22 Julio 2007 Seguir en 
SAO PABLO.- Los aeropuertos brasileños estuvieron congestionados este domingo con atrasos y cancelaciones de vuelos, cinco días después del accidente de la aerolínea TAM en Sao Paulo que tuvo un saldo estimado de 200 muertos.
Centenares de pasajeros permanecían bloqueados en Sao Paulo, Río de Janeiro y otras ciudades brasileñas, al día siguiente de una falla en la torre de control de Manaos (norte), que sembró el caos aéreo en todo el país.
Según un balance de la administradora de aeropuertos, Infraero, hacia el mediodía del domingo, de los 677 vuelos previstos en todo el país, 60 (8,8%) habían sido cancelados, 281 (44,75%) se atrasaron más de una hora y otros 52 (7,6%) menos de una hora.
La confusión mayor estuvo en la terminal de Congonhas (Sao Paulo) -escenario de la tragedia del martes- donde, de 59 vuelos programados, 18 (30,5%) fueron cancelados, 13 (22%) registraron atrasos de más de una hora y tres (5%) de menos de una hora.
Desde el accidente del martes, cuando un Airbus 320 de la TAM, al intentar aterrizar, atravesó la pista a gran velocidad, salió del aeropuerto y se estrelló contra un edificio de la propia compañía que quedó envuelto en llamas, sólo funciona la pista auxiliar de Congonhas.
La principal está cerrada por exigencias de la investigación, un factor suplementario que explica las dificultades del tráfico.
En el aeropuerto internacional de Guarulhos, que también sirve a Sao Paulo, de 132 vuelos programados, tres (2,2%) fueron anulados y 57 (43,1%) sufrían retrasos superiores a una hora.
Similar situación sufría el aeropuerto Tom Jobim de Río de Janeiro: de 70 vuelos programados 11 (15,7%) fueron anulados y 23 (32,85) tenía atrasos superiores a una hora. Los pasajeros sufrían largas colas de espera.
Una falla que el sábado impidio funcionar por dos horas a la torre de control de Manaos (norte), sumado a una espesa neblina, generó el desconcierto en el transporte aéreo brasileño. (AFP-NA)
Centenares de pasajeros permanecían bloqueados en Sao Paulo, Río de Janeiro y otras ciudades brasileñas, al día siguiente de una falla en la torre de control de Manaos (norte), que sembró el caos aéreo en todo el país.
Según un balance de la administradora de aeropuertos, Infraero, hacia el mediodía del domingo, de los 677 vuelos previstos en todo el país, 60 (8,8%) habían sido cancelados, 281 (44,75%) se atrasaron más de una hora y otros 52 (7,6%) menos de una hora.
La confusión mayor estuvo en la terminal de Congonhas (Sao Paulo) -escenario de la tragedia del martes- donde, de 59 vuelos programados, 18 (30,5%) fueron cancelados, 13 (22%) registraron atrasos de más de una hora y tres (5%) de menos de una hora.
Desde el accidente del martes, cuando un Airbus 320 de la TAM, al intentar aterrizar, atravesó la pista a gran velocidad, salió del aeropuerto y se estrelló contra un edificio de la propia compañía que quedó envuelto en llamas, sólo funciona la pista auxiliar de Congonhas.
La principal está cerrada por exigencias de la investigación, un factor suplementario que explica las dificultades del tráfico.
En el aeropuerto internacional de Guarulhos, que también sirve a Sao Paulo, de 132 vuelos programados, tres (2,2%) fueron anulados y 57 (43,1%) sufrían retrasos superiores a una hora.
Similar situación sufría el aeropuerto Tom Jobim de Río de Janeiro: de 70 vuelos programados 11 (15,7%) fueron anulados y 23 (32,85) tenía atrasos superiores a una hora. Los pasajeros sufrían largas colas de espera.
Una falla que el sábado impidio funcionar por dos horas a la torre de control de Manaos (norte), sumado a una espesa neblina, generó el desconcierto en el transporte aéreo brasileño. (AFP-NA)







