"El humor es una actividad humanística"

El humorista y dibujante Miguel Repiso, más conocido como Rep, presentará hoy su libro "Contratapas" y pintará un mural en la peatonal. El artista recordó a Roberto Fontanarrosa. Identificación con Quino.

21 Julio 2007
No será el bálsamo de Fierabrás -ese brebaje al que Don Quijote atribuía poderes milagrosos para curar todas las heridas del cuerpo y, presumiblemente, también las del alma-, pero se le parece bastante. Porque el humor no sólo calma el dolor; también ayuda a mirar la vida de otra manera, sin solemnidades ni acartonamientos. Y, según el humorista Miguel Repiso (Rep), también es absolutamente liberador. “Hacer reir es un arte muy difícil. Porque el humor es una actividad humanística. No busca sólo la carcajada. La risa fácil es comicidad; en cambio el humor, va mucho más allá. Hace reír pero también reflexionar. Por eso creo que el humorista debe hacer su trabajo con la convicción de que la vida continúa”, agregó Rep, que todos los días, desde la contratapa del diario Página/12 hace pensar a miles de argentinos.
El dibujante y humorista se encuentra en Tucumán invitado por el ciclo Café Cultura Nación para presentar una serie de charlas y hoy, a partir de las 11, en la librería El Griego (Muñecas 287), presentará su último libro “Contratapas”.

- Le tocó disertar en un día poco feliz. ¿Cómo le afectó la nuerte de Fontanarrosa?
- Si. La noticia me sorprendió en medio de una charla. Cuando me enteré ya no quise hablar más del libro. De todas formas era un final anunciado. Lo que pasa es que uno nunca sabe cuando llegará ese final. Y, cuándo llega, duele igual. Es más, yo había hecho una cita con la mujer del “Negro” para ir a verlo en agosto. El destino quiso que no pudiera despedirlo. Siempre queda ese gustito a poco cuando se muere un amigo.

- Y el funeral es justamente hoy, el Día del Amigo...
- Eso... Es increíble. Pero en estas horas hice tantas notas, que empecé a tomar un poco de distancia del drama. La primera nota que hice fue a las seis de la mañana, y tenía esa solemnidad que tiene Santo Biasatti. Pero en la segunda entrevista que me hicieron, empecé a distenderme. Si estuviera el “Negro” le diría: “Negro...Mirá lo que me hacés hacer”. Pero creo que el humor es distancia. Para hacer reír hay que tener cierta lejanía con el otro.

- ¿Y usted cómo aborda el humor?
- Yo no puedo decir ahora cuál es mi obsersión. Ahora me interesan muchos temas. Eso sí, trato de no ser un profesional por encargo y ser más bien un autor. Con todo el capricho que esto tiene. Yo soy más de la generación de Quino. No me considero un discípulo de Fontanarrosa. A mí me picó más el humor reflexivo.

- Pero es difícil hacer reir bajo esta consigna...
- Es cierto. El humor es simple, pero muy difícil. Y más en mi caso. Yo creo que mi misión no es divertir a la gente, porque yo no me divierto tanto con aquellas cosas que hacen reir a otros. No soy un muchacho de ir al bar y compartir con los amigos. En esto soy bastante distinto a Fontanarrosa. Pero creo que cada uno tiene que ser lo que debe ser a full. Yo no me voy a disfrazar de humorista popular.

- ¿Como mirás la realidad argetina?
- Antes que nada soy un  ser político. Y eso está presente en mi trabajo. Pero, con el tiempo me voy dando cuenta que antes mi humor era más pesado, tenía más lastre. Con los años, ese peso se fue perdiendo y comencé a celebrar algunas cosas. Me saqué un poco la amargura. En este sentido, el humor me permitió exorcisar todos los fantasmas que tenía adentro. También me permitió darle palabra a lo que no estaba nombrado. Y siempre creí que iba a tener una imagen de la vida bastante oscura. Pero ahora, en mis trabajos, se puede ver mucho optimismo. El humor es una actividad humanística. No busca la carcajada. La risa fácil y espontánea es comicidad. El humorista tiene que saber mostrar la oscuridad pero con una puerta abierta a la luz.

- Borges decía que un creador siempre es barroco en sus comienzos y luego se vuelve más simple...
- Bueno el de Borges es un caso emblemático, porque su obra sufrió tres evoluciones. Era muy oscuro en sus comienzos, pero después vino su mejor etapa. Lo último de él, en cambio, no es lo más rescatable. Hasta diría que se volvió demasiado simple y coincidió con su época de mayor fama.

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