23 Julio 2007 Seguir en 
KABUL, Afganistán.- El ex rey de Afganistán Mohammed Zaher Shah murió en Kabul a los 92 años, confirmó hoy el presidente afgano, Hamid Karzai. El monarca había reinado ese país asiático desde 1933 hasta 1973.
El jefe de Estado anunció tres días de luto nacional, con la bandera izada a media asta, por la muerte del ex monarca, cuyos 40 años de reinado son recordados por sus compatriotas como uno de los raros períodos de estabilidad y paz del país de Asia central. “Se celebrarán ceremonias en su honor en todo el país y entre los afganos refugiados en el extranjero”, añadió Karzai.
Por su parte, el portavoz habitual de los talibanes, Yusuf Ahmadi, se refirió a la muerte del ex monarca. “Era una conocida figura de la historia de Afganistán que gozaba de gran credibilidad en su país. Sin embargo, desde su regreso a Afganistán hasta el día de su muerte, sirvió a los intereses estadounidenses y en los últimos años se convirtió en una marioneta”, opinó el vocero.
Zaher Shah, destituido por un golpe de Estado en 1973, fue nombrado “padre de la nación” por la Constitución afgana a su regreso al país, poco después de la caída del régimen de los talibanes, tras treinta años de exilio en Italia.
Visibilidad y prestigio
El depuesto rey volvió a su país con una misión puesta en sus manos por la comunidad internacional: inaugurar una Loya Jirga (asamblea tradicional) de emergencia que pudiese dar paso a la formación de un nuevo gobierno afgano. El ex monarca no tuvo ninguna otra función oficial y, pese a su popularidad entre los jefes tribales afganos, nunca quiso ocupar ningún cargo de relevancia.
Vivía en un edificio palaciego del centro de Kabul. En el último año, su salud se deterioró considerablemente y tuvo que empezar a usar una silla de ruedas. Su mujer Homaira, con la que se casó en 1931, murió mientras preparaba su regreso a Afganistán para reunirse con su marido, en 2002. La pareja tuvo siete hijos, cinco varones y dos mujeres.
Nacido el 15 de octubre de 1914, Zaher accedió al trono a los 19 años, en 1933, tras el asesinato de su padre. Su reinado estuvo marcado por la corrupción y el nepotismo, ya que Zaher Shah, hombre de gran cultura poco interesado por la política, dejó el gobierno efectivo en manos de sus colaboradores.
Sin embargo, su monarquía fue también uno de los raros momentos pacíficos vividos por Afganistán, que le dieron visibilidad y prestigio a nivel internacional. (AFP-NA)
El jefe de Estado anunció tres días de luto nacional, con la bandera izada a media asta, por la muerte del ex monarca, cuyos 40 años de reinado son recordados por sus compatriotas como uno de los raros períodos de estabilidad y paz del país de Asia central. “Se celebrarán ceremonias en su honor en todo el país y entre los afganos refugiados en el extranjero”, añadió Karzai.
Por su parte, el portavoz habitual de los talibanes, Yusuf Ahmadi, se refirió a la muerte del ex monarca. “Era una conocida figura de la historia de Afganistán que gozaba de gran credibilidad en su país. Sin embargo, desde su regreso a Afganistán hasta el día de su muerte, sirvió a los intereses estadounidenses y en los últimos años se convirtió en una marioneta”, opinó el vocero.
Zaher Shah, destituido por un golpe de Estado en 1973, fue nombrado “padre de la nación” por la Constitución afgana a su regreso al país, poco después de la caída del régimen de los talibanes, tras treinta años de exilio en Italia.
Visibilidad y prestigio
El depuesto rey volvió a su país con una misión puesta en sus manos por la comunidad internacional: inaugurar una Loya Jirga (asamblea tradicional) de emergencia que pudiese dar paso a la formación de un nuevo gobierno afgano. El ex monarca no tuvo ninguna otra función oficial y, pese a su popularidad entre los jefes tribales afganos, nunca quiso ocupar ningún cargo de relevancia.
Vivía en un edificio palaciego del centro de Kabul. En el último año, su salud se deterioró considerablemente y tuvo que empezar a usar una silla de ruedas. Su mujer Homaira, con la que se casó en 1931, murió mientras preparaba su regreso a Afganistán para reunirse con su marido, en 2002. La pareja tuvo siete hijos, cinco varones y dos mujeres.
Nacido el 15 de octubre de 1914, Zaher accedió al trono a los 19 años, en 1933, tras el asesinato de su padre. Su reinado estuvo marcado por la corrupción y el nepotismo, ya que Zaher Shah, hombre de gran cultura poco interesado por la política, dejó el gobierno efectivo en manos de sus colaboradores.
Sin embargo, su monarquía fue también uno de los raros momentos pacíficos vividos por Afganistán, que le dieron visibilidad y prestigio a nivel internacional. (AFP-NA)







