23 Julio 2007 Seguir en 
"Con su avaricia, no me dejan vivir en paz". Estas fueron algunas de las palabras que escribió el sábado Eduardo Sánchez, el hombre que el sábado asesinó a su pareja Graciela Castillo, en Villa Carmela, para luego descerrajarse un tiro en la cabeza.
Sanchez, de 68 años, habría tomado la dramática decisión luego de que la mujer le informara que no quería seguir más con él. Ante esto, tramó su venganza. El sábado, poco después de las 9, le prendió fuego a su casa, ubicada en el barrio 188 Viviendas. Luego, fue hasta la casa de su hijo, donde se encontró con Castillo y con su nuera Silvia Saavedra. Les dijo que se sentía mal y les pidió que lo llevaran a un médico. Mientras Saavedra manejaba, la pareja iba en al asiento trasero de un VW Gol Country de Sánchez. Fue en ese momento cuando el hombre le pidió a Castillo que retomaran la relación, a lo que la mujer se negó. Entonces el hombre extrajo del bolsillo un revólver calibre 32 con el que hizo cinco tiros: dos impactaron en su novia, quien falleció en el acto, un tercero rozó a Saavedra en la cabeza, otro salió por la ventanilla y con el quinto se quitó la vida.
La confesión
Los investigadores, supervisados por la fiscal Adriana Giannoni, encontraron en el bolsillo del pantalón de Sánchez una carta que decía: "Señor juez de Paz, soy un hombre consciente, pero la decisión que voy a tomar tiene un solo motivo, la avaricia de quienes me rodean". Esto confirma además que Sánchez tenía todo planificado. Saavedra se encontraba anoche fuera de peligro. El proyectil le había rozado el cráneo, pero no había provocado lesiones vitales.
Sanchez, de 68 años, habría tomado la dramática decisión luego de que la mujer le informara que no quería seguir más con él. Ante esto, tramó su venganza. El sábado, poco después de las 9, le prendió fuego a su casa, ubicada en el barrio 188 Viviendas. Luego, fue hasta la casa de su hijo, donde se encontró con Castillo y con su nuera Silvia Saavedra. Les dijo que se sentía mal y les pidió que lo llevaran a un médico. Mientras Saavedra manejaba, la pareja iba en al asiento trasero de un VW Gol Country de Sánchez. Fue en ese momento cuando el hombre le pidió a Castillo que retomaran la relación, a lo que la mujer se negó. Entonces el hombre extrajo del bolsillo un revólver calibre 32 con el que hizo cinco tiros: dos impactaron en su novia, quien falleció en el acto, un tercero rozó a Saavedra en la cabeza, otro salió por la ventanilla y con el quinto se quitó la vida.
La confesión
Los investigadores, supervisados por la fiscal Adriana Giannoni, encontraron en el bolsillo del pantalón de Sánchez una carta que decía: "Señor juez de Paz, soy un hombre consciente, pero la decisión que voy a tomar tiene un solo motivo, la avaricia de quienes me rodean". Esto confirma además que Sánchez tenía todo planificado. Saavedra se encontraba anoche fuera de peligro. El proyectil le había rozado el cráneo, pero no había provocado lesiones vitales.







