17 Julio 2007 Seguir en 
TOKIO.- Un terremoto de 6,8 grados Richter sacudió ayer el noroeste de Japón y provocó la muerte de siete personas, destruyó cientos de casas y empujó a miles de japoneses a acudir a refugios de emergencia. Más de 900 personas resultaron heridas en las provincias de Niigata y Nagano por objetos desprendidos de los escombros o por el incendio de cocinas de gas.
Los temblores se sintieron también en Tokio. Anoche, una fuerte réplica de 5,5 grados sacudió el norte y el este del país. De momento no hay reportes de daños o heridos en la principal isla del norte de Hokkaido ni en las provincias vecinas del este. Tampoco se levantó alarma de tsunamis.
Hacia el mar
En la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, en la provincia de Niigata, se desató un incendio en un controlador, por primera vez como consecuencia de un terremoto. El fuego pudo ser sofocado y ayer se realizaba una inspección por una fuga de agua radiactiva de uno de los siete reactores nucleares de la planta. Los reactores se apagaron automáticamente a las 10.30, cuando se produjo el primer sacudón. Es posible que una parte del agua contaminada con material radiactivo -en una baja proporción- llegue al mar desde las aguas residuales, dijo una agencia. No obstante, una fuente de la empresa señaló que la filtración es mínima y que no existe peligro medioambiental.
"Ocurrió todo en un segundo: mi casa está totalmente destruida, todo, también mi dinero, se encuentra entre los escombros", se lamentaba un padre de familia en la ciudad de Kashiwazaki, una de las más afectadas, situada a 200 kilómetros al noroeste de la capital. Los 42.000 hogares de la ciudad se quedaron sin electricidad, agua y suministro de gas, que fue suspendido por temor a escapes. Más de 8.000 personas fueron a los refugios de emergencia. Pero en los casi 100 sitios a los que acudieron los afectados no funcionaban los baños. Camiones con tanques de agua iban llegando al lugar pero con lentitud, debido a los corrimientos de tierra y a los escombros sobre las calles.
La catástrofe natural sorprendió a los japoneses durante un día de fiesta nacional, cuando celebraban el Día del Mar. Una de las autoridades meteorológicas difundió la alarma ante posibles tsunamis, pero la levantó poco después. Las autopistas y vías ferroviarias resultaron fuertemente afectadas. Tejados de casas y mástiles de la luz se precipitaron sobre automóviles en las calles. Japón es una de las regiones sísmicas más activas del mundo. En 2004, esta misma zona fue sacudida por un sismo de 7,3 grados, que causó 67 muertos y 3.000 heridos. (DPA)
Los temblores se sintieron también en Tokio. Anoche, una fuerte réplica de 5,5 grados sacudió el norte y el este del país. De momento no hay reportes de daños o heridos en la principal isla del norte de Hokkaido ni en las provincias vecinas del este. Tampoco se levantó alarma de tsunamis.
Hacia el mar
En la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, en la provincia de Niigata, se desató un incendio en un controlador, por primera vez como consecuencia de un terremoto. El fuego pudo ser sofocado y ayer se realizaba una inspección por una fuga de agua radiactiva de uno de los siete reactores nucleares de la planta. Los reactores se apagaron automáticamente a las 10.30, cuando se produjo el primer sacudón. Es posible que una parte del agua contaminada con material radiactivo -en una baja proporción- llegue al mar desde las aguas residuales, dijo una agencia. No obstante, una fuente de la empresa señaló que la filtración es mínima y que no existe peligro medioambiental.
"Ocurrió todo en un segundo: mi casa está totalmente destruida, todo, también mi dinero, se encuentra entre los escombros", se lamentaba un padre de familia en la ciudad de Kashiwazaki, una de las más afectadas, situada a 200 kilómetros al noroeste de la capital. Los 42.000 hogares de la ciudad se quedaron sin electricidad, agua y suministro de gas, que fue suspendido por temor a escapes. Más de 8.000 personas fueron a los refugios de emergencia. Pero en los casi 100 sitios a los que acudieron los afectados no funcionaban los baños. Camiones con tanques de agua iban llegando al lugar pero con lentitud, debido a los corrimientos de tierra y a los escombros sobre las calles.
La catástrofe natural sorprendió a los japoneses durante un día de fiesta nacional, cuando celebraban el Día del Mar. Una de las autoridades meteorológicas difundió la alarma ante posibles tsunamis, pero la levantó poco después. Las autopistas y vías ferroviarias resultaron fuertemente afectadas. Tejados de casas y mástiles de la luz se precipitaron sobre automóviles en las calles. Japón es una de las regiones sísmicas más activas del mundo. En 2004, esta misma zona fue sacudida por un sismo de 7,3 grados, que causó 67 muertos y 3.000 heridos. (DPA)







