Doce vagabundos pasan la noche a la intemperie

Dicen que no fueron invitados por el Gobierno ni la Municipalidad para dejar la calle y alojarse en un albergue. Piden refugió en el Instituto Antirrábico.

12 Julio 2007
Pese a las temperaturas bajo cero, en las calles de esta ciudad hay gente que pasa la noche a la intemperie. "Nos tapamos con lo que podemos y también nos ayudamos a entrar en calor con un vinito", confesó Edmundo Santucho (68), uno de los 12 vagabundos que vive en el predio de la ex Papelera, de avenida Mate de Luna al 1.900. Según Santucho, ni él ni sus compañeros fueron invitados a abandonar la vía pública para alojarse en un albergue, tal como el Gobierno y la Muncipalidad hicieron con otras personas sin hogar.
En noches muy frías, los vagabundos cruzan la avenida Mate de Luna y piden refugio en el Instituto Antirrábico. "A veces nos dejan entrar, pero a las 5 de la mañana tenemos que salir", dijo Lorenzo Segundo Reynoso. Este ex albañil tiene 47 años y hace tres que vive en la calle. Reconoció que en una oportunidad fue alojado en el Hospital Militar, pero después tuvo que irse porque ya no podrían usarlo como albergue. "Nos corrieron a todos", dijo.
La historia de Reynoso, como la de casi todos los demás, está signada por el alcohol y por la disolución familiar. "Vivía con mi madre, pero cuando ella murió me tuve que ir porque me la pasaba peleando con mi hermana", contó, mientras miraba cómo hervían unos huesos con algo de carne, en un tacho sobre fuego de leña.
"Aquí no llega nadie. Vivimos como cirujas. No tenemos dónde vivir. Hoy comemos, mañana no", dijo Juan Ignacio Suárez, también de 47 años, un ex pelador de caña que se fue a vivir a la intemperie desde hace cuatro años, cuando quedó sin vivienda. "La casita que yo tenía se incendió porque la chiquita le prendió fuego al colchón", recordó. "Esa es mi señora", indicó luego Suárez, señalando una mujer que dormía envuelta en una frazada, sobre los restos semidestruidos de un colchón. En el mismo lugar estaban acostados y envueltos en la misma colcha otros dos vagabundos.
En el predio también vive Marcela Ortiz, de 37 años, que estuvo internada en el Hospicio del Carmen hasta hace cuatro días. "Ahí nos tratan mal, nos golpean, no es vida para mí eso -aseguró-. No tengo otro lugar adónde ir, porque mi familia me abandonó después de que falleció mi madre". La mujer dijo que es madre de tres hijas. Dos están casadas y la tercera, de siete años, se encuentra en el Hogar Santa Rita.
La directora del área de Familia, Minoridad y Ancianos, María Teresa Carmona de Canals, aclaró que el Gobierno y la Municipalidad realizan operativos para trasladar a todos los vagabundos, pero no lo consiguen en todos los casos. "La gente que vive en la ex Papelera no quiso salir y se opuso de manera violenta a que los lleváramos a un albergue", refirió la funcionaria. La repartición a su cargo recibe, en el número telefónico 102, denuncias de vecinos que detectan a personas en riesgo de morir por el frío. Después de las 20 hay que llamar al 103, de Defensa Civil.
"Cuando vemos a alguien viviendo en la calle lo llevamos a un albergue y tratamos de buscar a un referente familiar. Pero, en muchos casos, no quieren volver junto a su familia, o su familia no los acepta. En otros, simplemente no quieren salir de la calle", señaló Canals. Los albergues funcionan en el Complejo Ledesma y en el Hospital Militar. La gente con problemas de salud es derivada al Hospital Avellaneda.