Bush quiere saber qué dirá la historia de él

Intelectuales, políticos y filósofos están siendo consultados por el mandatario estadounidense.

CARA A CARA. Bush y Putin trataron de limar asperezas este fin de semana. REUTERS
CARA A CARA. Bush y Putin trataron de limar asperezas este fin de semana. REUTERS
03 Julio 2007
WASHINGTON.- Preocupado por cómo lo verá la historia luego de que termine su mandato, George W. Bush ha empezado a consultar a numerosos intelectuales, publicó ayer el  diario “The Washington Post”. En solitario o en pequeños grupos, escritores, historiadores, filósofos y teólogos pasan por el despacho oval o por las estancias privadas de la Casa Blanca, que Bush ocupará hasta el 20 de enero de 2009. Ese día lo sucederá quien gane las elecciones del 4 de noviembre de 2008, a las que Bush no puede presentarse pues ya lleva dos mandatos en el poder.
Según el teólogo Michael Novak,  Bush piensa que está haciendo el trabajo encomendado por Dios. “Su fe es muy fuerte. Busca guía, como cualquier otro presidente, en las oraciones. Y eso significa intentar estar seguro de que lo que hace es lo correcto. Y si se tiene eso, las críticas no afectan. Uno entonces está respondiendo ante Dios”, dijo al diario.
“A mí  me preguntó ‘¿piensa usted que nuestra impopularidad en el extranjero es resultado de mi personalidad?’. Y se rió. Yo le dije ‘en parte, sí’, y se volvió a reír", dijo al diario Irwin M. Stelzer, del Instituto Hudson.

La paz interior
Por su parte, Alistair Horne, un historiador británico, asegura que en su conversación con el presidente lo notó muy solo. “Uno piensa que los primeros ministros y  los presidentes están rodeados de funcionarios, asistentes y demás. Pero en el fondo están solos”, comentó. Pese a ello, Horne asegura que vio a un hombre en paz consigo mismo. “Parecía que acababa de volver de un crucero por el Caribe. Parecía no tener ninguna preocupación. ¡Dios mío, era increíble!”, afirmó.
El congresista republicano Peter King, que compartió recientemente un viaje con Bush, asegura que el mandatario estadounidense transmite una sensación de fatalismo, como si hubiera renunciado a salir del cargo con una buena imagen y confía sin embargo en el dictamen de la historia. “Bush siente que todo lo que puede hacer es dar el máximo de sí mismo, y que en cien años la gente decidirá si tenía razón o no. No parece ser un falso orgullo de macho o que viva en su propio mundo. Lo encontré increíblemente calmado”, señaló.

El anfitrión
Bush estuvo este fin de semana dedicado a mejorar las relaciones con su par ruso, Vladimir Putin. El escudo de defensa estadounidense, la independencia de la provincia serbia de Kosovo y el conflicto con Irán son temas que han enfriado los vínculos entre ambos países. Putin fue durante dos días invitado especial de Bush, que lo alojó en la residencia de vacaciones de su familia, en Kennenbunkport (noreste). Putin le dejó la idea de ampliar la plataforma de cooperación Rusia-OTAN, lo que haría innecesaria la instalación del escudo antimisiles estadounidense. (Reuter-DPA-AFP-NA)

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