Una testigo dio detalles de la relación entre los acusados

La esposa de Pichinetti sabía del amorío entre su marido y la mujer del comerciante asesinado. Sometieron a los sospechosos a nuevas pericias.

ACUSADA. Silvia Lai, la esposa del comerciante asesinado, declaró el lunes y el martes. Aseguró ser inocente. ARCHIVO LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
ACUSADA. Silvia Lai, la esposa del comerciante asesinado, declaró el lunes y el martes. Aseguró ser inocente. ARCHIVO LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
19 Julio 2007
La esposa de Luis Pichinetti, uno de los acusados del homicidio cometido en Trancas, habría brindado detalles acerca de la relación sentimental entre su marido y la mujer de la víctima, al declarar esta mañana ante la fiscal Adriana Giannoni.

Fanny -tal es el nombre de la mujer- habría admitido conocer el amorío entre Pichinetti y Silvia Lai, la esposa del comerciante asesinado. La víctima, José Eduardo Salas, fue ultimada el domingo mientras dormía en su casa. El hombre recibió un tremendo golpe en el rostro, presumiblemente con una mancuerna.

La hipótesis más fuerte que maneja la Justicia es la del crimen pasional, pese a que Lai -que también está acusada por el caso- negó haber mantenido una relación amorosa con Pichinetti. Su abogado, Jorge Lobo Aragón, ratificó esta mañana la inocencia de la mujer y consideró que el “único responsable del crimen es Pichinetti”.

La fiscal dispuso que Lai y su presunto amante sean sometidos a una serie de pericias en el cuerpo médico forense de la Policía, donde estuvieron esta mañana.

La pelea
Ayer trascendió que Salas podría haber recibido un balazo en la boca, algo que aún no pudo ser confirmado, ya que la fiscal no recibió el informe autópsico.

El acusado aún no prestó testimonio, aunque su abogado defensor, Roberto Flores, solicitó que se lo cite para la próxima semana. Uno de los hijos de la víctima afirmó que el jueves pasado su padre encontró a su madre junto con Pichinetti. Ambos hombres discutieron y Salas golpeó al dueño del gimnasio en la cabeza, produciéndole un corte.

La Policía, al allanar el gimnasio, encontró ropa del imputado que había sido lavada. Sin embargo, tras una pericia, se determinó que estaba manchada con sangre.

“Mi papá le dijo que si lo volvía a ver, lo iba a matar”, explicó uno de los hijos. Agregó que desde el momento en que el imputado conoció a su madre se enamoró, y que, incluso, después del homicidio les dijo que a partir de ese momento él los cuidaría. “Lo quiso sacar del medio”, afirmó.

La Justicia sospecha que Salas quedó absolutamente indefenso luego de tomar un potente somnífero. Y que luego Pichinetti ingresó a la casa para matarlo. Pero antes alguien lo llamó para decirle que el hombre ya estaba dormido. Por eso se secuestraron los celulares del profesor de gimnasia y de la mujer. LA GACETA (C)


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