24 Julio 2007 Seguir en 
Un obrero de 33 años murió al explotar el material que manipulaba, al aire libre, en una fábrica de pirotecnia de El Colmenar.
La planta Piroart SRL, que fue inspeccionada luego de la tragedia por personal del Registro Provincial de Armas (Repar), fue clausurada tras comprobarse que no reunía condiciones básicas de seguridad, dijeron fuentes de la repartición.
A las 11.15, Juan Toledo trabajaba junto a un grupo de compañeros realizando mezcla de pólvoras para la fabricación de bombas de estruendo. Al parecer, por una falla humana, se produjo una explosión que le provocó la muerte de manera instántanea. Los otros trabajadores salieron ilesos.
"Estaban trabajando al aire libre. Aparentemente no contaban con los elementos de seguridad. No se presentó ninguno de los propietarios de la firma para dar explicaciones", aseguró el comisario general Héctor Ponce, que estuvo a cargo de la inspección. El funcionario policial confirmó que, al revisar la planta, se detectó que no cumplían con las normas de seguridad que se disponen por ley. "Por ese motivo se decidió su inmediata clausura", dijo.
Ponce añadió que luego de producirse la tragedia, la mayor parte de los 18 operarios que trabajan en el lugar se marchó. "No puedo confirmar que hayan ido porque no estaban en regla. Sí les adelanto que se los identificó a todos y serán citados a declarar. Esperaremos los resultados de las pericias para definir responsabilidades", indicó.
La fábrica, ubicada muy cerca del kilómetro 7 de la ruta 305, produce elementos de pirotecnia durante todo el año. En el lugar, según las fuentes consultadas, trabajan entre 18 y 20 personas. "Cobramos un sueldo de entre $ 40 y $ 50 por día. Estamos en negro y no tenemos elementos de seguridad para protegernos", señaló una mujer que prefirió no identificarse para evitar represalias. Nadie de la empresa quiso hacer declaraciones sobre lo sucedido.
Los que sí hablaron fueron Paola Mercado y Hugo Albornoz, ex empleados de la firma. "Trabajamos un tiempo aquí, pero lo dejamos después de darnos cuenta de que nuestras vidas corrían peligro. Hubo varios accidentes, pero los dueños nunca hicieron nada para protegernos", explicaron.
"Se escuchaban explosiones todos los días. Parece que estaban trabajando con material viejo o que no reunían las condiciones mínimas de seguridad", señaló Olga Ramírez, vecina de la zona donde se produjo la tragedia. Ernesto Toledo, primo de la víctima, señaló: "esta es una historia de nunca acabar. Cuando se produce una tragedia vienen a inspeccionar. Siempre se hacen tarde las cosas. Espero que en esta oportunidad haya algún tipo de solución".
La planta Piroart SRL, que fue inspeccionada luego de la tragedia por personal del Registro Provincial de Armas (Repar), fue clausurada tras comprobarse que no reunía condiciones básicas de seguridad, dijeron fuentes de la repartición.
A las 11.15, Juan Toledo trabajaba junto a un grupo de compañeros realizando mezcla de pólvoras para la fabricación de bombas de estruendo. Al parecer, por una falla humana, se produjo una explosión que le provocó la muerte de manera instántanea. Los otros trabajadores salieron ilesos.
"Estaban trabajando al aire libre. Aparentemente no contaban con los elementos de seguridad. No se presentó ninguno de los propietarios de la firma para dar explicaciones", aseguró el comisario general Héctor Ponce, que estuvo a cargo de la inspección. El funcionario policial confirmó que, al revisar la planta, se detectó que no cumplían con las normas de seguridad que se disponen por ley. "Por ese motivo se decidió su inmediata clausura", dijo.
Ponce añadió que luego de producirse la tragedia, la mayor parte de los 18 operarios que trabajan en el lugar se marchó. "No puedo confirmar que hayan ido porque no estaban en regla. Sí les adelanto que se los identificó a todos y serán citados a declarar. Esperaremos los resultados de las pericias para definir responsabilidades", indicó.
La fábrica, ubicada muy cerca del kilómetro 7 de la ruta 305, produce elementos de pirotecnia durante todo el año. En el lugar, según las fuentes consultadas, trabajan entre 18 y 20 personas. "Cobramos un sueldo de entre $ 40 y $ 50 por día. Estamos en negro y no tenemos elementos de seguridad para protegernos", señaló una mujer que prefirió no identificarse para evitar represalias. Nadie de la empresa quiso hacer declaraciones sobre lo sucedido.
Los que sí hablaron fueron Paola Mercado y Hugo Albornoz, ex empleados de la firma. "Trabajamos un tiempo aquí, pero lo dejamos después de darnos cuenta de que nuestras vidas corrían peligro. Hubo varios accidentes, pero los dueños nunca hicieron nada para protegernos", explicaron.
"Se escuchaban explosiones todos los días. Parece que estaban trabajando con material viejo o que no reunían las condiciones mínimas de seguridad", señaló Olga Ramírez, vecina de la zona donde se produjo la tragedia. Ernesto Toledo, primo de la víctima, señaló: "esta es una historia de nunca acabar. Cuando se produce una tragedia vienen a inspeccionar. Siempre se hacen tarde las cosas. Espero que en esta oportunidad haya algún tipo de solución".
Detonaciones mortales
DICIEMBRE DE 1991.- Dos mujeres murieron y otras cinco personas resultaron heridas en Bella Vista, mientras fabricaban elementos de pirotecnia de manera clandestina.
DICIEMBRE DE 1994.- Clementina de Córdoba y sus hijos Ernesto, Walter y Fabián Nieva, de cuatro, seis y ocho años, respectivamente, murieron cuando explotó el taller donde fabricaban artículos pirotécnicos, en El Colmenar.
DICIEMBRE DE 1997.- José Brito, de 26 años, perdió la vida mientras fabricaba "dinamitas" en su casa del barrio Capitán Giacchino.
SETIEMBRE DE 2005.- Un hombre murió después de haber sufrido graves quemaduras, como consecuencia de una explosión en la firma Piroart SRL, de El Colmenar (la misma fábrica donde murió ayer un obrero).







