Resumen para apurados
- El cambio climático altera los ciclos del agua en Argentina, provocando lluvias intensas que dañan viviendas no preparadas para estas nuevas condiciones climáticas.
- Las precipitaciones intensas en lapsos cortos sobrepasan las impermeabilizaciones de casas nuevas y viejas, generando humedad, hongos y un acelerado desgaste de materiales.
- La arquitectura debe priorizar el mantenimiento preventivo y nuevos materiales para adaptar las viviendas a las exigencias climáticas y asegurar la salud de los habitantes.
La arquitectura ya no es solo estética y su radar debe tomar también otros factores que si bien antes estaban en su espectro de detección ahora deben estarlo más. Entre ellos el cambio climático que alteró drásticamente los ciclos del agua.
Las lluvias son más intensas en periodos cortos y los niveles de humedad relativa que antes no eran comunes en ciertas regiones se elevaron. Esto es un dolor de cabeza para los arquitectos porque la humedad es, básicamente, el enemigo número uno de la integridad estructural y la salud ambiental.
El problema dejó de ser exclusivo de las viviendas antiguas y comenzó a aparecer también en construcciones recientes. Impulsada por lluvias más intensas, fallas en la impermeabilización y la falta de mantenimiento, la humedad empieza a aparecer en edificaciones recientes, incluso en aquellas sin antecedentes de filtraciones que no son únicamente por fallas estructurales. La combinación de lluvias abundantes intensas en períodos cortos incrementa la exigencia sobre techos, terrazas y muros expuestos.
Esta nueva dinámica acelera el desgaste de los materiales y expone limitaciones en sistemas de impermeabilización que fueron diseñados para condiciones más estables. El impacto más inmediato se percibe dentro de las viviendas. Manchas en paredes y techos, pintura que se descascara, olor persistente a humedad o incluso filtraciones activas comienzan a aparecer en espacios que hasta hace poco se mantenían en buen estado.
Más allá de lo estético
Lejos de tratarse de una cuestión únicamente estética, la humedad afecta directamente la calidad de vida. Ambientes más pesados, presencia de hongos y sectores que no logran secarse forman parte de un cuadro que puede alterar el confort cotidiano.
“La humedad no es solo una mancha. También modifica la forma en que se vive el espacio. Cuando aparecen olores, sensación de encierro o deterioro visible, el problema ya está afectando el ambiente interior”, explicó Lucas Álvarez, marketing manager de Mapei, empresa italiana líder en la fabricación de productos químicos para la construcción.
Entre las señales más comunes que indican fallas en la impermeabilización se encuentran las manchas en techos o paredes, humedad en el cielorraso, pintura ampollada o descascarada, presencia de hongos y sectores con humedad persistente.
Las terrazas y los techos suelen ser los puntos más vulnerables. El desgaste de los materiales, las microfisuras o la acumulación de agua generan filtraciones que luego se trasladan al interior. En muchos casos, el problema comienza en la superficie exterior, pero se manifiesta puertas adentro cuando el daño ya avanzó.
¿Qué se recomienda?
El mantenimiento preventivo con revisiones periódicas, control de desagües y verificación de sellados siguen siendo prácticas poco extendidas, incluso en viviendas relativamente nuevas. Frente a este escenario, los especialistas coinciden en la importancia de anticiparse. Detectar las primeras señales permite intervenir a tiempo y evitar reparaciones más complejas y costosas.
Para superficies que aún se encuentran en buen estado general pero presentan signos de desgaste, existen soluciones de mantenimiento preventivo. “Las membranas líquidas permiten formar una capa continua que ayuda a evitar el ingreso de agua y a extender la vida útil de la superficie. Son una alternativa práctica para techos y terrazas no transitables”, señala Álvarez.
A diferencia de otros problemas del hogar, la humedad avanza de forma progresiva. Postergar su tratamiento no solo incrementa el deterioro de los materiales, sino que también puede afectar el bienestar diario.







