Mataron de un escopetazo a un muchacho, luego de una reunión

Ordenaron la detención de dos hombres, tras el hallazgo del cuerpo. La fiscal Giannoni acudió al lugar del crimen y le ordenó a la Policía que realice varias pericias.

23 Julio 2007
Un joven de 19 años murió ayer como consecuencia de haber sido baleado en el pecho, mientras se encontraba en una reunión en el barrio Calpini, en Tafí Viejo. La Policía detuvo a un hombre por el hecho, aunque hasta el momento se desconocen los motivos del ataque.
Según la Policía, varios hombres se habían juntado en una casa ubicada sobre calle Junín última cuadra, propiedad de Manuel Enrique Ramírez, de 47 años. Allí, entre otros se encontraban los hermanos Pedro Miguel y Luis Alberto Soria, el dueño de casa, su hijo Héctor Ramírez y su hijastro Miguel Pastrana, además de Mauricio Alejandro Sierra, este último domiciliado en la intersección de calles San Lorenzo y Patagonia, también en Tafí Viejo.
Todos habían estado comiendo y, según dijeron los testigos, no se había producido ningún incidente entre ellos. "Los escuchábamos reírse y hablar fuerte, pero no hubo peleas", aseguró Mario López, que vive en la zona. Pasada la 1, los Ramírez y Pastrana se retiraron a descansar, por lo que luego no supieron decir qué había sucedido. Fue en ese momento cuando se escuchó un disparo, y los vecinos llamaron a la Policía. Una comisión al mando del comisario Héctor Ponce llegó y, tras ingresar en la casa encontró, en el fondo, el cadáver de Sierra. Había sido baleado en el pecho y había fallecido en el acto. Julio Noguera, otro vecino, indicó: "en este barrio se escuchan disparos todas las noches, pero este nos sorprendió, porque fue muy fuerte.
Además, no se escuchó ni un grito". El dueño de casa y sus hijos dijeron que no sabían qué había sucedido, pero aseguraron que no tenían nada que ver, informó la Policía. Algo similar dijo Luis Soria, que afirmó que se había retirado por lo menos media hora antes de que ocurriera el crimen, y que Sierra había quedado con su hermano. Este último afirmó que había ido hasta su casa para buscar un radiograbador y que, cuando estaba volviendo, escuchó el disparo.
Los policías encontraron, a pocos metros del cuerpo, el caño de una escopeta tumbera (de fabricación casera), además de un cartucho calibre 16. El arma había sido desarmada, ya que le faltaba el dispositivo que le permite al propietario ejecutar el disparo. Al arma se le realizarán distintas pericias.
La fiscal Adriana Giannoni ordenó el secuestro del arma, además de la aprehensión de Pedro Miguel Soria, supuesto autor del homicidio, y de Luis Alberto Soria, presumiendo que este podría saber qué había ocurrido.
Algunos vecinos aseguraron que Mauricio Sierra y Pedro Soria ya habían mantenido discusiones en días anteriores, por lo que no se descarta que este haya sido el motivo de la tragedia.

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