Secuestraron una corbata con citas de amor

Investigación. La Justicia allanó un departamento céntrico en el que ambos sospechosos se habrían reunido durante los fines de semana. El profesor de gimnasia negaría ser autor del asesinato. Sí aceptaría que tenía un romance con la esposa de la víctima. La fiscal tendría todas las pruebas que necesita.

OPERATIVO. Funcionarios judiciales, peritos y policías ingresan en el edificio de calle Balcarce 309.LA GACETA /  ANALIA JARAMILLO
OPERATIVO. Funcionarios judiciales, peritos y policías ingresan en el edificio de calle Balcarce 309.LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
26 Julio 2007
Sábanas en las que había cabellos, huellas, una corbata con inscripciones de amor en el interior y una carta. Estos fueron los elementos que ayer la Policía secuestró en el departamento en el cual habrían mantenido encuentros amorosos Silvia Raquel Lai, de 38 años, y Luis Rafael Pichinetti, de 35, los dos imputados por la muerte del comerciante tranqueño José Eduardo Salas, de 42 años. Hoy declarará Pichinetti, con lo que la investigación estaría casi concluida por lo que la fiscal se abocaría a la preparación del pedido de prisión preventiva.
El allanamiento fue ordenado por el juez de Instrucción Juan Francisco Pisa, a requerimiento de la fiscal Giannoni, ya que, según varios testigos, los fines de semana la pareja mantenía allí encuentros furtivos, algo que fue negado por el abogado de Lai, Jorge Lobo Aragón. Si bien, según trascendió, para la Justicia está más que probado que la esposa de la víctima y su profesor de gimnasia mantenían una relación amorosa, los investigadores están tratando de encontrar todas las pruebas posibles. Según la fiscal, Pichinetti y Lai se confabularon para matar al comerciante.
El operativo, que se realizó en el 6º piso "D" del edificio ubicado en calle Balcarce 309, fue encabezado por el ayudante fiscal Carlos Bustos Morón, la bioquímica Lilia Moyano y el comisario Carlos Páez, de la Brigada Norte. Lo que más les llamó la atención a los investigadores fue una corbata con inscripciones tales como "el amor sin ti es la muerte", aunque se desconoce a quién pertenece la prenda.Giannoni ya tiene en su poder el informe de las empresas telefónicas en el que se indica que Lai llamó a Pichinetti el 15 de julio (día del homicidio) a las 3.11 y que hablaron durante 33 segundos. Luego se registró una segunda llamada, a las 4.10, que duró 15 segundos. Se cree, dijeron fuentes judiciales, que en la primera, la mujer le dijo que ya podía ingresar a la casa, porque su esposo estaba dormido, presumiblemente bajo los efectos de un poderoso somnífero. En cuanto a la segunda comunicación, los investigadores sostienen que fue para saber qué había pasado. Luego de esta, Lai llamó a su hermano Carlos para decirle que había escuchado ruidos en la parte inferior de la casa y así fue como el hombre, junto a dos policías, encontró el cadáver de Salas.

Declaración oficial
Hoy, acompañado por su abogado, Roberto Flores, Pichinetti declarará por primera vez en Tribunales. Ya había hablado dos veces -ante la Policía y ante la psicóloga- dando detalles de lo que había sucedido, pero ninguna de estas exposiciones es considerada válida por la Justicia. Según adelantó Flores, hoy el imputado negará ser autor del crimen, aunque confirmará que mantenía un romance con Lai. Entre otras pruebas de la relación, la fiscal cuenta ya con el testimonio de la esposa de Pichinetti, Francisca del Carmen Balmaceda. "El estaba perturbado, me decía que se sentía presionado porque lo estaban acosando. Me decía que una tal Silvia lo tenía mal", señaló la modista que reconoció que mantuvo esa charla con su marido entre el jueves 12 y el viernes 13, días antes de que se cometiera el crimen.
La mujer dijo que volvió a hablar con Pichinetti el lunes 16. "El fue por casa y me dijo: ?hola, Negrita, quiero que hablemos?. Cruzamos al frente de la casa y me dijo que ya íbamos a estar juntos, que las cosas iban a cambiar y seguía insistiendo en que estaba muy perturbado", relató. Balmaceda reconoció que, después de haber mantenido esa charla, no se quedó tranquila y a la siesta de ese día fue a buscarlo al gimnasio. "El me decía que quería estar conmigo y que no podía estar sin mí. Dudaba muchos de sus palabras. En ningún momento me dijo nada sobre el crimen", expresó.
En Tafí Viejo, donde Pichinetti vivía antes de mudarse a Trancas, los vecinos y los familiares del profesor aún no pueden creer lo sucedido. Balmaceda pidió respeto. "Necesitamos un poco de paz. Perdonen que no los atienda", le dijo ayer a LA GACETA.
Los vecinos de la cuadra de Hipólito Yrigoyen al 700, donde se encuentra la casa de Pichinetti, están asombrados. "Lo conozco de toda la vida. El no es capaz de hacer algo así", aseguró Juan Manuel Velárdez. El mecánico aclaró que él jamás supo que su vecino haya tenido una relación extramatrimonial. "El no era de salir mucho. Le gustaba reunirse con sus amigos a hacer asados y nada más. Nunca creímos que fuera un mujeriego", explicó.
Algunos vecinos optaron por no opinar. Otros, en cambio, lo hicieron, aunque con la condición de que no se divulgaran sus identidades.
"Sabía que no estaba bien con su esposa, pero nunca que había iniciado una relación con otra persona. Es una persona muy simpática y bondadosa. Sinceramente no es capaz de hacer algo así, salvo que haya estado mal influenciado", expresó un jubilado. Una vecina, en cambio, sólo se limitó a decir: "el que mal anda, mal acaba".

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