"Me dijo que quería que su marido se muriera"
Investigación. Pichinetti declaró durante siete horas, se desvinculó del homicidio y aseguró que mantenía un fogoso romance con la esposa de la víctima. El profesor de gimnasia dijo que el asesinato pudo haber sido obra de la mafia. Pero también dijo que quisieron engarronarlo (sic) en el caso.
La pelea con Salas
El acusado también dio detalles de la pelea que, según él, mantuvo con Salas el jueves anterior al crimen. "El entra al gimnasio como a las 2.30. Yo estaba acostado y siento un golpe en la cabeza. Después me hace arrodillar y me raspa con la pistola que él tenía. Me dice que me iba a matar a mí y a mi hija; le apunta a mi hija, entonces yo le digo que salgamos afuera y yo le pego un golpe en la cara. Yo sangraba porque se me cayó un diente. Entonces le pego un golpe en el estómago y él me escupe y me dice ?rajá de Trancas, te vas de Trancas; estoy harto de que la gente me diga carnero?. Después se fue", aseguró. El relato de este episodio es importante para la defensa, ya que así se pretende demostrar que las manchas de sangre en la ropa que le secuestraron a Pichinetti tras el crimen son producto de esa pelea, y no por haberlo matado. "Por eso lavé la ropa. Si no hubiera querido que la encuentren, la quemaba", indicó. Pichinetti aseguró que la noche del 14 de julio, horas antes del homicidio, estuvo con su hija en casa de Carlos Lai, hermano de Silvia, quien también estaba allí con otros hijos. "Ahí tomé fernet, algo que no acostumbro ya que no tomo, ni fumo, ni me drogo. Sólo tomo energizantes de vez en cuando. Estuve en la casa de Carlos como hasta las 2.30 (del domingo 15).
Silvia me mandaba mensajes todo el tiempo y me decía ?te amo?, y yo le respondía ?yo también?. De ahí me fui al gimnasio con mi hija y me acosté a dormir", relató. A Salas lo mataron entre las 3 y las 4, y Pichinetti dijo que se enteró de ello a las 7, cuando fue a buscarlo Carlos Lai, en cuya casa, afirmó, se había olvidado el celular.
A pesar de que el imputado intentó despegar a su amante del crimen, dejó algunas frases comprometedoras: "ella (Silvia) me hablaba de que quería que se muera su marido", "me dijo que él tenía deudas por los gallos (Salas era criador)", "un día me dijo ?no veo las horas de que se muera, de que le pase algo con la camioneta?". Y ya casi al terminar la declaración, aseguró que el sábado 14, él estaba en Tafí Viejo, y que Lai lo obligó a regresar a Trancas: "Ahora me doy cuenta de que me quieren engarronar todo esto. Me parece que fui usado, manipulado", reflexionó.
El caso día por día
Domingo 15: José Eduardo Salas fue encontrado muerto en su casa, en Trancas.
lunes 16: Luis Pichinetti, dueño de un gimnasio de esa ciudad, fue aprehendido. Se lo vincula sentimentalmente con la viuda, Silvia Lai.
martes 17: Lai es aprehendida y cobra fuerza la hipótesis de un crimen pasional.
miércoles 18: una empleada del gimnasio de Pichinetti admite que entre los sospechosos había una relación amorosa.
jueves 19: la Justicia allanó tres viviendas en Trancas, que pertenecen a allegados de los sospechosos. Se encontró una toalla presuntamente manchada con sangre.
viernes 20: Pichinetti se abstuvo de declarar ante la fiscal Adriana Giannoni.
lunes 23: la fiscal recibió los informes de las empresas de telefonía celular que indicaron que Pichinetti y Lai se enviaron al menos 26 mensajes de texto horas antes del crimen, y que se comunicaron telefónicamente antes y después de la muerte de Salas.
martes 24: el portero de un edificio en Balcarce al 309, en la capital, dijo haber visto a Pichinetti y a Lai juntos. En ese inmueble, Salas alquilaba un departamento.
miércoles 25: la Justicia allanó el departamento y secuestró una corbata en la que estaban escritas leyendas de amor, aunque todavía no se determinó a quién pertenecen. Además, los pesquisas encontraron cabellos en las sábanas y registraron huellas. Se sospecha que los acusados habrían mantenido encuentros allí.









