Sólo con el apellido Clinton, Hillary tiene el camino ganado

La posible futura presidenta de EEUU gana espacios políticos gracias a su marido. Bill aún conserva su carisma y derrite al auditorio femenino.

CALIFICATIVOS. Fría y calculadora. Son palabras que con frecuencia utiliza la prensa estadounidense para describir a la senadora. REUTERS
CALIFICATIVOS. Fría y calculadora. Son palabras que con frecuencia utiliza la prensa estadounidense para describir a la senadora. REUTERS
16 Julio 2007
Washington.- Bill Clinton sigue conservando intactas sus toneladas de carisma. Agarra el micrófono, muestra media sonrisa y todo el auditorio se derrite. Luego alguien le grita "te queremos", aún antes de que pronuncie la primera palabra. Aunque la protagonista -en teoría- sea su esposa Hillary.

El ex presidente de Estados Unidos realizó semanas atrás una aparición en un mitín de su mujer, que aspira a ser la candidata demócrata a las elecciones presidenciales de 2008. Fue sólo la primera de varias presencias prometidas en Nevada, New Hampshire, Carolina del Sur y Florida, entre otras sedes significativas de las primarias.

Pero únicamente hizo falta una comparecencia para que los miles de analistas profesionales se lanzaran a evaluar los pros y los contras de que el matrimonio sea visto junto en escena. La gran ventaja es obvia hasta en el nombre. Sólo por llevar el apellido Clinton, aunque mantenga orgullosa el de soltera Rodham, la ex primera dama tiene gran parte del camino ganado.

Al fin y al cabo, el presidente número 42 fue el segundo demócrata que ganó unas elecciones con más de 270 votos electorales en toda la historia. De hecho, si no fuera por el buen recuerdo del período 1992-2000, la senadora por Nueva York estaría complicada: sólo el 66 % de sus votantes tiene una imagen positiva de ella, frente al 79 % de John Edwards o el 74 % de Barack Obama, los rivales.

Al mismo tiempo, Bill conoce a todos y abre muchas puertas, un factor determinante en una carrera en la que el dinero cuenta tanto como la imagen o el programa político. En la localidad de Lowa -por ejemplo- las 3.500 entradas de la fiesta del partido en octubre desaparecieron en minutos cuando se anunció su presencia.

"La gente está ansiosa por verlo. Es un gran orador", afirmó el líder demócrata en Scott Brennan al diario USA Today. Sin embargo, los asesores de campaña de Hillary temen que el "efecto Clinton" sea demasiado, y que el esposo le haga sombra.

El otro gran problema es más difícil de corregir. Muchos estadounidenses recuerdan más al ex primer mandatario por sus peripecias verbales para evitar ser procesado en el caso Lewinsky que por sus logros.

Pero esa dificultad surgirá más adelante si Hillary se convierte en la postulante demócrata, finalmente. Hasta entonces, en las primarias entre sus correligionarios el nombre de su marido puede ser muy positivo si se maneja con cuidado. (DPA)

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