19 Julio 2007 Seguir en 
Luis Pichinetti y José Eduardo Salas, acusado y víctima del homicidio cometido en la madrugada del domingo en Trancas, habrían protagonizado una violenta pelea el jueves a la tarde. La información, de la que ya está al tanto la fiscal Adriana Giannoni, fue confirmada a LA GACETA por uno de los hijos de Salas, quien además indicó que el motivo del enfrentamiento fue la presunta infidelidad de su madre, Silvia Raquel Lai, la otra detenida del caso.
Ayer, Natalia Sobrecasas, quien era empleada del gimnasio de Pichinetti, declaró en Tribunales y dijo tener conocimiento del vínculo amoroso entre su jefe y Lai, aunque aseguró que jamás los había visto juntos, según dijeron fuentes de la investigación. Lo que sí reconoció haber visto fueron mensajes de texto en el teléfono celular de Pichinetti, con frases amorosas de parte de "Raquel", tal como figuraba en la pantalla.
Salas fue asesinado mientras dormía, en su dormitorio, en la casa ubicada en calle Ingeniero Lostri 450. El hombre recibió un tremendo golpe en el rostro, presumiblemente con una mancuerna, que hasta el momento no fue encontrada. Sin embargo, ayer trascendió que además podría haber recibido un balazo en la boca, algo que aún no pudo ser confirmado, ya que la fiscal no recibió el informe autópsico. La hipótesis más fuerte que maneja la Justicia es la del crimen de índole pasional, a pesar de que Lai, al declarar, negó haber mantenido una relación amorosa con Pichinetti. El acusado aún no prestó testimonio, aunque su abogado defensor, Roberto Flores, solicitó que se lo cite para la próxima semana.
En un diálogo mantenido con LA GACETA, uno de los hijos de la pareja (cuyo nombre se reserva) afirmó que el jueves pasado su padre encontró a su madre junto con Pichinetti. Ambos hombres discutieron y Salas golpeó al dueño del gimnasio en la cabeza, produciéndole un corte. Cuando el médico forense revisó al acusado luego de que se lo detuvo, constató la lesión. La Policía, al allanar el gimnasio, encontró ropa del imputado que había sido lavada. Sin embargo, tras una pericia, se determinó que estaba manchada con sangre. "Mi papá le dijo que si lo volvía a ver, lo iba a matar", explicó uno de los hijos. Agregó que desde el momento en que el imputado conoció a su madre se enamoró, y que, incluso, después del homicidio les dijo que a partir de ese momento él los cuidaría. "Lo quiso sacar del medio", afirmó.
La Justicia sospecha que Salas quedó absolutamente indefenso luego de tomar un potente somnífero. Y que luego Pichinetti ingresó a la casa para matarlo. Pero antes alguien lo llamó para decirle que el hombre ya estaba dormido. Por eso se secuestraron los celulares del profesor de gimnasia y de la mujer. Aparentemente, entre ambos aparatos se habrían establecido comunicaciones antes y después del crimen. Un detalle clave para los investigadores.
Hoy será llamada a declarar la esposa de Pichinetti, Fanny, que vive en Tafí Viejo. La mujer prestará testimonio, ya que la fiscal Adriana Giannoni quiere saber si ella estaba al tanto de la relación entre su marido y Silvia Raquel Lai.
Ayer estuvieron en Tribunales dos de los hermanos del imputado, aunque finalmente no se les tomó declaración; se hará en los próximos días. También serán llamados a prestar testimonio algunos de los vecinos de Trancas, que concurrían al gimnasio, y los hijos de Lai. La mujer, defendida por Jorge Lobo Aragón, declaró como testigo el lunes y como imputada, el martes. Aseguró ser inocente.
Sobre la base de las averiguaciones que realizó la Policía, en la Justicia creen que los allegados a la familia sabían de la relación entre Lai y el profesor de gimnasia, e incluso que así lo declararían en sede judicial.
Según trascendió, la situación procesal de ambos sospechosos es muy comprometida. El hombre sería imputado como autor material, y ella, como instigadora.
Ayer, Natalia Sobrecasas, quien era empleada del gimnasio de Pichinetti, declaró en Tribunales y dijo tener conocimiento del vínculo amoroso entre su jefe y Lai, aunque aseguró que jamás los había visto juntos, según dijeron fuentes de la investigación. Lo que sí reconoció haber visto fueron mensajes de texto en el teléfono celular de Pichinetti, con frases amorosas de parte de "Raquel", tal como figuraba en la pantalla.
Salas fue asesinado mientras dormía, en su dormitorio, en la casa ubicada en calle Ingeniero Lostri 450. El hombre recibió un tremendo golpe en el rostro, presumiblemente con una mancuerna, que hasta el momento no fue encontrada. Sin embargo, ayer trascendió que además podría haber recibido un balazo en la boca, algo que aún no pudo ser confirmado, ya que la fiscal no recibió el informe autópsico. La hipótesis más fuerte que maneja la Justicia es la del crimen de índole pasional, a pesar de que Lai, al declarar, negó haber mantenido una relación amorosa con Pichinetti. El acusado aún no prestó testimonio, aunque su abogado defensor, Roberto Flores, solicitó que se lo cite para la próxima semana.
En un diálogo mantenido con LA GACETA, uno de los hijos de la pareja (cuyo nombre se reserva) afirmó que el jueves pasado su padre encontró a su madre junto con Pichinetti. Ambos hombres discutieron y Salas golpeó al dueño del gimnasio en la cabeza, produciéndole un corte. Cuando el médico forense revisó al acusado luego de que se lo detuvo, constató la lesión. La Policía, al allanar el gimnasio, encontró ropa del imputado que había sido lavada. Sin embargo, tras una pericia, se determinó que estaba manchada con sangre. "Mi papá le dijo que si lo volvía a ver, lo iba a matar", explicó uno de los hijos. Agregó que desde el momento en que el imputado conoció a su madre se enamoró, y que, incluso, después del homicidio les dijo que a partir de ese momento él los cuidaría. "Lo quiso sacar del medio", afirmó.
La Justicia sospecha que Salas quedó absolutamente indefenso luego de tomar un potente somnífero. Y que luego Pichinetti ingresó a la casa para matarlo. Pero antes alguien lo llamó para decirle que el hombre ya estaba dormido. Por eso se secuestraron los celulares del profesor de gimnasia y de la mujer. Aparentemente, entre ambos aparatos se habrían establecido comunicaciones antes y después del crimen. Un detalle clave para los investigadores.
La esposa del profesor será llevada a Tribunales
Hoy será llamada a declarar la esposa de Pichinetti, Fanny, que vive en Tafí Viejo. La mujer prestará testimonio, ya que la fiscal Adriana Giannoni quiere saber si ella estaba al tanto de la relación entre su marido y Silvia Raquel Lai.
Ayer estuvieron en Tribunales dos de los hermanos del imputado, aunque finalmente no se les tomó declaración; se hará en los próximos días. También serán llamados a prestar testimonio algunos de los vecinos de Trancas, que concurrían al gimnasio, y los hijos de Lai. La mujer, defendida por Jorge Lobo Aragón, declaró como testigo el lunes y como imputada, el martes. Aseguró ser inocente.
Sobre la base de las averiguaciones que realizó la Policía, en la Justicia creen que los allegados a la familia sabían de la relación entre Lai y el profesor de gimnasia, e incluso que así lo declararían en sede judicial.
Según trascendió, la situación procesal de ambos sospechosos es muy comprometida. El hombre sería imputado como autor material, y ella, como instigadora.







