"Yo no lo maté ni tampoco ella... Para mí, es un ajuste de cuentas, una confabulación hacia un terreno muy jodido. Yo creo que a Salas lo mató algo (sic) de la mafia de las riñas de gallos...". Luis Rafael Pichinetti estuvo durante siete horas declarando en el marco de la investigación del crimen del comerciante José Eduardo Salas, ocurrido en Trancas el 15 de julio. Y si bien aseguró que no fue el autor del homicidio, reconoció que mantenía un fogoso romance con Silvia Raquel Lai, la esposa de la víctima, lo que para la Justicia era fundamental a fin de cerrar la teoría de la confabulación entre ambos. Pichinetti, de 35 años, llegó a las 8 a la sede del fuero Penal, en avenida Sarmiento al 400. Fue trasladado en una combi desde la comisaría de Tafí Viejo, donde está alojado. Esperó en la Alcaidía de Tribunales hasta las 10, cuando lo trasladaron a la fiscalía VIII. Allí lo esperaban la fiscal Adriana Giannoni, la secretaria Norma Díaz Volachec y el ayudante fiscal Carlos Bustos Morón. Fueron ellos tres quienes, a lo largo de las horas, le hicieron todas las preguntas que creyeron necesarias. Salas, de 42 años, fue asesinado a golpes, mientras dormía, en la planta baja, de su casa de Trancas. El homicida le asestó al menos tres golpes, aparentemente con una barra de las que se utilizan en los gimnasios para armar las mancuernas. Según el expediente, durante la cena del sábado 14, Lai, de 38 años, le administró un potente somnífero, por lo que cuando fue atacado estaba absolutamente indefenso. "Yo no fui", dijo ayer Pichinetti. "Ella tampoco fue", agregó. Así, trató de desvincular la relación que ambos mantenían con el homicidio. ¿Usted estaba enamorado de Silvia Lai?, le preguntaron. "Sí. Hablábamos de futuro, pero no de separarnos ni de vivir juntos", comentó él, tal como se transcribió en su declaración. Pichinetti, sentado junto a su abogado, Roberto Flores, recordó que abrió el gimnasio Maná en Trancas el 26 de marzo. "En dos días levanté $ 4.850 de inscripción", recordó. El imputado aseguró que Lai fue alumna suya desde el primer día, pero que la relación entre ellos se inició el 9 de junio, en el parque 9 de Julio. Igualmente, luego de decir que se llevaba bien con su esposa, Francisca Balmaceda, con quien tiene una hija, dejó en claro su personalidad: "soy infiel por naturaleza; tuve relaciones con por lo menos 30 chicas del gimnasio". "Yo las cautivaba con mi forma de ser", indicó. Según figura en el expediente, Pichinetti dijo que Lai lo enloquecía con llamados y mensajes de texto a su celular. El imputado también confesó que mantuvieron relaciones en el departamento de calle Balcarce 309, que fue allanado el miércoles por la Justicia. El hombre aseguró que Lai le daba dinero, le compraba mercadería y adquirió material para el gimnasio.

La pelea con Salas
El acusado también dio detalles de la pelea que, según él, mantuvo con Salas el jueves anterior al crimen. "El entra al gimnasio como a las 2.30. Yo estaba acostado y siento un golpe en la cabeza. Después me hace arrodillar y me raspa con la pistola que él tenía. Me dice que me iba a matar a mí y a mi hija; le apunta a mi hija, entonces yo le digo que salgamos afuera y yo le pego un golpe en la cara. Yo sangraba porque se me cayó un diente. Entonces le pego un golpe en el estómago y él me escupe y me dice ?rajá de Trancas, te vas de Trancas; estoy harto de que la gente me diga carnero?. Después se fue", aseguró. El relato de este episodio es importante para la defensa, ya que así se pretende demostrar que las manchas de sangre en la ropa que le secuestraron a Pichinetti tras el crimen son producto de esa pelea, y no por haberlo matado. "Por eso lavé la ropa. Si no hubiera querido que la encuentren, la quemaba", indicó. Pichinetti aseguró que la noche del 14 de julio, horas antes del homicidio, estuvo con su hija en casa de Carlos Lai, hermano de Silvia, quien también estaba allí con otros hijos. "Ahí tomé fernet, algo que no acostumbro ya que no tomo, ni fumo, ni me drogo. Sólo tomo energizantes de vez en cuando. Estuve en la casa de Carlos como hasta las 2.30 (del domingo 15).
Silvia me mandaba mensajes todo el tiempo y me decía ?te amo?, y yo le respondía ?yo también?. De ahí me fui al gimnasio con mi hija y me acosté a dormir", relató. A Salas lo mataron entre las 3 y las 4, y Pichinetti dijo que se enteró de ello a las 7, cuando fue a buscarlo Carlos Lai, en cuya casa, afirmó, se había olvidado el celular.
A pesar de que el imputado intentó despegar a su amante del crimen, dejó algunas frases comprometedoras: "ella (Silvia) me hablaba de que quería que se muera su marido", "me dijo que él tenía deudas por los gallos (Salas era criador)", "un día me dijo ?no veo las horas de que se muera, de que le pase algo con la camioneta?". Y ya casi al terminar la declaración, aseguró que el sábado 14, él estaba en Tafí Viejo, y que Lai lo obligó a regresar a Trancas: "Ahora me doy cuenta de que me quieren engarronar todo esto. Me parece que fui usado, manipulado", reflexionó.

El caso día por día

Domingo 15: José Eduardo Salas fue encontrado muerto en su casa, en Trancas.

lunes 16: Luis Pichinetti, dueño de un gimnasio de esa ciudad, fue aprehendido. Se lo vincula sentimentalmente con la viuda, Silvia Lai.

martes 17: Lai es aprehendida y cobra fuerza la hipótesis de un crimen pasional.

miércoles 18: una empleada del gimnasio de Pichinetti admite que entre los sospechosos había una relación amorosa.

jueves 19: la Justicia allanó tres viviendas en Trancas, que pertenecen a allegados de los sospechosos. Se encontró una toalla presuntamente manchada con sangre.

viernes 20: Pichinetti se abstuvo de declarar ante la fiscal Adriana Giannoni.

lunes 23: la fiscal recibió los informes de las empresas de telefonía celular que indicaron que Pichinetti y Lai se enviaron al menos 26 mensajes de texto horas antes del crimen, y que se comunicaron telefónicamente antes y después de la muerte de Salas.

martes 24: el portero de un edificio en Balcarce al 309, en la capital, dijo haber visto a Pichinetti y a Lai juntos. En ese inmueble, Salas alquilaba un departamento.

miércoles 25: la Justicia allanó el departamento y secuestró una corbata en la que estaban escritas leyendas de amor, aunque todavía no se determinó a quién pertenecen. Además, los pesquisas encontraron cabellos en las sábanas y registraron huellas. Se sospecha que los acusados habrían mantenido encuentros allí.

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