Londres y Moscú se trenzan en una dura controversia

Brusco giro en el caso del ex espía Litvinenko. El gobierno británico expulsó a cuatro funcionarios rusos.

ACUSADO. Andrei Lugovoi, el ex agente secreto ruso.  REUTERS
ACUSADO. Andrei Lugovoi, el ex agente secreto ruso. REUTERS
17 Julio 2007
LONDRES.- A raíz de la negativa de Moscú a extraditar al principal acusado del asesinato del ex espía Alexander Litvinenko, el gobierno británico dispuso ayer la expulsión de cuatro diplomáticos rusos. Casi inmediatamente, Moscú anunció que responderá a su vez con dureza a la decisión británica.
El canciller británico, David Miliband, informó a la Cámara Baja del Parlamento que esa era la respuesta apropiada a la decisión rusa de no extraditar a Londres al ex espía Andrei Lugovoi, acusado por la Justicia británica de envenenar a Litvinenko con polonio 210, una sustancia altamente radiactiva. Litvinenko, que fue un duro crítico de la política represiva del Kremlin, murió en noviembre, tras una larga agonía, en un hospital británico. Dejó una carta en la que acusaba al presidente ruso, Vladimir Putin, por su asesinato.
Las medidas de represalia incluyen la suspensión de las negociaciones para facilitar el visado a ciudadanos rusos que deseen viajar al Reino Unido, y la modificación de las actuales condiciones para emisión de visados. Esto último se aplicará sólo a las solicitudes elevadas a través de Moscú y no afectará a ciudadanos rusos comunes. Asimismo, Gran Bretaña evaluará sus vínculos con Rusia y analizará con sus socios de la Unión Europea (UE) si lo ocurrido influirá en el diálogo entre el bloque y Moscú.

La réplica
Por su parte, el jefe del comité parlamentario para relaciones con la comunidad rusa en el extranjero, Andrei Kokoshin, dijo que la decisión de Londres carece tanto de fundamento legal como de sentido político. "Habrá respuesta y Gran Bretaña sufrirá más que Rusia", dijo, refiriéndose en particular a cuestiones económicas. A su vez, un vocero del Kremlin recordó que las autoridades británicas se negaron recientemente a extraditar a ciudadanos acusados por Rusia de haber cometido crímenes, en alusión al magnate ruso Boris Beresovski y al político checheno Ajmed Sakayev. Ambos son enemigos del Kremlin y residen en Gran Bretaña. "En este contexto, la posición de Londres es inmoral", explicó y anunció que Moscú dará a conocer hoy su reacción oficial.
De acuerdo con la Convención Europea sobre Extradición (1957), Rusia puede negar la extradición de un ciudadano. Lugovoi, que estuvo con Litvinenko en Londres, ha negado responsabilidad en la muerte del disidente ruso y acusó a la policía británica de haber falseado los hechos. (DPA)

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