Por qué la terapia psicológica es parte del tratamiento de una malformación física como Arnold-Chiari

El cuello es el puente donde lo emocional y lo físico colisionan con más fuerza.

Por qué la terapia psicológica es parte del tratamiento de una malformación física como Arnold-Chiari
Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • Hoy, médicos de todo el mundo integran terapia psicológica en el tratamiento de Arnold-Chiari para reducir el dolor físico y la tensión emocional de los pacientes diagnosticados.
  • Gracias al avance de las resonancias magnéticas, hoy se detecta más esta malformación. La terapia aborda el ciclo de dolor-tensión muscular y el miedo a realizar movimientos.
  • Este enfoque interdisciplinario mejorará la calidad de vida del paciente, evitará la rigidez muscular progresiva y optimizará los resultados de la rehabilitación física futura.
Resumen generado con IA

El cráneo es una caja donde el cerebro debe encajar perfectamente. Si esa caja se vuelve más pequeña, el cerebelo, la parte que controla el equilibrio, no tiene suficiente espacio. El órgano se "desborda" a través del agujero que conecta el cráneo con la columna vertebral, puede presionar el tronco encefálico y bloquear el flujo normal del líquido cefalorraquídeo. Sintéticamente, eso es lo que genera una malformación conocida como Arnold-Chiari que afecta a 1 de cada 1.000 personas aproximadamente en el mundo.

Hay varios tipos que tienen síntomas en común, lo que varía es su grado de intensidad. Incluso no todas las personas manifiestan síntomas. 

Los más frecuentes son: dolores de cabeza intensos, problemas de equilibrio (mareos, vértigo o dificultad para coordinar las manos), dolor de cuello, entumecimiento o debilidad en las manos y pies, problemas de visión o dificultad para tragar.

El tratamiento depende de la gravedad. Si no hay síntomas, los médicos suelen simplemente monitorear con resonancias periódicas y medicar con analgésicos. En caso de que la calidad de vida se vea afectada o hubiera riesgo de daño neurológico una cirugía de descompresión puede ser lo recomendable. El procedimiento creará más espacio en la base del cráneo y aliviará la presión.

Lo que hay que evitar

Quienes tienen la malformación deben reducir las actividades cotidianas específicas para no empeorar el cuadro. Levantar objetos muy pesados o hacer esfuerzos que puedan aumentar la presión intracraneal y causar más dolor son contraindicados. La postura del cuello es otro aspecto que hay que cuidar; por ejemplo mirar el celular hacia abajo por mucho tiempo. Toser o estornudar provoca dolores punzantes en la nuca.

El diagnóstico suele ser un hallazgo casual ya que los síntomas son muy fáciles de confundir con otras cosas comunes. Muchos de los indicios de Arnold-Chiari son idénticos a los de problemas muy frecuentes como migrañas o cefaleas tensionales, contracturas y problemas de oído medio. El médico suele tratar primero esas causas, cuando el paciente no mejora o el profesional quiere descartar algo más grave, pide una resonancia y aparece la malformación.

La evolución de la tecnología tiene mucho que ver en la detección precoz de la patología. Los resonadores magnéticos son los “delatores” del problema. 

Hace décadas, las radiografías no veían tejidos blandos. Como ahora se piden resonancias por casi cualquier dolor de cabeza persistente o problema de equilibrio ya que es una tecnología que se volvió mucho más accesible, la cantidad de diagnósticos accidentales se ha disparado, lo que no significa que exista una epidemia de Arnold-Chiari, sino que está allí, quizás desde el nacimiento.

La terapia

A veces los síntomas no son visibles para los demás, lo que puede hacer que el paciente se sienta incomprendido. Se lo tilda de exagerado. Si es reticente a un tratamiento psicológico, quizás sea porque siente que el psicólogo no podrá tocarle el cuello para aliviarlo. Pero aquí está el argumento clave: el cuello es el puente donde lo emocional y lo físico se chocan con más fuerza.

Por eso complementar con terapia es vital específicamente para ese dolor de cuello. La terapia ayuda a romper un reflejo automático de defensa que se da de la siguiente manera: más dolor, más tensión, más dolor. Cuando alguien con Arnold-Chiari siente dolor, inconscientemente levanta los hombros y tensa los músculos del cuello para "proteger" la zona. 

Esta tensión muscular comprime aún más el área que ya está apretada por la malformación. Un terapeuta también ayudará a gestionar el miedo al movimiento para que la rehabilitación física (kinesiología) sea efectiva. Es muy común que, por miedo a que el cuello "cruja" o se dispare el dolor, la persona deje de moverlo o lo mantenga rígido como un bloque. Esto debilita los músculos y empeora el cuadro.

En términos generales, el sistema nervioso se fatiga. Tener un dolor constante en la base del cráneo agota la paciencia de cualquiera generando una inversión de energía mental excesiva. La terapia ofrece un espacio de descarga para que el paciente no explote por la frustración.

También puede ayudar a aliviar el cuadro la aplicación calor seco con una almohadilla de semillas tibia para relajar la musculatura superficial y aliviar la sensación de opresión o el uso de almohadas específicas.

Un dato curioso es que el 22 de febrero se conmemora el día de la concientización sobre esta malformación porque estadísticamente se llegó a estimar en algunos estudios que afectaba a 1 de cada 2.200 personas (de ahí el "22").

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